lunes, septiembre 29, 2008

BAJO LA LUZ MOJADA DE ESTE DÍA (ANIVERSARIO)

(Salvatore Malorgio)



Hace dos años comencé este blog por curiosidad.
Esa curiosidad que uno siente de armar algo, sospechando, por señales que vislumbra, que puede hacerlo.
Y así me salió este, que con algunos cambios, sigue siendo el mismo que el primer blog,.
He practicado a ensamblarlo, bien o mal, pero he intentando, desde el principio articularlo. No obstante lo que he aprendido y lo único que ahora valoro es la cantidad de amigos que se han incorporado y como me he ido arrimando yo a sus vidas. Vidas, sentimientos, emociones experiencias anécdotas que resumen este pasar por la vida en el que he ido madurando, gracias a que me habéis hecho ver otros puntos de vista, diferentes y tan válidos como los míos. A que me habéis tolerado opiniones contrarias. Es verdad aunque en mis señales no descubráis nada, pero sembrasteis vuestra furia en mi alma.
Quisiera que estos momentos entre vosotros no terminaran nunca, porque nunca sabréis calcular cuanto recibí por nada, nunca podré vivir en la indiferencia, porque lo imprevisible y lo indecible alegra nuestros corazones,
Alguien podría decirlo mejor, al fin y al cabo yo aprendo de vosotros, pero el fondo es lo que ahora cuenta. Habrá otras formas, pero hoy no estoy para perfecciones


Lágrimas y sonrisas para cada uno de vosotros que me habéis enseñado

Pablo

martes, septiembre 09, 2008

Paréntesis sobre Cazulilla (CANCIÓN HIPPIE PARA UNA PUBERTOSA)




Renoir Baile Bougival

Las horas se hacen tiempo y olvido, cuando con diecinueve años no se asume la perdurable felicidad de vivir y crear


Tú vendrás a mi lado,
junto a la carretera.
Te cantaré mi tosca canción
a la salida del sol.
Si, a la salida del sol
Y recogeré las flores más hermosas.
Subiré a todas las colinas para recoger amapolas.
Y te las entregaré a ti,
Porque estarás a mi lado.
Y no tendremos miedo a nadie.
Y andaremos el camino
Hasta que la vereda nos separe.
Pero antes, escribiremos
Nuestros nombres en las nubes
Que tocaremos al subir a las montañas
Y pescaremos peces
Y nos reiremos
Y cantaremos
Y bailaremos
y… Dios sabe que después no habrá más después

domingo, agosto 31, 2008

Cartas de adioses envía Agosto a Septiembre en Cazulilla

(María Konstantinovna Bashkirtseva camino rural)

La noche parece sentir el final de las cosas, estilizándose, como cipreses melancólicos. Quizás por eso, esta noche, ha sido tan difícil de disiparse
El alma del día comenzaba a germinar entre el rumor de las aguas que corrían entre los tristes chopos erguidos en los que la niebla se enredaba, sin querer encaramarlos para remontar al cielo y luego desaparecer. La luz del día ya no era tan innumerable, tan interminable, tan socavadora, tan salvaje, ya no mordía los naranjos lejanos.

Yo sospechaba una partida triste. Cazulilla en Agosto tiene manchas de ausencia. El mes se va despidiendo lentamente -como un beso- de Cazulilla, mientras las sombras nocturnas de Septiembre van mordiendo, una por una, las hojas del calendario.
Atrás he dejado la felicidad amarilla, cuando miran al Sol, de los granos del trigo(a pesar de su diminuted, heredaron la grandeza y la humildad), Me voy despidiendo de los cordeles de caracoles trepando por las tapias del jardín. De los suaves hocicos de las vacas, abrevando en la vieja artesa. De los paseos a caballo, al atardecer, entre los robles y encinas milenarias.
Me despido del volar rápido del viento en todas las besanas, levantando en remolinos las hojas secas de los girasoles que cayeron al suelo en la ultima recogida. De las pipas girando en el cemento -contagian con su alegría-
Adiós nitrógeno centrifugado, herramientas, interminables cebollas, tomates radiantes y ajos fraternales
Adiós, alegre sonido de la campana con la que me llamabas, transparentemente desde tan lejos para sentarme a esa mesa tan grande colmada de tantas personas tan queridas a saciar el hambre con queso y vino…
Me despido de la suave música de la noche y sus mojitos, alrededor de la piscina, bajo los limoneros y cerca de la dama de noche. De las conversaciones silenciosas detrás de los sauces llorones
Adiós a los colores con los que he descubierto las palabras y he inventado el silencio y el ritmo, en esas tardes tan inacabables de siestas.
Adiós, adiós…
Cazulilla es un recuerdo larguísimo, por eso repaso y escardo en mi propia alma en busca de malas hierbas. Y así el recuerdo perduré pulcro en detalles así seré de puro y podré afrontar este próximo año y todos los que vengan.
Adiós Cazulilla, adiós…

domingo, julio 06, 2008

Canción rosa para una pubertosa IV


C.Monet, Las amapolas

Entre yerbas y matojos despides dulzura,
aroma de hinojos.
Sudor, cansancio y fuego.
Fulgor de tierra callada.
Luego, sin sospechas, te hundes en el ciclo.
Aunque, quizás algún día, nos sonría la primavera

miércoles, junio 11, 2008

Acabados II

Les Escaliers de Montmatre-París

La niebla cubría como una mortaja la rue de Vienne, cuando comenzaron a andar por la calle en busca de un lugar donde almorzar. Arrastraban el cansancio y el sueño de la noche anterior. También esa satisfacción extraña de la visita a la colina, donde se habían bebido todo el vino de las últimas cepas del viejo Montmartre.
Poco a poco los dos se fueron incorporando a la marcha de una mañana fría y triste que se adivinaba terminada.
Escrutando las cartas de los restaurantes e intentando que ellas adivinaran lo que necesitaban dieron, sin mucho convencimiento, con uno que se les antojó distinto al del día anterior
Dejaron, con gran alivio, fuera el frío y no con mucha decisión esperaron a que les dieran una mesa donde aliviar el hambre y la sed.
El estuco veneciano cuarteaba la tela verde y la madera ya gastada de las paredes laterales De los techos pintados en un tono pastel con pintura plástica mate y algunas vetas (imitaba burdamente el mármol sin mucho acierto) colgaban lámparas de lagrimas de cristal que reflejaban su luz en los múltiples espejos insertados en molduras doradas y rematadas con flores de escayola que se alternaban con marinas oscuras compradas, seguramente, en algún mercado de antigüedades
Los veladores de madera y mármol se repartían por el laberinto de columnas (de una forma simétrica) que conformaban la parte interior del restaurante y fue allí a donde los acompaño el garçon.
En frente y al fondo de ellos se desarrollaba un testero grande en rojo con unas líneas sencillas y esquemáticas que dibujaban un puerto abierto, un muelle y unas gaviotas de un solo trazo volando por encima del malecón donde estaban atracadas algunas naves entre una perspectiva de casas al fondo.
El ruido de la carta sobre el mármol de la mesa los trajo, violentamente, de la contemplación y se centraron, no sin mucho interés, en el menú, que pidieron con rapidez para irrumpir de nuevo en sus pensamientos, tan alejados el uno del otro
Mientras, sobre el ruido de los platos en las bandejas de los camareros, los cubiertos en el mármol de las mesas, y las charlas silenciosas de los veladores comenzaba a abrirse paso, sin estridencias, una música de fondo que los arrancó al momento recuerdos inclasificables de un tiempo ya lejano y triste. Después de escuchar las primeras palabras (Non je ne pourrai jamais vivre sans toi) recordaron, al unísono esa estación de tren.
Eran recuerdos de despedida, pero esta vez no era la suya. No se despedían de nadie ni de nada, hacia ya tiempo que se despidieron de ellos y de su mundo común. No era su estación. Con la música de fondo se hilvanaba la historia de amor entre Geneviève, una muchacha que trabaja en una tienda de paraguas, en Cherburgo y Guy, un joven mecánico algo mayor que ella, que tienen previsto casarse, pero que se trunca cuando Guy es llamado para cumplir el servicio militar en Argelia por un periodo de dos años. Ante la incertidumbre de cuando volverán a verse, ambos deciden pasar su última noche juntos… Que cosas trae el recuerdo.
Cuando él pone el pie en el estribo del tren resonaba en el viejo cine de los Remedios:
"Non je ne pourrai jamais vivre sans toi
je ne pourrai pas, ne pars pas j'en mourrai
un instant sans toi et je n'existe pas
mais mon amour ne me quitte pas
Mon amour je t'attendrai toute ma vie
reste prés de moi, reviens je t'en supplie
j'ai besoin de toi, je veux vivre pour toi
oh mon amour ne me quitte pas "
Igual que ahora a muchos kilómetros y tanto tiempo sonaba en un restaurante del viejo Paris.
La insistencia del camarero le arrancó de la estación. Él miró a su alrededor con el alma hecha añicos y después a ella como pidiéndole ayuda para sumergirse, de nuevo, en esa estación que ya se perdió, pero ninguno de los dos pareció entender lo que ocurría, así que disimuladamente comenzó a leer la carta de vino intentando oír la canción que le llevara a la estación de Cherburgo de nuevo, o a su cine de los Remedios. Se refugió en los nombres de los vinos que le traían aromas complejos, mezcla de roble y frutos rojos y negros... 100% CABERNET SAUVIGNON 24 MESES DE BARRICAS NUEVAS DE ROBLE FRANCES Y AMERICANO acertó a leer en la carta. Así que pedió ese y se excusó para ir al servicio y poder recomponerme del latigazo de la canción.
Al volver se encontró la mesa vacía, se sentó comprobando que todo estaba en orden y esperó. Y esperó en vano porque él sabía que ella ya no volvería.
Dijo en voz alta:-Nos gusta hilar nuestras vidas a otras vidas, sabiendo que no les interferimos, que no quebramos ese hilo invisible que nos une.
Pagó la cuenta y se perdió en la niebla que cubría como una mortaja la rue de Vienne, cantandose en voz muy baja "Sous le ciel de Paris" de Édith Piaf... Eso si que era tristeza

