lunes, noviembre 17, 2014

Ese amor desequilibrado de un solo lado *



*Del libro " tu mio" de Erri lucas
¿Quién establece  lo que dura un recuerdo?  Quiero decir ¿Quien decide cuando se agota  y desde cuando comienza? Y ¿Quién pesa  lo que hemos dejado, como lastre? ¿Quién mide  las heridas, no cicatrizadas? ¿Quién tiñe los recuerdos de ese aire cobrizo que tienen  los atardeceres del verano?
¡Ay¡ Dios mío
Cada vez que vuelvo al pasado malgasto algo más que mí  tiempo y ya son muchos los años. Sigo conociendo de memoria tu recuerdo como ayer y como hace ya demasiado
Aquel tiempo quedó profundamente marcado. Sin posibilidad de cicatrizar porque a veces sigue estando en carne viva y me hace gritar cuando me pongo a fisgonear
Hoy se desató. Se me calló otra capa de piel, cuando desde mi sillón creí verte frente al espejo de siempre. Bailando con el pelo recogido atrás con una cinta de terciopelo, escapándosete unos mechones  arqueados hacia delante enmarcándote la cara...  Sentí en mis dedos tus pezones pequeños pero duros y calientes mientras mi lengua con sabor a vino rastreaba todo tu sexo  y tus dos manos cogían mi cabeza guiándola entre tus muslos separados…
 Alzando la vista, te echaste a reír de un modo que me pareció bellísimo, con la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás.
Pensaba en ti con el torso desnudo y te vi el alma
Otra vez se me rompió el corazón, de nuevo. Se me hizo añicos y recogí  los trozos. Cada vez los pongo de una forma diferente porque cuando vuelvo  a verte vuelve  a hacerse astillas. Así que cada vez tu recuerdo es distinto
Me estoy alejando de ese instante que viví contigo fuera del mundo y al momento vuelvo como si este circulo fuera una existencia hecha de derrotas continuas. De pronto, he deseado estar ahí. Lo repito remachando  claramente cada una de las sílabas y entonces la espera se transforma en el único tiempo. Una ráfaga de viento me trae esta  sensación de vértigo: Te he esperado y hasta he olvidado el motivo

A lo lejos me sonríes mientras  enredas un mechón de tu pelo en el dedo y el vino rojo sigue moviéndose  en mi copa.

domingo, octubre 05, 2014

Te traigo la arena de mis diecinueve años en esta canción, ahora que mayo está claro que ha espigado en nuestras almas

  Gleb Goloubetski  The lighthouse




Era un día caluroso,
el cielo estaba azul
y la playa llena de gente.
Yo había ido a verte
Y al bajar del autobús nos besamos.
Ahora se que todo eso lo hacia por tu amor.

Tropezamos con  una pensión
Junto a una vieja panadería
Y alquilé esta habitación
que el paso del tiempo
los colores ha comido.
A pesar de eso
hicimos el amor
en una litera de madera.
Ahora se que todo eso lo hacia por tu amor.

La habitación estaba mustia
Y las cañerías viejas.
Con todo ese calor solo pude beber agua
que ni  siquiera estaba fría.
Ahora se que todo eso lo hacia por tu amor.

Los viajes en las tardes de Julio
Cuando más calor hace.
El norte y el sur de Chipiona.
Todo esto es un disparate
Pero ahora se que todo eso lo hacia por tu amor.


viernes, septiembre 26, 2014

Canción del aniversario:

 Gleb Goloubetski






































Después de tanto tiempo
Como el que ha pasado
Aun puedo ver a los niños
Con sus palas en la arena
Jugando en la playa.
Ellos van a por más agua
Para mantener sus castillos.
Quizás nosotros no fuimos
Por demasiada agua,
Pero eso ahora no importa.
Aun puedo ver las conchas
Cayendo por sus manos
O persiguiéndose
Alrededor de una duna
Mientras nosotros seguíamos
El rastro de una nubecilla.
Aun puedo recordar
Que por las noches
Bebíamos ron mallorquín
Mientras los niños se acostaban.
Cuando ellos se dormían
Nos hacíamos el amor...
Por las mañanas la cama
Se llenaba de niños...
De esto que te hablo,
Tú sabes mejor que yo,
Que han pasado
Al menos treinta años
Ahora los niños son mayores
Y han olvidado hacer castillos,
A ti no te gusta bañarte
Y yo cada día envejezco más
Y aunque trato de disimularlo
Ya tengo canas en la barba
y arañazos en el alma

domingo, septiembre 07, 2014

Quizás porque los recuerdos necesitan las palabras para serlo y, al revés, porque las palabras, sin nada que nombrar, se borran*

Vincent Van Gogh


Siempre me he sorprendido con las palabras. Con las atónitas  agudas y las espasmódicas  esdrújulas, con las llanas solitarias. Me permiten considerarme  inventor  de las cosas. Digo Sol, océano o mujer y aparece el salitre repartiéndose por los angostos poros de su piel primeriza. Y para mi es una sorpresa, porque está allí  y me está mirando  Y yo, a la vez,  la estoy descubriendo y con adjetivos desconcertantes la estoy envolviendo porque es tan hermosa.
¿Podrías comprender  que no existieran las palabras Ilusión Confianza Ánimo?  Imagínate que no estuvieran allí  para ofrecérselas a  nuestros hijos, cuando comienzan a despedirse en esa estación  y hacerse más pequeños a medida que se van alejando
 La magia de las hojas cayendo de los árboles  sin que  la ventisca las arranque. La tarde soplando sobre su pelo  que huele a  lavanda y a tierra húmeda y sobre todo a mujer. ¿Cómo explicarlo? El golpeteo del viento frío de enero  en los cristales de la ventana. El castañetear de la cigüeña en los campanarios. El aire malva del atardecer mientras se espera a que la tarde acabe de desaparecer sin entretenerse demasiado.  Dime, ¿cómo? La vida nos regala la lengua y hasta maestros para enseñarnos a manejarla con destreza. Para vincularnos a las personas incluso a las que ya ni están.
Estas palabras que reponen la existencia que devuelve el ayer, Son necesarias conocerlas para que sean, para que perduren
Las palabras llenan la vida de presencias invisibles. Si no entonces cómo explicar los sabores y olores primarios de los sorbos cortos del vino. De los besos que besan unos besos. Cómo explicar el color a miel que tienen los atardeceres en Cazulilla mientras se filtran, como rayos de luz, por entre las copas de los árboles, el sonido de las campanas. Cómo revelar cuando nos viene  a la memoria una ráfaga de aire cálido que trae aromas de salvia y menta. Y el sol detenido en el aire que siempre había sido el perfume del verano. Cómo expresar el olor a agujas de pino que aun tengo fresco en la memoria y Viajarte  hasta agotar los mapas de tu cuerpo. 
Palabras que nombran colores y olores; eso que todo el mundo llama vida
Sin esas palabras la vida  se convierte en esos  instantes que se van perdiendo en la memoria, como el verano que termina. Cada palabra es un triunfo.
Y soy feliz por esas palabras  profundas  que inventan  y acercan cada escondrijo del universo,  arrebatando sentimientos que se aferran a  nuestra alma. Esas palabras que no se desgastan por el uso.
Para mi la lengua es un asombro y una  maravilla, que amo.  Por eso escribo como contribución a algo que amo.

 Las lágrimas de San Lorenzo Julio Llamazares (Alfaguara Editorial)

domingo, abril 20, 2014


Leonid Afremov 

(Y el amor fue el origen y el señor del mundo, pero todos sus caminos están llenos de flores y sangre, flores y sangre. KNUT HAMSUN, Victoria)