viernes, junio 06, 2008

Acabados

Monet le jardin at Argenteuil





Ella yacía tumbada en la hamaca, rodeada de jazmines que trepaban sobre lavandas, Al fondo, por entre las altas adelfas perennifolias, y las azaleas agrupadas en inflorescencias muy vistosas, que se encontraban al lado de grandes racimos de hibiscos, se reparaba sin mucha dificultad en el tallo floral que sostenía, con demasiado orgullo, seis flores formadas por grandes sépalos de color amarillo anaranjados y de tres pétalos de color azul intenso del ave del paraíso. Las Buganvillas de decenas de tonalidades, se mecían con la brisa que corría por el jardín. Las jacarandas azuladas hacían más hermosa la mañana
Allí estaba ella, disfrutando del tibio sol de la mañana que se filtraba por entre las viejas ramas del magnolio. La mañana se disponía a perfumarse, a medida que el rocío se iba cayendo por sus hojas (en su caída levantaba un rumor a segundos que pasaban calladamente) y el sonido de los pájaros, en el aire aromatizado y en las ramas de los árboles del jardín la traía una y otra vez de ese sitio tan lejano que no compartía desde hacia ya tiempo.
A su lado él leía el periódico apurando el último sorbo de un café que ya debería estar frío. De vez en cuando la miraba con tristeza por encima de las hojas del periódico. Pero ella no lo advertía y sólo distinguía las hojas que le ceñían circundándole sus aciagos pensamientos.
La claridad fisgoneaba cada vez más en el laberinto…
Dobló el periódico. Desnudó, lánguidamente, su triste mirada de las gafas y depositando ambos objetos, con delicadeza en la mesa de madera, se incorporo de su sillón. Respiró fuertemente la esencia enredada en la brisa y mirándola le susurró muy despacio, como si quisiera no perder ninguna letra de las que pronunciara
- No te pierdas en una montaña de sentimientos.¿Cuántas personas han amado y no han sido amadas? ¿Cuántas personas han sido traicionadas por sentimientos y equívocos, por trampantojos absurdos y a veces inverosímiles? La vida no merece ser escrita por personas que han perdido trenes o que los han tomado en una estación equivocada. La vida merece ser escrita por los que la viven y eso son hombres y mujeres, felices de ser felices.
Ella cayó en el silencio ignorando sus palabras, mientras en sus ojos afloraban dos menudencias de lágrimas que ni siquiera trató de enjuagarse Y volvió a ese impresionante mapamundi en donde las jacarandas tintaban los océanos. Los magnolios daban formas a las cadenas montañosas. El blanco, de las nieves perpetuas, los prestaban los acantos, el azahar y los gladiolos. Las acequias rebosantes encarnaban todos los ríos de la Tierra. Y el burdeo oscuro de la tapia del jardín era el crepúsculo en el que titilaban con su blancura las macetas colgadas

martes, mayo 27, 2008

La ola

JoséLuis Pliego - Esperando las olas - 46 x 33 cm - Pastel sobre papel



La ola es el grito del mar herido en su piel
por mil barcos.
Picoteado, como la ciruela, por la gaviota,
pleno de dolor en el viento.
Hoy tengo penas del mar.
Quisiera detener la ola en su vuelco,
restañear la herida insoslayable
Y devolverle la alegría en un canto
de azul y verde cromo.
Batió la ola……
Una constelación de impotencia de espuma
yace sobre la arena



jueves, mayo 22, 2008

Me permito ser.




Me permito ser el vivitante 3333 de mi página
me hacia ilusión y no creia que iba a llegar tan pronto
gracias a todos

martes, mayo 20, 2008

Canción rosa para un pubertosa III






Porque yo quiero colgar un sueño entre tus dedos y aunque no se como prenderlo, no tengo porque esforzarme para quedarme en ti.
Porque simplemente amo el espacio del silencio que te llama.
Porque tu sonrisa llena mis reticencias de luz, cuando derramas toda su claridad entre nosotros.
Porque eres capaz de encajarle un guiño a la tristeza y un sonido al olvido.
Porque despojado de cualquier rastro, de ti, siempre estoy desnudo, desguarnecido.
Porque tú eres como el viento: Te despedazas contra mí, me ciñes y entonces me susurras, me cuentas y me gritas
Y porque yo soy como la marea; Me estrello contra ti, te circundo y entonces te murmuro, te hablo y te chillo
Porque No me siento dispuesto para dejar de quererte. Y nunca recuerdo olvidarte
Sólo por eso tengo razones para amarte. Sólo por eso...

jueves, mayo 08, 2008

Canción rosa para una pubertosa II


Este suave, querer verte todos los días
Este martirio, de no tenerte a mi lado
Este estar y no estar triste, poco dado.
Este andar y parar, con y sin tener guía

Este vacío del alma, sin tu presencia
Este sentirte cerca y lejos, sin desmayo
Este pensar, que todo tiene y no tiene fallo
Esta cobardía de cuerpo, en tu ausencia

Este no hallar reposo, dentro de uno
Este estar sin sentir ni pena ni dolor
Esta tierna caricia, siempre en ayuno

Este vivir inmenso tu contacto abrazador
Este cielo azul de color siempre bruno
Esto, me imagino yo, que debe ser el amor

domingo, mayo 04, 2008

ADIÓS TRISTEZA ADIÓS… ADIÓS PARA SIEMPRE (A MODO DE MANIFIESTO EN ESTA PRIMAVERA ABANTONA)

Summertime 1890 John Ottis Adams

El tiempo deja tras si otro tiempo mucho mas duradero, el recuerdo acabó de hacerse
Son sensaciones para vivir y volver a vivir, preñadas de memorias, que nos hacen sentir el íntimo vértigo de permanecer y de conservar con estos ojos ya arrugados, las mismas impresiones que vivimos con la turbación y el frenesí de esos años ya vencidos.
No hay respuestas concretas, no hay un tiempo preciso… A esta edad uno descubre que todo es un juego de adivinanzas sin sentido
Quiero acabar con esta nostalgia que me hace daño a la vez que me hace existir. Quiero romper con todo esto y vivir, ser y hallarme permanecer en la vida sin mas anclajes al pasado y que el único tributo que pague sea el de residir sin memoria, varado en este tiempo y con la misma persona con la que veo las claras luces del crepúsculo y los oscuros candiles bruñidores del amanecer desde hace ya tanto tiempo, rodeado de vida y mas vida… Adiós tristeza Adiós, Adiós para siempre

sábado, abril 26, 2008

Historia de La Quinientos (Lo he escrito para ti en esta mañana. Se que no es lo que esperas, pero te lo regalo.) escrito por Nikté Versión definitiva


Pablo me pide una historia, una que verse sobre París haciendo el amor por todos los rincones, pero algo me lo impide: Estuve allí, si, pero nunca amé a la usanza ni en este ni en ningún otro lugar a los que viajé y hoy no estoy para invenciones.

Pero si he de hablar, lo haría sobre La Quinientos, mujer llegada a tierras yucatecas, hermosa de piel y cabellos claros-eso dicen los que la conocieron-que se prostituyó en tierras de indígenas. Su nombre le viene por los pesos que cobraba a sus amantes. Uno de ellos le construyó una pagoda. Yo me detuve, fuera, imaginando a la ya anciana. Nunca pude escribir sobre ella, ni lo haré. Dejémosla con su raído traje de geisha que no es otro si no el mío, y el mío es un suplicar: bésame-¿Dónde?- me pregunta aquel al que amo-donde nunca me haya besado nadie; y el posa sus labios sobre la piel que alberga mi corazón, y tras esto se va de burdeles parisinos, y yo me quedo con un ramillete de limonarias atrapado entre mis pies.

Lo pensó Nikté a las 1:46 PM 26 ¿Cómo lo dirías tú?

viernes, abril 25, 2008

Historia de La Quinientos (Lo he escrito para ti en esta mañana. Se que no es lo que esperas, pero te lo regalo.) escrito por Nikté Versión II



Pablo me pide una historia, una que verse sobre París haciendo el amor por todos los rincones, pero algo me lo impide: Estuve allí, si, pero nunca amé a la usanza ni en este ni en ningún otro lugar a los que viajé y hoy no estoy para invenciones.

Pero si he de hablar, lo haría sobre La Quinientos, mujer llegada a tierras yucatecas, hermosa de piel y cabellos claros-eso dicen los que la conocieron-que se prostituyó en tierras de indígenas. Su nombre le viene por los pesos que cobraba a sus amantes. Uno de ellos le construyó una pagoda. Yo me detuve allí, fuera, imaginando a la ya anciana. Nunca pude escribir sobre ella, ni lo haré. Dejémosla con su raído traje de geisha que no es otro si no el mío, y el mío es un suplicar: bésame-¿Dónde?- me pregunta aquel al que amo-donde nunca me haya besado nadie; y el posa sus labios sobre la piel que alberga mi corazón, y tras esto se va de burdeles parisinos, y yo me quedo con un ramillete de limonarias atrapado entre mis pies.

Lo pensó Nikté a las 1:46 PM 26 ¿Cómo lo dirías tú?

Historia de La Quinientos (Lo he escrito para ti en esta mañana. Se que no es lo que esperas, pero te lo regalo.) escrito por Nikté Versión I


Pablo me pide una historia, una que verse sobre París haciendo el amor por todos los rincones, pero algo me lo impide: Estuve allí, si, pero nunca amé a la usanza ni en este ni en ningún otro lugar a los que viajé y hoy no estoy para invenciones.

Pero si he de hablar, lo haría sobre La Quinientos, mujer llegada a tierras yucatecas, hermosa de piel y cabellos claros-eso dicen los que la conocieron-que se prostituyó en tierras de indígenas. Su nombre le viene por los pesos que cobraba a sus amantes. Uno de ellos le construyó una pagoda. Yo me detuve allí, fuera, imaginando a la ya anciana. Nunca pude escribir sobre ella, ni lo haré. Dejémosla con su raído traje de geisha que no es otro si no el mío, y el mío es un suplicar: bésame-¿Dónde?- me pregunta aquel al que amo-donde nunca me haya besado nadie; y el posa sus labios sobre la piel que alberga mi corazón, y tras esto se va de burdeles parisinos, y yo me quedo con un ramillete de limonarias atrapado entre mis pies.

Lo pensó Nikté a las 1:46 PM 26 ¿Cómo lo dirías tú?

sábado, abril 19, 2008

Lo hacía por tu amor (Canción )



Era un día caluroso,
El cielo estaba azul
Y la playa llena de gente.
Yo había ido a verte
Y nos besamos.
Ahora se que todo eso
Lo hacia por tu amor.