Él

La  memoria no es una debilidad, no puede serlo, o por lo menos no a mi edad. La memoria es curiosa; Retiene cosas que no valen ni un suspiro en el momento en que se les evocan. Ahora ya se que cualquier instante por pequeño que sea puede referir la historia de las cosas. La historia de momentos en los que he sido feliz…
Las luces de la calle están encendidas, pero aún no ha oscurecido del todo. El cielo está cubierto de nubes, amarillentas, que amenazan tormenta y que le prestan al atardecer un color de herrumbre, De la bahía sopla un viento cálido, cargado de todos los perfumes del océano, que se cuelan por entre los visillos de la ventana a medio cerrar. Con esas relumbras sobre la pared, se esboza  un movimiento acuático que se mece al compás  del ritmo de la música que va llenando el aire.
Escucho el redoblado caer del agua en la ducha, solo entrecortado por el chapoteo en su piel, que se me antoja erizada. Siento unos tremendos deseos de notar su húmedo frescor sobre mi piel. Veo un ligero vapor salir del cuarto y puedo distinguir  su figura moviéndose detrás de la mampara transparente de la ducha. Me quedo mirándola por unos segundos. El agua cae en su cabello mientras ella lo acaricia, con su cabeza ligeramente inclinada hacia atrás. Que hermosa es.
Reímos y nos besamos cuando entré. Se dio  la vuelta y se apoyo sobre mi cuerpo y así, cuerpo contra cuerpo, nos relajamos. Sus senos quedaron por debajo de mis brazos mientras el agua se llevaba las preocupaciones del día. Mis caderas sobre las suyas y mis manos recorriendo su figura mientras sentía su respiración acelerarse. Más tarde Pasé mi mano sobre su cabello y la deje caer lentamente  mientras la  acariciaba en suaves círculos provocando que se fuera abriendo, poco a poco. Me llenaba cada vez más de ella.
La luz del ocaso  fue apresada por una mata de retama que crecía junto a la ventana. Olía a yerbas y a algas  del roquerío, a brisa nocturna en sus hombros
¿Podría recordar más tarde ese olor? ,

……………………………………………
Ella
Hay olores al margen del tiempo.
Ya sabes lo delicada que es la memoria. Tomará prestado los últimos fragmentos mientras el recuerdo se vaya y haga más pequeño los andenes y ya no pueda ver la estación. Solamente el Sol bailando por entre  los techos cobrizos 
Unas caricias suaves y ya el pene se yergue, aumenta de tamaño e irradia calor
Me reclino sobre su pecho y cierro los ojos sintiendo su aliento húmedo y cálido Que con movimientos fluidos, va bajando desde mi cuello por el pecho y el vientre, hasta el muslo y después sube un poco y vuelve a bajar decidido… Entre los muslos. Luego sus labios, su lengua…Muero mientras él se rompe  en un sonido como de animal agónico, un jadeo enajenado y desesperado. Se aferra  a mis piernas y separándolas, me penetra. Arremete cada vez más ávido y cada vez con  mayor furia, resbalo hacia atrás, él me coge de los brazos y cierro los ojos…
Recuerdo ahora sus manos ariscas, delicadas sus dedos feroces, brutales y exigentes recorriendo mi piel, secando cada centímetro

El sol se va poniendo  y dejando tras de si una luz alargada y fría. La noche trasforma la cantidad infinita del  azul del océano en unos  pocos tonos ocres, densos y apiñados que pintan el aire de melancolía. De fuera viene una húmeda ráfaga de aire salino  trayendo olor de adioses apretados. De los marcos de las ventanas  se desprende pintura blanca cuarteada. 