Descubrí una vieja pensión
Junto a una vieja tienda de cacharrería
Y alquilé esta habitación
Que con el paso del tiempo
Los colores se han comido
Y a pesar de eso, hicimos el amor
En una litera.
Y Ahora se que todo eso
Lo hacia por tu amor

La habitación estaba mustia
Y las cañerías viejas.
Con todo es calor
Solo pudimos beber agua
Que ni siquiera estaba fría.
Y Ahora se que todo eso
Lo hacia por tu amor

Los viajes en las tardes de julio,
Cuando más calor hace.
El norte y el sur de Chipiona.
Todo esto es un disparate
Pero Ahora se que todo eso
Lo hacia por tu amor

miércoles, abril 16, 2008

Besos encadenados (Canción rosa para una pubertosa)

mujer con sombrilla Monet


Hoy tiene el crepúsculo aromas a besos. A besos olvidados y encontrados. A besos sencillos y entregados. A besos difíciles y a veces negados. Unos tras otros se desgranan en este crepúsculo que también trae aromas a besos. A besos arrinconados y hallados. A besos humildes y ofrecidos. A besos ásperos y a veces contrariados. Unos tras otros se desgranan en este crepúsculo que también trae aromas a besos. A besos descuidados y localizados. A besos inocentes y dados. A besos complicados y a veces vedados. . Unos tras otros se desgranan en este crepúsculo que también trae aromas a besos. A besos, sólo eso,a besos.

sábado, abril 12, 2008

no hacía mucho frio III


- Oye estoy indeciso entre lomo de ciervo braseado con romero o strganoff a la mostaza pommery.
- Vale pide entonces escalopines a las trufas con salsa de oporto Y ¿Aurora?
-Mira Pedro no se, me ha llamado y quiere verme urgentemente. Eso es lo único que se
- Y que querrá? Hace tiempo que no la veo. Dos días después de lo vuestro, (dijo encerrando nuestra repetidas rupturas en las palabras “lo vuestro”) con la excusa de que le asesorara sobre ciertos asuntos legales vino a verme. Yo le mandé a mi socio de despacho pero ella se empeño y
- y ¿le repusiste el costurero?
-No seas bruto Pepe Estuve con ella dos minutos y entre sus lagrimas y las mías pudimos hacer un océano.
-Qué poético Pedro nos miramos en silencio un par de segundo. No te pega
-No le asesoré, le aconsejé.
-¿Cuál fue tu consejo? ¿Que me demandará? Que mandará el proyecto hacer puñetas.
Pedro me pedía con las manos y los ojos que me calmara y que no levantara la voz
-Tú sabes perfectamente lo que hablamos porque fue salir ella del despacho y llamarte a ti para preguntarte qué pasó. Trampantojo, me dijiste. Mi vida es un trampantojo. Entonces los dos recordamos “al Calavera” con sus ojos hundidos y esa voz cavernosa explicándonos la técnica en la clase de Arte. Aún recuerdo el espejo transparente de Schüfftan. En la parte espejada se reflejaba el trampantojo y a través de la parte transparente tenía lugar la escena real de tu vida, me decías.
-Se han decidido ya los señores, pregunto el camarero con voz baja y acento Francés.
Le dijimos lo que queríamos y después de apuntarlo y saludarse por el buen gusto se marcho, dejándonos en completo silencio. Un sumiller vestido del dieciochesco se nos aproximó con la carta de vino y tras recomendarnos un Médoc del Chateau Bernadotte espero un par de segundo a que alguno le contestara.
-No gracias Jaime hoy vamos a brindar por los trampantojos. Y los trampantojos se merecen un vino de entre Tudela de Duero y Peñafiel ¿No te parece Pepe? Me dijo, arrastrando mi nombre
-Los trampantojos se merecen eso Pedro.
-Estupendo dijo el sumiller, entonces estarán conmigo de acuerdo en un Valbuena 5 Es un vino que procede de viñas algo más jóvenes y, en su composición, se encuentra mayoritariamente tempranillo y más merlot que cabernet sauvignon. Tiene de su hermano mayor el color cereza granate con ribete anaranjado, la expresión etérea de su graduación alcohólica y el acento de su excelente evolución oxidativa, fruto de un roble bien curtido, rasgo característico de los tintos de la firma. De su propia personalidad destaca el recuerdo de sus variedades, con un matiz de fruto rojo maduro. En boca, tiene una estructura más magra que el Vega Sicilia Único pero con la complejidad de la asociación vinoso-afrutado Nos expuso como una lección bien aprendida y con altivez casi humillante.
- No Jaime no, esta vez no queremos ni Vega Sicilia, ni Pingus, ni Alion, ni Mauro ni nada de eso. Se quedo muy extrañado el sumiller al ver como rechazábamos esos prodigiosos y mágicos caldos por lo que cualquier hombre podría haber matado (Yo hubiera hecho alguna locura, por algunos de esos pagos). Un trampantojo necesita algo especial y en esa carta no aparece lo que nosotros queremos.
-Esta carta es de las mejores del país. Dijo orgulloso y señalando la carta con un dedo que en ese momento me pareció largísimo
-Si pero nosotros queremos brindar por tantos trampantojos como hemos dejado en la vida con un vino especial. Este trampantojo es especial y delicado como especiales y seleccionadas son las uvas del pago y delicada la vendimia que lo llevó al lagar. Dije con un tono tontamente inspirado.
-Tráenos un Abadía Retuerta
-¿Selección del 2001?
-Claro, (confirme rotundo) aunque este trampantojo tiene más años que el viñedo.(agregué melancólicamente).
-Vamos a ver Pepe. ¿Qué demonios vas a hacer? Te vas a meter de nuevo en aquello que te hará daño.
- Tu sabrás reponer el costurero, le dije sin muchas ganas de seguir la conversación.

martes, abril 08, 2008

Hace ya tiempo... pero me gustó tanto... Te amé sin que yo lo notara



En geografías contrarias y en regiones equivocadas,
En mediodías olvidados, y en noches derramadas,
En aromas de lluvias recién caídas
Te amé sin que yo lo notara.
Entre el viento y las estrellas quebradas
Entre mi silencio y el sereno sonido de tu risa
Entre nocturnas fronteras selladas
Te amé sin que yo lo notara

Y te amé sin que yo lo advirtiera,
Sin que lo distinguiera.
Viéndote sin buscarte
Y hablándote sin llamarte
Porque en el amor no valen los ojos cerrados
Porque en el amor no sirven los labios partidos
Entre copas de vino y más vino, de risas y más risas
Entre horas volcadas y consumidas
Mi vieja edad te reclama
Ahora que se que te ama.

jueves, abril 03, 2008

no hacia mucho frio II


“Desnudo siempre estoy.
Desnudo en la voz, en mi sueño
y en mi angustia,
frente al reflejo de mis mañanas
y la angosta infinidad de mi alma.
Encajaré una sonrisa a mi tristeza
y un sonido a tu olvido.
es la única forma,
que conozco, en silencio,
de amarte”

Fue lo único que quedó de esa noche. Escrito en un papel que al acabar de leerlo lo metí en la cartera junto a otros que ya estaban allí de antes.
La mañana fue corta. Despaché con prisa los asuntos recordándola. Mi padre lo hubiera reprobado desde el primer instante:-Los negocios no se mezclan con las preocupaciones. Me hubiera mirado inquisitorialmente y con ese dedo que siempre levantaba me lo hubiera dicho, poniendo la más ronca de su voz. Pero ahora eso ya no me importaba. Ya no estaba para censurarme. Tampoco para aconsejarme. A veces lo echo de menos, sobre todo cuando llegan los momentos difíciles y es imposible echar mano de un amigo y sabes que él te va a decir:-Todos tus sueños se van a hacer realidad- Pero claro entonces tenia 7 años y una vida por delante los dos. Desde mi primer internado nunca mas volví a escuchar la frase. Creo que ya no lo pensaba. Y después mi vida tan caótica… Casi lo entiendo. Pero Cazulilla suple esa necesidad cuando me quedo consternado y acabado, con los paseos por su “extensa geografía planetaria” Es como ir al Sur, al sur de mi vida.
Pedro me convidó a almorzar en un restaurante donde según él se habían hecho con gran parte de Abadía Retuerta 2001, y sabía que ante eso yo no me iba a oponer.
Pedro era un amigo de la infancia con el que he hecho infinidad de negocios. Mi padre decía que no entendía nada del negocio pero cuando los dejó en mis manos ya se hizo inseparable. Auné amistad y negocio, cosa prohibida por los cánones de mi padre. Hasta ahora nunca me había ido mal y ganaba dinero y amistad.
Los dos hemos compartido muchas cosas.
Hubo una mujer… ¿Cómo se llamaba? Ah si, se llamaba Patricia. La recuerdo muy bien, era hermosa de una piel morena extremada, y unos pechos perfectos, pero más pobre que el hambre. Salía, yo, de una relación, por lo que Pedro, siempre al tanto de mi vida, me la presento y rápidamente acabamos en su apartamento. Un día le regale un costurero con la promesa de rellenárselo pronto (entonces era una objeto caro) a los dos días y ante mi sorpresa lo vi lleno de bobinas de hilos de dedales, de agujas y demás piezas.
A los tres meses cuando se acabaron las tardes locas de su apartamento, Pedro me confesó que”había sentido debilidad carnal” (a veces Pedro hablaba así de afectado) y que ella le había pedido esos utensilios. Estaba bien; Uno le regaló el costurero y otro se lo rellenó. Siempre nos reímos con aquella anécdota.
Estaba retirando la servilleta del plato cuando entraba sonriente como siempre e imponente con su altura que desde atrás seguro que nadie veía al metre que le guiaba hacia nuestra mesa.
-Pero bueno Pepe ya has llegado. Como sabia que no te ibas a resistir a un caldo de Sardón de Duero. Pero bueno cuéntame ¿te has enterado ya de la historia?.
En ese momento recordé la cita de las cinco de la tarde. Pero no sabía que Pedro estuviera en ello.
-Bueno si he quedado con ella..
-¡Qué dices Pepe¡ Te hablo de la historia de la bodega, pero eso también me lo tienes que contar.
Comencé a sentir como me subía de golpe la sangre dándome el color rojo de mi cara y a sudar por la frente. Me preocupe de que nos estuviera escuchando el camarero que en ese momento estaba retirando la silla para que Pedro se sentara
-El caso, dije tímidamente, ante su vozarrón, es que no hay nada que contar. Que no sea que El nombre de la Bodega Abadía Retuerta es el resultado de dos palabras que definen y describen el territorio: Ribula Torta que significa “orilla tortuosa”. Le dije de sopetón intentando sobreponerme al momento
-Eso ya no me interesa, dijo tajantemente, mientras el camarero procedía a retirarse en silencio.
-Pero esto si, La primera referencia escrita de la importancia de los viñedos de Retuerta data del siglo XVII, que indican que el vino vendido por los monjes que la habitaban, con una producción anual que rondaba los 7.800 cántaros dominaba el mercado de Valladolid.
- Me sorprende que te aprendas esas cosas Pepe. 125.000 litros son muchos litros para esa población, Así veían a Dios por todas partes- y comenzó a reírse a carcajadas.- Así también vería yo hasta Aurora. Ahora me quedé seco,él lo notó y cambió de conversación. –Sabes en los 70 se arrancaron las ultimas viñas y después de grandes y costosos estudios geológicos, que yo patrociné, (dijo en un tono de falsa humildad) se inicio la replantación de la finca.
-No me sorprende que te metas en esos negocios Pedro.
Siguió con su perorata, sin atenderme y poniéndose las gafas
- Desde 1996, fecha de creación de la bodega, hasta la actualidad, se producen vinos diferenciados no sólo por los procesos de elaboración, sino sobre todo por las características de las uvas de nuestro viñedo, que permiten cada vendimia, determinar la calidad de las distintas parcelas y adaptar las vinificaciones, para la producción de vinos de máxima calidad. Con esta forma de trabajo, viña-vinificación, se extrae lo mejor de cada añada. De eso no hace falta que tomes notas lo pone en la carta, me dijo mostrando una carta de vinos enorme y con varias páginas describiendo los mejores vino del mundo
Quedamos los dos en silencio. Eso era típico en nosotros, aún después de tantos años.
-¿Has quedado con Aurora? Me soltó en plena cara
-No, ella ha quedado conmigo. No le miraba la cara porque comencé a enfrascarme en la carta y eso son palabras mayores. Angulas ahumadas con salsa de rábanos picantes, carpaccio de alcachofas con queso parmesano, salmón marinado a la rusa, Carpaccio de venado con granos de mostaza e higos picantes, arenques a la crema con kartoffelpuffer. Parfait de higadillos de ave a la pimienta verde. Bric de foie y trufas. Volví a leerlo todo, mientras con el rabillo del ojo veía que Pedro no me quitaba ojo. Carpaccio de alcachofas con queso parmesano o Carpaccio de venado con granos de mostaza e higos picantes. Era difícil la elección
-Tomaré Carpaccio de venado con granos de mostaza e higos picantes de aperitivo, le dije mirándole a la cara.
- Vale yo lo mismo. Pero ¿qué haces dejando que Aurora entre otra vez en tu vida?

domingo, marzo 30, 2008

¿Qué será, qué será?

Mujer frente a la ventana (Eduardo Vicente)



La vida está llena de tristes y amargos peros que nos impiden ser otros

miércoles, marzo 26, 2008

no hacia mucho frio



No hacia mucho frió esa tarde. La plaza estaba solitaria. La vieja que vendía los arvejones para las palomas estaba acurrucada bajo una gran manta marrón ya raída por el tiempo y buscaba los tímidos rayos del sol del mes de febrero con movimientos continuos de la silla plegable en la que se sentaba. Había pocos niños ese día corriendo detrás de las palomas, por lo que éstas estaban tranquilas.
Me senté en un velador y comencé a divagar con las palomas: Se alimenta a base de granos, semillas, pequeños frutos y restos de comida y basuras, consumiendo alrededor de 500 gramos de comida a la semana. La digestión la realizan de forma rápida y, al carecer de vejiga, están continuamente deponiendo excrementos, tanto apoyadas en el suelo como en vuelo. En estado salvaje llegan a vivir hasta 15 años o más, pero en el ámbito urbano apenas superan los 5 años de vida. Aunque pueden pasar sin comida durante dos o tres días, es indispensable la toma de agua, que utilizan tanto para beber como para lavarse. Por ello, la presencia continua de palomas en las fuentes de cualquier ciudad... - ¿qué va a tomar el señor?- me saco de mi reflexión interna el camarero
-Un café- le pedí sin mucho convencimiento y escrutándole de una forma poco cortés. Le miré como se iba sin mucha prisa, con la bandeja bajo del brazo, después de apuntar en una libretilla, ya desgastada, unos signos que supuse que significaban café,
El viento de la tarde traía las notas de un carrusel lejano que estaba vacío, las tristes notas de Moon river . La tarde era triste y yo estaba excitado por la cita, pero de golpe quedé melancólico y perdido en una suerte de recuerdos que golpeaban por salir.
1971, era verano y el cine los Remedios reponía esa calurosa tarde de domingo Desayuno con Diamantes. Aquella Holly estaba preciosa y chispeante. Superficial en su existencia y amarga en su insistente búsqueda de la felicidad a base de desayunar contemplando el escaparate de la lujosa joyería de Tiffanys o aquel escritor en ciernes, Paul Varjak,mantenido por esa mujer madura mientras esoperaba alcanzar el exito.
“Moon river, wider than a mile
I'm crossing you in style some day
Oh, dream maker, you , heart breaker
Wherever you're goin', I'm goin' your way…”

Allí donde vallas seguiré tu camino, Allí donde vallas seguiré tu camino, Allí donde vallas seguiré tu camino... Pensé que martilleaba mi cerebro, la frase, pero al alzar la vista del suelo me sorprendió el camarero con el tintineo de la taza en el plato que venia desde dentro Era otro, con los andares mas pausados y transportaba en sus zapatos el polvo de la plaza.
Se fue mi adolescencia arrastrada en las suelas del camarero, que sin prisa volvía al calor del interior. El Carrusel se había silenciado y las palomas se arremolinaron alrededor de una pareja que acababa de llegar, con golpes de alas y lúgubre zureo. Voraces.
-qué año ese ¡ me dije mientras se asomaba la cara de Aurora con esos ojos tan grandes y su pelo pelirrojo anudado atrás para que se le viera mejor la cara llena de pecas sentada en las incomodas butacas de un cine de barrio, de mi barrio. Con Aurora aprendí a besar. A besar como lo hacia Audrey Hepburn . Ella cerraba los ojos y bueno yo ya no me acuerdo si los cerraba o los dejaba abierto, pero si recuerdo que sus besos sabían a chicle de menta. (No se donde los dejaba cuando nos besábamos porque parecíamos una pelea de pulpos, tan poco se lo pregunté nunca) Me dejó un buen recuerdo Aurora. Aurora sabia cantar muy bien Moon river y se acompañaba de una guitarra mas grande que ella, que sostenía entre sus piernas con un equilibrio calculado.
- ¿Va a tomar algo mas el señor? Me preguntó el camarero, mientras ponía un tique con el precio de la consumición bajo el vaso de agua.
-No gracias. ¿Cuánto es? Saque la cartera del interior del abrigo y le entregué un billete esperando me diera el cambio. Se fue y aproveché para escribir en el tique “Aurora gracias por llegar e instalarte en la orilla, como lo hacen las aguas en la costa marina. Me trajiste recuerdos de lo que fui ayer. Gracias por la ternura volcada en el hueco de mis manos vacías Gracias por ponerle alas a mi alegría y con ellas recorrer la vida” (Son costumbres que desarrollé desde muy pequeño, cuando quería impresionar con alguna cita, que no era capaz de aprender. Lo guardé en la cartera al lado de tantos papelitos amarillos, verdes, rojo… Cada uno tenía una categoría.)Y quedé allí mirando la plaza que cada vez estaba mas oscura.
-El amor, le indiqué al camarero que me traía el cambio y que no dejaba de hacer gestos y mirar de hito en hito a la pareja que estaban sentadas en un banco del parque besándose apasionadamente
- Si, si el amor. Pues podrían hacerlo en su casa en vez de aquí al lado de todo el mundo.
Miré alrededor y ya no quedaba nadie, la vieja vendedora de arvejones
se había marchado y las viejas farolas isabelinas comenzaban a encenderse tímida pero concluyentemente. En las fuentes el agua se había escarchado y las palomas habían huido en bandadas haciendo el silencio mas denso.
Eran las 6 de la tarde y parecía que ya no iba a venir.
Sólo descolgué el teléfono y ya reconocí su voz. Habían pasado cuatro años, me dije, mientras dibujaba el movimiento de abajo hacia arriba de su cabeza cuando comenzaba a sonreír y su pelo sedoso y casi rubio que se balanceaba con ese movimiento tan coqueto y espontáneo, pero que me volvía loco. La creía, bueno no muerta, pero hacia mucho tiempo que había dejado de pensar en ella, que había salido de mi existencia. Por eso cuando dije su nombre sentí que mi propia voz surgía del abismo. Acaso porque la emoción me devolvió al lugar donde todas las voces del pasado suenan ahogadas. Ahora ella estaba aquí, en algún lugar de esta ciudad, a miles de kilómetros de la pesadilla, llamándome desde una cabina con el rutinario temblor que recordaba tan bien
La habitación del hotel con ese color neutro e impersonal se lleno de su risa y el espejo comenzó a devolverme su cuerpo. Ese cuerpo que tantas veces antes yo había recorrido
En un principio no pude entenderla bien pues los recuerdos se agolparon en mí cerebro impidiéndome atender la realidad pero me sosegué pronto al ver que ella adoptaba esa postura calmada de siempre y la conversación telefónica fue la siguiente:
-Hola
-Hola, Cuánto tiempo
-Si ha pasado mucho tiempo
-y mucho silencio, le espeté con energía, ¿Qué quieres?, fui directo a la pregunta
- Saber de ti.
- Eso no es cierto. Estas bien enterada de mi vida
- Es cierto, lo se, pero necesito verte. Es urgente.
La luz, pugnaba por pasar entre los ocres visillos. Viéndose la estela de polvo impalpable. Estaba atardeciendo. Y en esa quietud que viene después del trafago del día, de pronto volví a sentirla.
Volví a vivir su olor de hembra. Y me la encontré, desnuda sobre el sillón como otras tantas veces, en esa y en otras habitaciones, que conmigo había estado.
-¿Pepe?. ¿Estas allí?
-si, si estoy . Estaba pensando en…
-¿En mi? Me cortó sonriendo
-No, bueno… ¿Qué es tan urgente?
Necesito hablar contigo, verte.
-Vale esta noche tengo un rato después de la cena, si quieres paso a recogerte o vienes al hotel. Y hablamos.
-No. Busquemos un terreno neutro.
-¿Neutro? ¿Neutro para qué?
-Neutro para que sea neutro y ya está- Esa era ella.
-Vale mañana por la tarde ya he acabado de hacer todo lo que tenia que hacer aquí. ¿Te viene bien?
Esperé un rato a que me contestara y escuché como las monedas caían en el teléfono y a lo lejos una ambulancia venia demasiado deprisa. –Vale me viene bien. ¿Conoces el parque santa Luisa? Hay un velador que da a una fuente grande? ¿Allí a las 5 de la tarde?
-Y te parece neutral ese parque?
- ¿No lo es? ¿Hemos estado allí alguna vez?
-Claro que si. No lo encuentro neutral. Con el auricular en la mano, la veía detrás del teléfono, respirando fuertemente.
-Perdón no lo recordaba, pero lo prefiero a la habitación de tu hotel. Se que acabaré metida entre las sabanas y..
- Yo no lo creo. Se acabó o ¿no lo dejaste así de claro la última vez?
- Pepe siempre serás el mismo. Nos vemos en el parque a las 5 mañana. No faltes es urgente.
-Adelántame algo. Pero sólo oí el silencio en el teléfono pues ya sólo se encontraba en mi mente.
Aquella noche no dormí bien. Fue una dura batalla contra el recuerdo que perdí. Me dejó heridas que solo la ginebra del minibar de la habitación del hotel podía curarme.