domingo, febrero 23, 2014

Sorbos cortos con sabor a besos largos


Marta Astrain
¿Sabíais que los castaños son los primeros árboles en revelar la llegada de la primavera? Con su verdor entierran ese otoño que avantonamente se aleja.  
Escribir es un puente de papel a la vida. Freud decía que lo único que puede hacernos felices es la realización de nuestros deseos infantiles.
Ahora, cuando creo que  lo más importante que ha sucedido en mi vida, ya ha pasado, escarbo en los recuerdos y traigo esos instantes que se van confundiendo en la memoria  como esos veranos que terminaron.
Se convierten en relatos que dejan ese poso de vida pasada. De pensamientos hechos a lo largo de los años. Relatos, retazos, retales del poso que permanece, aferrándose a la memoria.
Quizás esas hablillas sean mis deseos infantiles. Ese niño  que se sentaba en las tardes de frío en Cazulilla  a inventar historias de  imposibles, de islas apartadas, de piratas y  muy al fondo el mar, que sólo se percibía como una luz y un perfume remoto.
Entonces era un comienzo. Un presagio de lo que estaba por venir.
Pensaba en cualquier relato a sabiendas que era ficticio, que lo usaba como una cortina de humo para dejar de ser ese niño que se sentaba en las tardes frías de Cazulilla a inventar   y entonces me daba un chute emocional cuando lo plasmaba en un papel.
 Estaba escribiendo lo que quería sentir, lo que quería que fuera cierto. Estaba sembrando mis ilusiones y me agarraba a ellas como una nube al cielo que la sostiene. Eso era todo.
Los años pasaron no voy a decir vertiginosamente, pero si que pasaron dejando sobre mi vida una victoria invisible, una fisura angostísima en la escayola de mi molde.
Y ahora quiero poder sentarme bajo aquel castaño teniendo otra vez veinte años, un sueño para acariciar y una novia para esperar. Sentado allí aposté por sentirme feliz como casi había olvidado que se puede ser feliz
Eso es lo que yo quiero rescatar ahora, con mi edad. Y así lo rescato cuando escribo. Cuando escarbo en la memoria, evocando sin precisión alguna , tendiendo ese puente de papel a la vida

domingo, diciembre 15, 2013

Yo la siento, siempre por la quieta orilla, cuando cae la tarde y se anida mi verso en las pautas de un cielo que traza partituras para que nunca muera el ondear de su cuerpo.


Las palabras fueron bebiendo
el rocío de tus manos,
cuando mendigabas
en palacios deshabitados.
Sentiste, en las sombras apretadas
de las tinieblas,
como los sonidos
cubrían tus dorados contornos.
Aferrada a la espuma
surgías en cada salto…

Ahora Isadora continúas danzando,
a pesar de perder de tu voz el acento.
Entre las viejas piedras
que el mar salpica
aún se escucha tu paso
deslizándose

con el garbo del viento.

domingo, noviembre 24, 2013

Mi casa

Cazulilla


Tantas líneas apretadas, tantas palabras cosidas unas a otras…

Mi infancia está toda aquí. Tengo fresco en la memoria  estos olores de la dama de noche y del jazmín, del dulzón  aroma del azahar. De la tierra húmeda con  las lluvias ocasionales de Agosto Mi infancia está en estos sabores de la fruta madura y tibia que sorbí entre mordiscos en las tardes de verano. De la  piel primeriza, que sobé tan  torpemente en los claros oscuros de los graneros. En la pipa aventada de la era.  En el sonido de la lluvia cada vez más intenso, más gris y más triste, cayendo por todas las besanas. En el zumbido de toda clase de insectos que revolotean en las tarde de julio y de octubre. En el chisporreteo de la madera prendiendo en la chimenea. En el viento que susurra entre los trigales y se marcha montado en un adiós En el rumor de las  aguas que atraviesan Cazulilla y que traen saludos de lejanas tierras
En los colores de un cielo que  empezaba  a teñirse  de tonos rosáceos y anaranjados cuando atardecía o gris y ceniciento cuando amanecía. En el verde  triste del otoño y en el color alazán de mi viejo Chinchorro trotando en la alameda.
De estos  materiales están zurcidos mis sueños
Son  como heridas escritas en los márgenes de mi historia. Lo vivido me ha dejado cicatrices, magulladuras, arañazos La vida no admite retornos
(P.D.)A lo mejor se me quedó  en las entrañas  briznas de felicidad. A lo mejor…

martes, noviembre 12, 2013

Canción rosa para una pubertosa V (Su espalda, mi tierra. El recuerdo de mis manos en su piel. Su olor. Mi secreto)










Amedeo Modigliani (desnudo recostado)




Y mi boca se llenó de aire
para pronunciar tu nombre.
Mis manos te buscaron
en lo mas negro de la noche
y mis dedos perfilaron
tu oscuro cuerpo lleno de sombras.
Anhelando la tibieza de tu alma
mis ojos recorrieron
toda la amplitud de la Tierra
en
donde yacer con tu cuerpo

domingo, octubre 27, 2013

BRINDO POR EL VIENTO

She was once my true love  (Girl From The North Country, Robert Allen Zimmerman)
LA FLOR DE LOS VIENTOS John William Waterhouse



Brindo por el viento.
Por todos los vientos.
Por los que tienen nombres de geografías
y por las sencillas brisas venidas,
de Dios sabe donde.
Por las locas ráfagas que hacen señales
atándose a las caricias.
Brindo, con mi copa transparente
Por todas las corrientes que desordenan tu pelo
Y lo agitan
y lo recogen
y lo mecen
tras tu cara encendida.

Me gustan tus manos, tus dedos oscuros
y coronados por la nieve de tus uñas.
Me gustan tus dedos
cuando en el arrullo del viento,
se extienden  y se pliegan
y  vendimian  cada racimo de tu pelo
porque entonces cae de tu cara
la semilla de tu última risa.
Y a mi me gusta atraparla 

jueves, octubre 10, 2013

Los frutos de las largas tardes de septiembre





















Eugène Manet en la isla de Wight, 1875, de Berthe Morisot




Poder escoger la independencia que da las largas tardes
en las que nada ocurre, en las que no hay prisa porque no se va a parte alguna, para ver la imaginación retorciéndose muy lentamente mientras alzas muros para acordonar la  verdad  y  los hábitos se cuelan como aguas subterráneas. Eso es lo fascinante  de juntar palabras  Escribir tiene algo de la caña del trigo que en junio se desgrana sobre la tierra con cada racha de viento. Me permite sentirme dueño de las cosas. Es un regalo de la vida, un misterio que está a la vista Vale la pena arañarse
El cielo empezaba  a teñirse  de tonos rosáceos y anaranjados dejando al sol esconderse por el horizonte adoptando  unos tonos ocres, espesos y relucientes, que pintaban el aire de melancolía El aire olía a fines de junio y a agujas de pino.
Bajo un cielo negro taladrado por millones de estrellas, estaba tumbada en la esterilla  jugueteando con un largo rizo, enroscándoselo entre los dedos, mientras su cuerpo se llenaba de manchas de sombras  y de luz que se filtraban por entre las ramas de los árboles. Desde detrás de una copa de vino con aromas a besos robados  yo la miraba sin atreverme a inventar un final para una historia que, de tan bella, no debería tenerlo jamás. El zumbido de toda clase de insectos, me llevaron de nuevo a  esa tarea eterna de quererla, de enredarla en mis sentimientos
Pronto supe que no teníamos recuerdos en común. Nunca me necesitó del modo imperiosamente avasallador como una persona puede necesitar a otra, Era como si alguien  hubiese arañado un velo invisible y en el pequeño desgarrón  solamente ella, pudiera asomarse. A este tipo de exigencia hay quien le pone, a veces,  el nombre de amor. Es difícil poseer un objeto reflejado en un espejo, una sombra. Nadie se aferra a  una imagen  a lo sumo la disfruta.
Crear un tiempo a base de unir pequeños instantes de felicidad es convertirse en el en el sueño de un soñador. Lo pasado no se esfuma: Lo sucedido ha sucedido. Se queda enredado en los jirones del alma, hace tachas en el recuerdo que cobra importancia cuando me desangro lentamente, hasta morir, igual que una hemorragia de recuerdos que se vaciara en el olvido. Pero la vida no admite retornos
Así que decidí sacrificar algo y solté amarras. Y aquí estoy hoy, diez de octubre de dos mil trece a las siete de la tarde sentado en mi sillón (que ya quisiera yo fuera de  Voltaire) imaginando con todo lujo de detalles su cuerpo y las cosas que le haría, y las que ella haría con el mío,


martes, julio 09, 2013

Peñizcos

Allí, frente a mi copa de vino, estaba el océano sin que nadie lo usara o lo amara

Olía a cera de madera y moho, a algas y a salitre del puerto. Sus rodilla olían a mar y yo echo de menos el aroma de ellas.