sábado, marzo 22, 2008

Brindo por el Viento


Es una entrada antigua pero es que ahora la encuentro tan vigente...


Brindo por el viento,
Por todos los vientos.
Por los que tienen nombres de geografías
y por las sencillas brisas venidas,
de Dios sabe donde.
Por las locas ráfagas que hacen señales.
Atándose a las caricias.
Brindo, con mi copa transparente
Por todas las corrientes que desordenan tu pelo,
y lo recogen,
y lo mecen tras tu cara encendida
Me gustan tus manos, tus dedos oscuros
coronados por la nieve de tus uñas,
Cuando en el arrullo del viento,
tejen cada racimo de tu pelo
porque entonces cae de tu cara
la semilla de tu última risa

jueves, marzo 20, 2008

avion sobre Cazulilla


Fue una casualidad del inicio de la primavera

martes, marzo 11, 2008

Y mi boca se lleno de aire

(Mujer inclinada, de Pierre Bonnard.)

Y mi boca se llenó de aire
para pronunciar tu nombre.
Mis manos te buscaron
en lo mas negro de la noche
y mis dedos perfilaron
tu oscuro cuerpo lleno de sombras.
Anhelando la tibieza de tu alma
mis ojos recorrieron
toda la amplitud de la Tierra
En donde yacer con tu cuerpo

viernes, febrero 29, 2008

¿qué se hicieron de mis amores?


Tengo la sensación de haberme quedado atrapado en un eterno atardecer, ahora que contemplo los días con cierta honestidad.
Fuera llueve con inequívoca melancolía. No hace frío para ser febrero pero la tarde se va enfriando a medida que las sombras dejaron de proyectarse contra la pared y las cucharillas de café se fueron secando.
Como un pañuelo, azul, que custodia la memoria y del que te niegas a desanudar me viene, en esta tarde abantona, la misma pregunta irritante y molesta que me ronda desde hace tiempo: ¿Qué se hicieron de mis amores?
No estoy seguro que me evoquen cuando doblen una esquina, cualquiera y llegue el olor de la fragancia Atkinson , incluso no creo que recuerden esa colonia. Pero yo aun puedo traer a la memoria el nombre de muchas de ellas, aunque sobre todas emerja Chanel n’ 5. No puedo olvidar la mítica Chanel N’ 5 de Rocío que a escamoteadillas sisaba a su madre. Comenzaba a verla, entonces, arrebujada, con unas gotas desnuda sobre la cama Mas tarde descubrí, no sin mucha desolación, que para dormir, como todas, usaba pijama
Me embruja el suave aroma de la piel de mujer, el olor de su pelo, del sudor recién rezumado, sentirme transportado por la ácida fragancia de su sexo. Ningún olor es mejor que el del cuerpo de la deseada y yo, entonces, deseaba a tantas…

¿Qué se hicieron de mis amores?
¿Recordaran las tardes frías (entonces las tardes eran frías y grises, como aquellas fotografías, ahora sepias, por el tiempo, donde los abuelos se retrataban como los reyes) en las que jugábamos en los futbolines y mascábamos chicles, después del cigarrillo para no tener mal aliento cuando robábamos besos a la tarde en los soportales de la plaza y nuestras manos hurgaban preguntonamente dentro de mis pantalones y de su falda.? Entonces el sexo tenía sabor a menta o a regaliz, a sudor fresco; ese sabor de satisfacción, con los que con la risa tonta llegabas a casa.

¿Qué se hicieron de mis amores?
¿Despertaran a la magia y al misterio, a las fuerzas primitivas de la Escocia, mas desolada, esa donde se termina el mundo en El verano del Lobo Rojo; Historia de amor que tantas veces leía. O esa huida de la civilización, del mundo complejo que dejamos para adentrarnos en el Navegante, llenos de envidia por esos mares tan lejanos
Después del tiempo que ha pasado, habrán arrinconado a Emil Sinclair ese crío que ha vivido toda su vida en el Scheinwelt ,al que Max Demian lo llevaba a él y a nosotros, de una forma enigmática, por los senderos del auto-razonamiento destruyendo paradigmas materialistas que antes a él y a nosotros nos rodeaban?
¿Seguirán bailando en palacios nevados o cerca del mar con Isadora Duncan? Releerán, cuando las tardes estén vacías, y no haya mucho que contar a Don Pablo Neruda. Sentirán, de nuevo, sus versos correr, y repartirse entre los angostos poros y el salitre de una piel, ahora ajada pero antes primeriza.

¿Qué se hicieron de mis amores?
¿Habrán enterrado a Bob Dylan, a Paco Ibáñez, al Nano a Cafrune en las alacenas de sus casas en la playa? ¿Habrán vuelto a Vibrar con EL puente sobre aguas turbulentas? (Navega chica plateada todos tus sueños han venido a colmarse. Mira como resplandezco…)
“Bailaremos con Leonardo hasta el final del amor” nos prometimos en una noche de verano. ¿Habrán bailado con otro? O ¿se habrá acabado el amor tan pronto como el nuestro? ¿Qué se hicieron de mis amores?
Casi treinta años mas tarde, ¿olvidaron nuestro primer beso? Ese que se jura no olvidar y que ahora nos ruboriza nada más que evocarlo.
¿Habrán ido, ya, a desayunar al escaparate de Tifany, a andar descalzo sobre la hierba del central park?¿ Habrán recorrido las orillas del Sena buscando los libros prohibidos?. ¿Habrán corrido bajo la lluvia por Les Champs-Elysées?¿ Cantaran aún en Portobello Road las viejas canciones de Victor y Diego y seguirán comprando la ropa en el Soho y los vinos en King's Road. O simplemente iran a Covent Garden , y a las boutiques y tiendas de Bond Street y Old Bond Street para vestir a sus hijas?
¿O todo se ha quedado en un celuloide amarillento, en un trozo de película olvidada y abarquillada por el tiempo?
¿Me reconocerían, ahora que las canas ya me han hecho viejo y las manos comienzan a tintarse? ¿Que mi paso es más lento y la memoria solo desempolva aquello que se le antoja prescindiendo del resto?
¿Qué se hicieron de mis amores? ¿De aquellos tiempos que se vienen de golpe en tardes, tristes, como esta? A lo mejor se me quedó en las entrañas briznas de felicidad. A lo mejor… Bailaremos con Leonardo hasta el final del amor


PD
Dejé en el tintero tantas cosas que alguna vez volveré sobre el tema

martes, enero 29, 2008


Qué lejos queda ya el 29 de Noviembre.
Atrás quedaron las palabras. Atrás. En un año que acabó con algunas ilusiones, con algunas esperanzas que navegaban sin ruta fija por el mar de los deseos.
Atrás quedaron muchos kilómetros muchos paisajes y paisanos que ahora, mirándolos desde la quietud de una tarde sin prisa, parecen tan lejanos como un siglo con todos sus días.
Atrás quedan casi 1700 entradas en este blog varado en un puerto remoto donde las mareas mueren antes de llegar al fondeadero y los barcos solo atracan en un triste equilibrio de mantenerse a flote por mantenerse a flote; Supervivencia en un mundo tan vertiginoso, tan expeditivo, fulminante, apresurado y tan momentáneo. La vida así, no tiene sentido.
Atrás quedaron muchas conversaciones; Una vida de vino y rosa embriagada por el optimismo de abrirme y recibir más de los otros. A veces las espinas del fracaso convirtieron en una desventura esta relación.
La vida pasa y los nombres de las personas solo fueron eso, nombres de personas que estaban en nuestro mismo tren y que fueron bajando en las distintas estaciones. Guardamos algo de ellos en nuestras maletas; Aquello que nos hace ser de una forma distinta cada vez que arranca el tren y deja a los otros de espaldas a nosotros y los va haciendo cada vez mas pequeños, hasta que se pierden de vista. Luego la vida sigue.
Bienvenidos a la dicha bisiesta del por venir. Son grandes las esperanzas que tengo puestas en este año que recién comienza.
Así que atrás dejo los tiempos que siguieron al 29 de Noviembre, refugiados en el estuario del recuerdo y arropados del viento de la tristeza por los requeríos de la memoria

jueves, noviembre 29, 2007

Da pereza

Da pereza en estos días sentarse ante el ordenador y teclear sobre el folio, virtual y en blanco, las cosas que queremos significar: si en nuestra vida no ha pasado nada digno de mención, si no es el saludo afectuoso de los amigos, de paso a casa, desde la barra de un bar, incitándote a tomar una copa de vino, con ademanes que te hacen imposible rechazarla. Cuando te haces con un pedacito de la barra, las voces están cada vez más elevadas y las risas más estridentes. Sin quererlo y sin saberlo, al mirar el reloj, este grita que ya es tarde para llegar y el tiempo de las despedidas se hace sempiterno y uno acaba yéndose como de puntillas y un poco avergonzado.
No son dignos de mención los paseos, que por salud, mas que por gusto, realizo todas las tardes, buscando nuevas rutas que me sorprendan y llenen de sensaciones la obligación que me impuso el médico. Esas tardes llenas de callejuelas (antes con aroma a azar, ahora con olor a humedad y naranjas recias) que se doblan difíciles y desaparecen a cada tres pasos tan silenciosamente que ni advierto el sonido de mis zapatos en el frío y húmedo adoquín. Esos callejones, donde en primavera jugaban los niños y en verano se resguardaban en la desacostumbrada sombra que proyectaban los viejos edificios, ahora, cuando la lluvia, veo correr a los traviesos chiquillos sin paraguas ni protección y los veo de las manos de sus padres tan bien abrigados que ni las caras se les advierten, con sus manos hurgando en los bolsillos en busca de que sé yo.

. Esas plazas con los viejos al sol leyendo el periódico, charlando o mirando furtivamente las piernas de alguna criada que está fumándose un cigarrillo y que con el rabillo del ojo irresponsable busca al niño que se perdió tras la pelota o con el triciclo. Ya no hay militares que la ronden como antes, bueno es que ya no hay soldados calientes por las plazas y jardines de Sevilla. Y las criadas ya no son las que vinieron de los pueblos con esos delantales blancos y limpios. Aquellas que tan cristianamente se persignaban cuando se las sobaban. Ahora ya no hay Isabel, Petra, Carmen, Lucia, Tata y tantos otros nombres allegados a nuestros recuerdos… Ahora abundan las Jennifers, las Julis , las Desis, las Vanes, las… Todas con móviles, todas con vaqueros, cuando noes con ese horrendo uniforme que es el chándal.
No es digno de mención el sentarse en la mesa bien cubierto por las faldas de camilla y el brasero bien caliente, después de venir de la calle con la nariz roja y los ojos lagrimosos por un viento helado. Sentarse y poco a poco coger el libro y recordar donde estabas la última vez. y cómo se llamaba el Medici viejo o el pobre poeta que fue vilmente asesinado en esa conjura sanguinaria de abril. Pasar tus dedos, ya calentados, por el lomo y adivinar las letras que forman el nombre de “La sangre de Abril” Y abrirlo por esas góndolas venecianas que es el separador, ya plastificado (siempre me gustó decir y escribir Bookends),que de principio me traen el calor y el asombro de un agosto de hace ya tanto tiempo en esas lagunas tan lejanas ahora.
No es digno de mención contarles como enrollo el trozo de tapa de cerdo que salí a comprar con este frió, donde Antonio (que me contó que su mujer estaba ya mejor de lo suyo- nunca he sabido que es lo suyo pero debió ser peligrosísimo porque él nunca cierra y durante varios días lo hizo-), suavemente, y como si de llover se tratara, le espolvoreo la pimienta, que al ser blanca y caer desde el armatoste tan alto junto con la sal, parece que nevara sobre la carne. Me gusta refregarla por toda la piel con mis manos y notar las distintas texturas que suavemente acaricio. La deposito con delicadeza sobre la sartén ya caliente con unas cucharaditas de aceite. Espero perseverantemente a que se dore y la confío a una fuente, custodiándola con un poco de manteca y trozos de piña que distribuyo cuidadosamente alrededor de la cinta. Entonces me sirvo un buen Alfonso en el catavinos de mi amigo Ricardo Martín (gran escritor, que me hace protagonista de sus libros). Rebusco por la despensa algo que poder comer y con una liturgia aprendida de mi abuela comienzo a seccionar un buen lomo que traje de Extremadura el pasado fin de semana. Y cuando han pasado unos veinte minutos comparto el Alfonso con la carne. Ahora voy en busca del queso de cabra. (Si Word, ese que es no me dejas escribir bien y que por allí le llaman torta del Casar) que voy untando en tostaditas que meto en el horno, al lado de la bandeja y eso me sirve para darle vueltas y marear la carne mientras van pasando los minutos y su suma es de sesenta. Entonces lo saco y agradezco ese calor que desprende el horno al abrir.
Mimosamente lo encajo en el plato, contorneándolo de trozos de piña y cereza confitadas, que adelantadamente mi hija ha estado asiendo a hurtadillas. Llamar a mis hijos para que se sienten en la mesa para comer el fruto de mi Alfonso, no es digno de mención, pero a mi me llena mucho.
…No hay mucho que contar últimamente que sea digno de mención, pero es que los días pasan sin mucha pretensión y desde los altavoces sólo salen notas tristemente nostalgiosas (ya se que no existe la palabra Word, pero es que a mi me gusta),que hace cada vez mas difícil mirar hacia delante y uno se aferra a lo cotidiano,a lo que hace día a día como el de hoy 30 de noviembre de 2007,final de un mes que pasa sin pena ni gloria en el calendario de mi vida.

lunes, noviembre 05, 2007

Esperarme

Hace unas semanas, rebuscando, en la librería de mi barrio, sobre los anaqueles y por encima de las mesas algún libro que me llamara desde el fondo de su territorio oscuro, me traje para casa “QUATTROCENTO” de Susana Fortes,
Leyendo la carátula comprendí que íbamos a tener un viaje corto en el tiempo. Y así fue.
Me lo bebí saboreando cada palabra.
Estaba muy bien escrito. Hacia tiempo que no leía tan buena literatura.
Pero no quería hablaros de su lenguaje tan vivo y tan sugestivo, tan descriptivo y tan presente, tan lleno de literatura. Queria hablaros del tema que trata, la conjura de abril contra el poder de los Médicis.
Ha sido tanto lo que me ha enganchado que desde entonces me voy tomando libro tras libros succionando todo lo que hay de la familia Médicis y quiero deciros que es una aventura fascinante que me quita tiempo para estar aquí, pero que pronto podré compartir con vosotros
Un abrazo

miércoles, octubre 24, 2007

palabras para un aniversario

aun no lo he acabado y necesito saber si está acabado o falta algo para antes del sabado que es cuando lo leeran los novios

A través de los siglos legiones de ciegos alquimistas, en la cerrazón más oscura de sus tinieblas y en la impenetrabilidad de sus fortificaciones buscaron la codiciada piedra filosofal, por medio de combinaciones o pócimas, que en la mayoría de los casos resultaron erróneas. Pero a pesar de todo el tiempo que ha pasado, ellos siguen tras sus muros afanándose por encontrarla, sin darse cuenta , quizás por la avaricia, o por la costumbre que los siglos suelen dar, que su alquimia ha descubierto otra gran piedra milenaria (como sus costumbres), es la combinación de la plata y el oro. Es la unión del hombre y de la mujer. Es la antigua combinación de Rosarium, la del sol que impregna a la luna para generar la piedra. Pero esta unión, sometida a los sentimientos que rigen nuestra conducta, posee una propia fuerza: El amor.
Este tiempo que ha pasado ha sido suficiente para que sepáis olvidar el tiempo de los malentendidos y el tiempo perdido. Para olvidar esas horas que matan, a veces, a golpes de porqués. Habéis sido felices por un beso que se bebe y también por ofreceros vuestros fecundos años a lo largo de esta larga estación
Pero seguro que habéis descubierto que:
El amor es radical. No existe termino medio entre el odio y el amor porque la indeferencia comparte el deprecio y eso no es propio del amor. No acepta pruebas porque es continuo, ni condiciones ya que es único.
Solo encontramos fuerza para conquistar y seguir conquistando. Poseer así como un sentimiento de ser poseído y conquistado a la vez.
Es agresivo porque es una fuerza que se dirige al descubrimiento de la otra persona y a realizar un objetivo: Ser feliz con su felicidad.
La expresión te amo significa un intenso deseo nacido desde la profundidad misma del ser que pugna por transformarse en acción, ternura, belleza, relación total humana; Sexual y espiritual.
En el amor podemos vivir nuestra promesa, sin ninguna otra riqueza más que creer siempre en ellas.
Mantener el amor supone un esfuerzo porque vamos cambiando: Crecemos, envejecemos y los días son a veces grises y las discusiones normales no es todo las experiencias de una vida en común
El amor crece como un vino suave y aterciopelado, amplio y aromático, profundo y sabroso. Y para mantener los genuinos aromas primarios del hollejo os fuisteis haciendo a la barrica y hasta tuvisteis vuestro despalillado separando los escobajos y raspones que adulteraban vuestra pasión, del buen mosto que había crecido en vuestras estaciones lluviosas y soleadas.
Con el corquete fuisteis vendimiando las uvas que crecieron de vuestra cepa. (Juanito, Patricia, Gonzalo) Habéis ido haciendo unas buenas duelas a base de comprensión y las habéis encajado en la barrica bordelesa de un roble bien trabajado. Allí están, ahora, creciendo con óptima constitución y buenas cantidades de color, cuerpo y alcohol y cuyo sabor persistirá aún después de vosotros, porque vida vuestra portaran….

domingo, septiembre 30, 2007

Lola

A tus veinte años, las promesas se quedan vacías y ya no te sostiene nadie, porque no entiendes sus palabras.

Lola, Lola Lola...
Pudiera ser... Que importa...
Que importa que pudiera ser.
A caso es alguien más que la flor
De veinte pétalos,
Que el poema de veinte versos blancos.

Lola, Lola, Lola...
¡Ay mi Lola que clavas
Veinte uñas afiladas
En mi alma vieja de caminos,
Que pones lirismo a esta edad mía
Con floritura de hermana mayor
Liberal y santa.