El tiempo tictaqueaba groseramente en aquel rincón oscuro de mis pensamientos. La tarde no daba para más y me puse a hojear en mi alma el diario no escrito de aquel tiempo. Recuerdo, ahora, que entonces pasé una brizna de hierba verde por sus labios despreocupados. En ese instante me pareció tan simplemente hermosa e inasequible.

Lo único que conservo procede de mi memoria y ahora recuerdo que quería introducirme dentro de su piel... Era suave hermosa flexible. La tenía bruñida por la luz y por el sudor perfumado que la envolvía…

Yo no conozco la vida de tanta prudencia como he puesto. Quizás por eso ni he vencido ni he abandonado: Solo me he conformado con dejarme vivir
He buscado atajos que me seducían y que tal vez resultaron equivocados. He caminado por sendas que tal vez eran las certeras. Estuve viviendo la vida tal como era (a veces era una herida incurable del alma) y después como quería que fuera. A veces iba rápido y otra llegaba con retraso. Casi nunca dí con el momento preciso y siempre retrasaba los instantes aquellos que confundía con la felicidad Alguien podría decir que no he vivido, solamente sobrevivido.
Desde el escondrijo de la memoria y del olvido he visto, ahora, claro que tenia que dejar que las cosas vinieran. No importunarlas para que sucedieran. Porque con el tiempo estoy reparando más en lo que permanece, no en lo que desaparece. Estoy viendo sus ojos(los ojos es donde buscamos a la otra persona) desde detrás de una copa y otra copa, desde detrás de un tiempo y otro tiempo. Estoy viendo esos ojos que en otro tiempo ame, Esos ojos idénticos a los que estaban encaramados en su cara cuando la amé por primera vez. Ahora, después de esos silencios y de esas palabras, en sus ojos no estaba ella, o no estaba el amor.
Lo que arrancó con brillo y sonrisas, con certezas acabó en nada o peor aun; Roto y con gusto a derrota
Ella es, ahora, una sombra de lo que fue. Una hermosa sombra aun, pero ahora ya me he desenganchado. Soy feliz, libre...Ya no le amo. Amé la imagen de una mujer que fue, no a la mujer. Sólo la sombra de la mujer que fue. Amé a una mujer en el balcón de una habitación de la Rue de Vienne en Paris, en una lejana noche de Mayo. La plaza estaba más hermosa con su figura en la ventana. Pero ahora no existe balcón, ya no queda Mayo ni está Paris.





domingo, abril 28, 2013

Es tan fácil desgarrar un corazón. Es tan difícil cerrar unos ojos

















Relajamiento Marisa Espinosa García



El sol había comenzado a esfumarse y una espesa bruma trepaba por la ladera. Olía a uva y a cosas secretas. Me detuve un instante, mirando hacia atrás, como si la vereda que baja dolorosamente fuera el tiempo.
Te aprendí de memoria y después solamente pude aprender de memoria el mapa de tu recuerdo. Hilvanándolos hubo un tiempo en que me sentí fabricador de la luz que creí que nos rodeaba, de los colores que sombreaba el aire de melancolía. Si me hubieras dejado los ojos un instante… ¡Ay si me los hubieras dejado¡
El tiempo iba, venía y se iba y volvían otra vez. Delante de mí aparecía el alma de las cosas. Así era mi vida. Y aquello regresaría y se iría y regresaría de nuevo. Era una tarea eterna de quererte, de enredarte en los sentimientos. Hasta que llega un momento concreto de un día sin retorno en el que nadie sabe, ni se pregunta el motivo de esta fragilidad. Y nos hacemos añicos de cristales que el viento se encarga de esparcir violentamente como una lluvia de granizo. Ahora solo tengo que recoger los pedazos, los fragmentos rotos que se levantan indecisos al paso de las sonrisas y el silencio
Una fresca y húmeda ráfaga de aire salino arrastra voces muy tenues y lejanas derramándolas como la luz, de color azafrán, de las lámparas al encenderse Me gustaría dejarla ahí para siempre y que esto fuera el resto de la vida.
No se nada de ti. Simplemente dejé de nombrarte en voz alta. Te he esperado y hasta he olvidado el motivo.
Ahora ya se que eres como una herida escritas en los márgenes de la vida diaria
Es tan fácil desgarrar un corazón. Es tan difícil cerrar unos ojos