Y bajo la piel de los actos
Está mi Lola loca
Mi Lola genial
Ay ¡Lola de piel rosada
Que te basta con el dibujo
De tu nombre
Sobre los cristales que rompes

lunes, septiembre 10, 2007

Volví

Hace tiempo que vine del verano. Pase por el blog dispuesto a contar mi verano lleno de geografías y paisanos que lo han sazonado de acontecimientos, de hechos que el tiempo convertirá en leyendas no mas nos lleguen las primerizas lluvias de un otoño que se me antoja cercano y las iré desgranando (despacito, como no queriendo) alrededor de un buen vaso de vino.
Pero al pasar por el blog lo encontré triste, deshabitado, silencioso, lleno de tiempo traspapelado difícil de llenar con invocaciones de cómo nos precipitamos por la curva, violenta y turbulenta de la Liguria que nos hizo caer en los frescos sabores de La Toscana para subir después por la Emilia Romaña hasta los calurosos dejillos del Véneto.
Allí estaba, en el blog, lo que había dejado detenido por un mes; Ideas de una cosecha ya pasada, palabras, abarquilladas por el tiempo, fotografías, desteñidas por el instante. Tenía la memoria llena de sabores (Languedoc, Chianti, Montalcino, Montepulciano...) La retina colmada de ruinas de castillos, abadías y fortalezas de Duomo, campaniles y demás torres inclinadas. En los pies el polvo de tanta vereda trotada...
Era difícil volver otra vez a lo que se detuvo en el tiempo con esa fecha ya tan lejana.
Así que lo dejé y me fui.¡ Qué bien me acogió Oviedo y Avilés. Sus frías tardes y sus noches lluviosas... Pero volví pronto; El final ya había llegado. Y me enfrento hoy con este blog aparcado en el 21 de un Junio caluroso con el propósito de seguir escribiendo porque es la única forma de relacionarme con alguien que esté allí, lejos, pero a la vez, cerca
Volví

jueves, junio 21, 2007

Hoy hay poco de que hablar

Hoy no hay mucho que decir, los días pasan sin orgullo, como queriéndose caer deprisa.
Solo dejo unas palabras que deje escrita en http://lospecadosdelola.blogspot.com/ y que me gustan y que también quiero dejar en especial a Atenea



Que el camino, si se te hace largo, lo andes cantando, si se te hace pesado,
lo transites silbando. Que los amigos que dejaste, en el corazón, no te pesen porque mejores amigos encontraras en tu nuevo sendero. Que a la gente que encuentres le des lo mejor de ti. En cada mirada, en cada palabra. En cada sonrisa, en cada gesto. No olvides, que estas llena de una nueva vida.

jueves, junio 14, 2007

ya hace un tiempo, pero el viento del norte me ha traido tu perfume

Déjame navegar del norte al sur de tu cuerpo diminuto. Quiero ir a la fragua oscura de tus cabellos recogidos y beberme el vino oscuro de tus ojos. De esos ojos amplios y nocturnos que algún día me avistaran como el naufrago perdido en que me he convertido. Quiero morder tus labios desbocados y volver del fondo de tu boca, derrotado, junto a tus palabras. Al instante lamer lentamente el azahar de tu sonrisa.
Besar tus orejas para que el sonido quede fuera de los dos y se derrame haciendo eco en nuestro territorio de caminos oscuros.
Y atraco, en el puerto umbrío de tus mejillas, el barco desnudo de mis cinco dedos desplegado como las velas al viento furioso. Las miro, las toco, las beso, me repliego, como un abanico, y las vuelvo a descubrir, a acariciarlas a besarlas de nuevo con esa furia desbocada de animal salvaje en que me he transformado desde que me acosa la noche hambrienta. Por el rumbo de tu nariz crepuscular, encallan las cuatro aberturas de mis dedos infinitos abriendo y derramando los dedos de nuevo sobre tus pómulos y virando hacia la dulce cereza escondida de entre tus labios o el laberinto de amor que sugieren tus orejas
Y ahora bajo por la península estrecha de tu cuello montado en un buque de besos, haciendo bordadas pausadas por la costa invariable de tu pecho embrujado. Dejo que el viento del Norte guiñe el rumbo, placidamente, hacia la blanca espuma de la playa que son tus senos apretados y fondeo en ellos con un ansia brutal mi avariciosa sed de naufrago. Descerrajo la pasión orzando hacia tus exactos pezones de calderas rosadas y me pierdo en esa geografía apasionada. Voy bajando por tu vientre sigiloso, mientras el viento del sur trae aromas del negro olor de bosque inconcluso que se encuentra a jornadas de tu ombligo inacabado. Me detengo y lo circundo, palmo a palmo, con las velas ya hechas jirones. Mis manos de Tierra aprietan la tibia miel de tu breve cintura mientras el enjambre de mis besos pone rumbo, desatado, a tu ardiente copa de espiga de trigo.
La noche se adelgaza trémula y crece como una ola desmedida. La noche de Julio se detiene, orgullosa, como un agua feroz, como un barco roto Y como una gaviota hace círculos… Ahora te hago señales desde tus minúsculos dedos meridionales y tú sonríes a la noche oceánica que golpea en las ventanas, “Carne de greda inocente, cómo recuerdo tu piel. Tengo las manos untadas con la mansedumbre de tu desnudez…”

jueves, junio 07, 2007

carta a una desesperada

Me pides que le de publicidad a esta carta que te mandé hace ya unas semanas. La verdad es que no lo creo necesario. No tiene ningún valor, ni sentimental (sólo el que nos une y que es ajeno a los demás) ni de ningún tipo, pero como yo soy obediente lo hago solo para ti y en recuerdo de esas tardes en las que uno a uno exploramos los puestos de la rivera del sena buscando libros que jamás encontramos y que los dos lo sabíamos.
Sólo espero que recuerdes que la Tristeza es lo que se siente cuando los platos están muy rotos.
Querida Ana:
Nunca hay mucho que decir entre los momentos de nuestros juegos y verdades. Nunca hay mucho que leer entre las líneas de lo que necesitamos y de lo qué tomamos. Nunca hay mucho que hablar o que decir en voz alta, pero hay momentos en que debemos decirlo de todos modos. Sobre todo cuando los sueños se rompen y se deslizan de alguna manera lejos, de los días de fiesta del ayer.
Vivimos más allá de nuestros medios, en los sueños de la otra gente y eso está teniendo éxito. Entre las líneas de fotografías, vemos el pasado y eso es agradable y doloroso a la vez porque nunca hay mucho que hablar de lo que soñábamos. Estas viviendo una época de tu vida en la que te está dejando sin respuestas, quizás porque no las haya, quizás porque no te convengan o quizás porque no te convencen, simplemente. A veces la vida no es todo lo que soñábamos (ese tiempo reservado y entre líneas en la que se es sumamente feliz) entonces es cuando hay que volar
Hay agujeros en tus zapatos Hay agujeros en tus ropas Hay un agujero en tu corazón donde seguro que hay alguien Hay un agujero en tus labios donde besabas. Hay un agujero en el agujero y nada, ahora, te cabe Hay un agujero en ese desierto en que parece que se ha convertido tu vida. Parece que eres oculta y sorda y muda, pero solo parece… Fíjate, si tomáramos un albún de foto (eso lo haces tan a menudo como llorar)te sentirás con ganas de decir tantas cosas que pensaste en el tiempo de la fotografía y ahora es un tiempo en el que han cambiado los días y no sabemos el porqué y nos asusta. Las fotografías son como los sueños: a penas una memoria que se descolora rasgada por el tiempo. Somos las mismas personas pero cambiadas y o crecemos para arriba o moriremos en el recuerdo para abajo. Solo hay que elegir lo que queremos. Y viendo la soledad en la que hoy vives, y viendo ese país de las maravillas en donde las heridas no se curan, las paredes no hablan y los pasos no suenan hay que ir rompiendo los silencios, quemando las soledades y tirando los edificios en los que está construida tu vida. Ánimo Ana.ánimo, tu eres todos los caminos que quieras hacer y siempre estaremos contigo. Y recuerda que cuanto mas profundamente te ahogues más arriba iras.
Besos Pablo

jueves, mayo 31, 2007

31 de Mayo del 2007

Hoy acaba el mes, es el último día del mes de mayo, y ya se que es el último día que vivo en este mayo del 2007.
Se va como ha venido: sin orgullo. Como queriéndose caer de un calendario, ya sin sentido. Sin hacer ruido porque ya se sabe que mayo es silencioso.
Plantado, aquí en las 6:20 horas de este 31 de mayo de 2007 he mirado hacia atrás y hacia delante y la verdad es que no he visto gran cosa que me saque de mi tristeza.
A caso Mi vecino cerrando rápidamente la puerta del ascensor para que no coincidamos. Llevamos mas de quince años viviendo juntos y aún no se ha enterado que yo bajo andando porque a esa hora de la mañana no puedo soportar los olores de su colonia (que dicen que es tan varonil) y saludándome tan hipócritamente haciéndose el encontradizo cuando llegamos al portal. Es entrañable, a veces me dan ganas de tirarlo por la ventana, sobre todo cuando descubrí que me cortaba el cable de la antena parabólica, pero bueno eso es otra historia
Juan Luís acomoda la fruta en los cajones que ordena en la aceras y como siempre le saca lustre a las manzanas mientras canta suavemente esperando a sus primeros clientes. .El color de la calle estalla entre fragancias de fruta y verdura recién recogidas.
Coquetamente, el maniquí de la vieja corsetería, (aún no reconvertida en boutique por falta de descendencia de Paquita y Roberto), hoy mal vestida de encajes blancos y con unas pestañas largas me guiña un ojo, desde ese destierro al que le someten por pudor, que es detrás de los viejos estantes de las cintas de bordar
Pepe el quiosquero manteniendo la conversación en voz cada vez mas alta (interrumpida solamente por el saludo sin muchas ganas que me dedica mientras espera que saque el billete de la cartera para comprar el periódico) con el portero del edificio de enfrente sobre cuantos Abc o Mundo tiene para él. Es una conversación en la que siempre interviene Antonio el ciego de la ONCE que le manda los cupones. Siempre es la misma discusión; A Pepe no le gusta mezclar sus negocios de prensa con los juegos de azar. A esa hora de la mañana no tiene mucho humor y por eso no se ríe aunque la gente se empeña en contarle chistes sobre su equipo de fútbol.
El olor a flores recién cortadas impregna el callejón donde Araceli pinta de colores la mañana cuando abre su floristería y Antonio, como siempre compra la rosa a su madre. Es tan temprano para un hijo tan mayor.
El saludo puntual de Julio en las mañanas antes de entrar en el aparcamiento. Su mano levantada y la otra con el trapo limpiando las sillas mientras que con la mirada controla a los mismos clientes que dejan sus coches aparcados en doble fila
El portero del aparcamiento con el periódico abierto por cualquier parte recitándome las noticias rápidamente ¿Tan rápido como tarda el ascensor en llegar a la segunda planta? Para después descubrir que se las inventa para así facilitar los días.
Llegar al coche y comprobar que estoy hecho un hacha por lo bien que aparco entre la moto y el coche del vecino y que la moto solo ralle mi coche es de premio. Después de muchas maniobras y de una orquesta de pitidos (por el sensor de aparcamiento) consigo sacar los casi 5 metros de vehículo y entonces salgo del aparcamiento dirigiéndome a mi trabajo que está a unos 15 km de mi casa y donde Ricardo me espera impaciente con la pipa en la clandestinidad de mi despacho para comenzar el día
Luego la rutina de las clases desburrando a alumnos que parece no interesarle mucho la historia, pero que me dan vida para enfrentarme a su desgana continuamente con historias que la mayoría de las veces representamos en clase, como la batalla entre moros y cristianos (Ay perdón, por herir sensibilidades, ¡pero que carajo estoy en mi pagina)que hicimos el otro día invadiendo la clase de Eduardo que miraba atónito la invasión de su taller de tecnología, pero es que pasaba por allí el territorio a conquistar por mis huestes (después se quejó, con toda la razón, a la dirección)
A caso algunos niños jugando de paso para sus casas, parándose en la panadería e Isabel dándole un trozo de pan o una chuchearía como antes hacia Teresa (La dueña, a la que saludo efusivamente cada vez que la veo arrastrada en su silla de ruedas por la sudamericana de turno y esa cara de felicidad inmensa con la que me mira, desde su infarto).
El olor a adobos del Sancho de regreso a casa a la hora de almorzar
A caso el ver a Elena cuando entro en casa y sentir en mis labios los suyos tan llenos de amor y el roce en las cabezas de mis hijos antes de sentarnos a comer, sabiendo que hoy es el último 31 de mayo de 2007 de nuestras vidas.

martes, mayo 29, 2007

Canción del aniversario:

Después de tanto tiempo
Como el que ha pasado
Aun puedo ver a los niños
Jugando en la playa
Con sus palas en la arena.
Ellos van a por más agua
Para mantener sus castillos.
Quizás nosotros no fuimos
Por demasiada agua,
Pero eso ahora no importa.
Aun puedo ver las conchas
Cayendo por sus manos
O persiguiéndose
Alrededor de una duna
Mientras nosotros seguíamos
El rastro de una nubecilla.
Aun puedo recordar
Que por las noches
Bebíamos ron mallorquín
Mientras los niños se acostaban.
Cuando ellos se dormían
Nos hacíamos el amor.
Por las mañanas la cama
Se llenaba de niños...
De esto que te hablo,
Tú sabes mejor que yo,
Que han pasado
Al menos catorce años.
Ahora los niños son mayores
Y han olvidado hacer castillos,
A ti no te gusta bañarte
Y yo cada día envejezco más
Y aunque trato de disimularlo
Ya tengo canas en la barba.

viernes, mayo 25, 2007

La Conversación Pendiente

Es como un bodegón de acuarelas
de un atardecer ya avanzado,
cuando los rayos del sol atraviesan
las cortinas de encajes
y las sombras difuminan la habitación.
Estamos sentados y bebemos nuestro café,
apoltronados en nuestra indiferencia,
como las conchas sobre la playa.
Puedes oír el rugido del océano
en la conversación pendiente,
y los lamentos superficiales
son las fronteras de nuestras vidas.

Tú lees tu Emily Dickinson
y yo mi Robert Frost,
y señalamos las páginas con marcadores
que miden lo que hemos perdido.
Como un poema pobremente escrito,
somos versos sin ritmo,
pareados que no riman,
en un compás entrecortado.
Y la conversacion pendiente
y los lamentos superficiales
son las fronteras de nuestras vidas.

Sí, hablamos de cosas que importan,
con las palabras que deben decirse:
"¿Merece la pena el psicoanálisis?"
"¿Está el teatro realmente muerto?"
La habitación se ha desdibujado suavemente
y sólo beso su sombra.
No puedo sentir su mano:
ahora es una extraña para mí,
perdida en una conversación pendiente
y los lamentos superficiales
son las fronteras de nuestras vidas.
P.Simon 1966

caramba cuantos años

lunes, mayo 21, 2007

Pentimento

La antigua pintura al óleo, al correr del tiempo, en ocasiones, pasa a ser transparente. Cuando esto sucede, es posible, en algunos cuadros, ver los trazos originales: Aparecerá un árbol a través del vestido una mujer, un niño abre paso a un perro, un barco grande ya no se ve en un mar abierto. A esto se le llama “pentimento” porque el pintor se “arrepintió”, cambió de idea. Quizás también sea correcto decir que la primitiva concepción reemplazada por una preferencia posterior, es una manera de ver y luego ver una vez más.
Lilian Hellman (1905-1984),

martes, mayo 01, 2007

Llevo unos días...

Llevo unos días que ya no se como vivir. Miro a mí alrededor y solo veo a madres cruzando las calles, con sus hijos de las manos. A señores mayores que a duras penas caminan un trecho seguido, sin mucho interés, por el ecuatoriano de turno. A gorrillas ayudando, con gestos tan grandilocuente, como vacíos, a aparcar el coche en un lugar imposible.
El limpiabotas sigue lustrando los zapatos, con sus manos sucias por el betún, a la misma vez que encienden el cigarrillo con la colilla de otro que aun no han acabado. Mientras en la barra de esta cafetería dos conocidos fanfarronean de la noche anterior, (que a juzgar por sus ojos pasaron en la más triste de la soledad) a la vez que de soslayo un cura sin su cleriman, arquea los ojos, que levanta del periódico, que lee sin mucho interés.
En un acto reflejo todos miramos por la cristalera al oír los repetidos pitidos impacientes de un coche que quiere salir...
Y otra vez volvemos a la rutina...

Oigo canciones y se me derrumban las lágrimas, tristes, sin saber muy bien por qué, y no distingo las ternuras del alma, y cuando alguien me cuenta algo de relieve, no soy capaz de entender nada, como siempre hacía. Todo en mi es desinterés, indiferencia, despreocupación, abandono.
No debería venirme abajo, a veces me necesito, aunque sea para ver tu risa loca, volcándose en todo que nos rodea, para oler el azahar que en tu pelo se impregna, para tocar tu piel. Tu piel, que viaje...

lunes, abril 30, 2007

Canción de amor

Esta es mi suave canción
Este es mi pequeña suplica
Esta es mi dulce tonada
Este es mi canto para un ruego.

Mi guitarra no descansará
Y de pensar que te guste
Estaría toda la vida tocando
Y por eso me siento feliz

Presiento que te hará volver
Por eso te la voy a cantar
El hogar estará muy cerca
Pero vacío como mi mente

Yo te tocaré muy bajo
Casi susurrando (como historias de amor)
Mis dedos no se cansaran
Y tu volverás a casa

martes, abril 24, 2007

con tinta de la vida

...las servilletas de los bares, de cualquier color o tamaño, las esquinas de los libros, el ticket del cajero, los grandes anuncios en blanco y negro de los periódicos, en el borde de los paquetes de tabaco, las palmas de mis manos... manchadas de manera improvisada con la tinta de mi vida, con la tinta de tu vida... con historias y sueños y verbos conjugados y sin conjugar. Con fantasías inalcanzables. Con palabras de tus labios, con miradas que me hablan, con manos que acarician, con todos los nudos que aún me quedan en los brazos para abrazar... con todo lo que no he dicho... tanto misterio, tanta vida, tantos momentos, tantos recuerdos, tantos anhelos.
Aquello que esta dentro de mí, lo que no puedo definir, lo que no tiene palabras, lo indescriptible... y lo que me hace sentir, lo que quiero decir, lo que no puedo callar, lo que me impulsa a gritar, lo que me hace reír y lo que me hace llorar, lo que me inspira ternura... todo lo que puedo dar.

Con la tinta de la vida es con la que quiero manchar las servilletas de los bares, las esquinas de los libros, los ticket del cajero, la palma de mi mano...
Y que ni uno de mis pensamientos convertido en palabras, pronunciadas o sin pronunciar, vaguen perdidos sin un lugar que manchar…

lunes, abril 23, 2007

Mi misma calle, el mismo rio y otro yate atracado

domingo, abril 22, 2007

Mi calle, el rio y el barco que atraca

el sereno sonido del silencio

sábado, abril 21, 2007

A modo de protesta

¿Es que nadie va a dejarme un comentario sobre los poemas "te amé" y "brindo por el viento"?
¿es que no gustan?

miércoles, abril 18, 2007

Paris con mis alumnos

El crepúsculo tiene aroma de besos

martes, abril 17, 2007

te amé (es antiguo pero me gusta)

Te amé sin que yo lo notara
En geografías contrarias y regiones equivocadas,
En mediodías olvidados, y en noches derramadas,
En aromas de lluvias recién caídas
Te amé sin que yo lo notara.
Entre el viento y las estrellas quebradas
Entre mi silencio y el sereno sonido de tu risa
Entre nocturnas fronteras selladas
Te amé sin que yo lo notara

Y te amé sin que yo lo advirtiera,
Sin que lo distinguiera.
Viéndote sin buscarte
Y hablándote sin llamarte
Porque en el amor no valen los ojos cerrados
Porque en el amor no sirven los labios partidos
Entre copas de vino y mas vino, de risas y mas risas
Entre horas volcadas y consumidas
Mi vieja edad te reclama
Ahora que se que te ama.

brindo por el viento

Brindo por el viento,
Por todos los vientos.
Por los que tienen nombres de geografías
y por las sencillas brisas venidas,
de Dios sabe donde.
Por las locas ráfagas que hacen señales.
Atándose a las caricias.
Brindo, con mi copa transparente
Por todas las corrientes que desordenan tu pelo,
y lo recogen,
y lo mecen tras tu cara encendida
Me gustan tus manos, tus dedos oscuros
coronados por la nieve de tus uñas,
Cuando en el arrullo del viento,
tejen cada racimo de tu pelo
porque entonces cae de tu cara
la semilla de tu última risa