.





sábado, febrero 23, 2013

No es mio pero que lindo es oir a los hermanos Carpenters


Cuando era joven escuchaba a la radio
esperando mis canciones favoritas.
Cuando las pasaban, yo las cantaba.
Me hacía sonreír.
Esos fueron tiempos felices,
y no hace mucho me preguntaba
a dónde se habían ido.
Pero volvieron de nuevo,
como un viejo amigo perdido.
Todas las canciones que quise tan bien.
Cada shalalala,
Cada whoaoaoa,
Siguen brillando.
Cada shing a ling a ling
Se empezaron a cantar tan bien.
Cuando llegan a la parte
en donde él está rompiendo su corazón,
me pueden hacer llorar realmente.
Como antes,
es el ayer nuevamente.
Mirando hacia atrás
a cómo eran hace un año.
Y el buen rato que pasé
las hace parecer más bien tristes hoy.
Mucho ha cambiado.
Eran canciones de amor,
que las podría cantar entonces,
y recordaría cada palabra.
Esas viejas melodías
siguen sonando bien para mí,
como lo hacían hace unos años.
Cada shalalala,
Cada whoaoaoa,
Siguen brillando.
Cada shing a ling a ling
Se empezaron a cantar tan bien
Todos mis mejores recuerdos
vuelven a mi claramente.
Algunas pueden hasta hacerme llorar.
Como antes,
es el ayer nuevamente.
Cada shalalala,
Cada whoaoaoa,
Siguen brillando.
Cada shing a ling a ling
Se empezaron a cantar tan bien
Cada shalalala,
Cada whoaoaoa,
Siguen brillando.
Cada shing a ling a ling

miércoles, noviembre 21, 2012

Una tristeza teñida de, quizás amor, quizás desamor














Rossana Stagnaro Frìas






Ya hacia tiempo que repetía continuamente la misma operación. Se estaba convirtiendo en una obligación; En una dulce obligación. Miraba a un lado y a otro, esperando no ser descubierto y abría el teléfono disimuladamente, buscando la aplicación que le llevaba a mirar la misma fotografía de siempre que ni siquiera era ella. Eso le hacia sentirla muy cerca, como si la poseyera en el silencio. Se sentía en esos segundos, triste. Sabia que estando cerca de ese constante deseo, estaba cerca de ella y también cerca del dolor que busca escuchar solamente el propio eco.
Cuando ella estaba “en línea” sentía correr al galope el deseo y eso le hacia la aventura mas arriesgada y a la vez mas excitante.
A veces se atrevía a escribir (desarrolló un extraño manejo de las letras virtuales del teléfono disimuladamente para con un dedo) pero rápidamente lo cancelaba avergonzado y mirando a todas partes. Temiendo haber sido descubierto guardaba el teléfono disimuladamente y entonces miraba como si buscase algún punto indeterminado en el horizonte aunque lo que de verdad miraba era la madera carcomida de la puerta de una vieja hacienda del cuadro de encima del mueble, que cada vez se le hacia mas extraña. Ya no recordaba aquel lejano Junio tan caluroso sentado en el jardín de la Hacienda pintándola
En otras ocasiones, ya derrotado, se levantaba y buscaba la protección del ordenador donde le escribía, mensajes, sabiéndose a salvo de todo. Incluso de ella. También, entonces, en aquel momento cancelaba el envío a sabiendas de que ella nunca le respondería. O no le respondería lo que él quería. En esos momentos, sabia que no es posible poseer nada que se refleje en un espejo; Una imagen, una sombra, no puede asirse ni se puede besar. Le cansaba la intensidad de lo que estaba viviendo porque se estaba engañando con lo que podría haber sido de no habérselo impedido otro sueño de lo que podría haber sido.
Había especulado tantas veces con el momento de reencontrase con ella, si es que alguna vez sucedía, que de tanto detenerse en aquella imagen se le había desdibujado en la mente igual que un viejo recuerdo que al cabo de los años se le antojaba más inventado que ocurrido
Eran sus ojos lo que siempre recordaba de ella. De una forma más precisa aún que el color de su pelo o el sabor fugaz de sus labios. Se le antojaban tan dulces como los recordaba. No se veía con fuerza suficiente para confesarle que cada vez que cierra los ojos ve los suyos. Esos ojos por los que había envidiado tanto a sus amantes, que los habían mirado hasta derrocharlos.
Atrapó ese recuerdo para siempre, porque tal vez fuera el último.
Mientras contemplaba la figura de ella empequeñeciéndose en la memoria, a medida que se adentraba en el olvido descubrió que nunca le había amado y, tragó saliva con gran esfuerzo, le dolía pensar que jamás en su vida le amaría.
Como cuando vas por la calle inconsciente rozando la pared con la yema de los dedos. No hay dolor hasta que no adviertes la sangre. Así era su vida: Una tristeza teñida de, quizás amor, quizás desamor

lunes, noviembre 05, 2012

Variaciones del mismo tema

Manuel Tosar
El aire olía a fines de junio y a agujas de pino. La luz que se filtraba por entre las ramas de los árboles sembraba su cuerpo de manchas. Un hombro desnudo se asomó y pensé que era lo más sensual que había visto nunca. Era solo un hombro, pero toda su sensualidad se reunía allí: en una piel brillante y lisa con el hueso prominente de un omóplato.
¡Dios¡ como la deseaba y cómo la deseo aún.
Entonces me sentía el inventor del viento húmedo del sur, de los rayos del sol que daban al muro un movimiento acuático. De los sabores y los olores que aun tenía que pensar que imaginar, que descubrir.
La tarde se iba lentamente. A su paso, como una lámpara que se enciende, derramaba una luz de color azafrán mientras una fresca y húmeda ráfaga de aire salino hizo que una hoja fuera a caer entre nosotros estremeciéndonos. Sentí su mano caliente en mi nuca mientras su lengua con sabor a vino escudriñaba dentro de mi boca y sus dos manos cogían mi cabeza
Entonces las sombras comenzaban a extenderse en dirección al verano…
Con el olor a algas y a salitre del puerto, bajo un cielo negro taladrado por millones de estrellas aguardaba nervioso a que la vida comenzara. Pero no fue así
Ahora echo de menos esos ojos oscuros y dulces con los que me mirabas mientras el aire olía a fines de junio y a agujas de pino




 

miércoles, octubre 10, 2012

Otoño sobre mi alma en Cazulilla

Jardín de Cazulilla
¿Quién dirá las ultimas palabras sobre mi Cuando yo me muera,(di esto en voz baja casi en silencio)…


Cuando ya no esté ¿Quién se acordará de los territorios que yo he descubierto antes. Del sonido de la lluvia cada vez más intenso, más gris y más triste. De los besos a unos labios indecisos entre la sonrisa y el silencio? Quién olerá las uvas y las cosas secretas. Quien sentirá el viento que todo lo oye y quien escuchará el zumbido de toda clase de insectos de Cazulilla en agosto?

¿Quién memorizará el rostro, las voces y algunas conversaciones de todos, mientras los plataneros y paraísos de mi calle se mecen y entre el murmullo del bambú, la dama de noche, presta al aire su denso aroma?
Mientras que del tilo en flor caiga, sobre la mesa, un polvillo amarillento que haga mas triste y perfumada la tarde en cualquier comienzo de primavera, ¿Quién beberá el te en mis tazas azules y blancas y quién paseará sus dedos por los frágiles lomos de mis libros. Quién se detendrá en cualquier página doblada y soñará con las mismas geografías?

A mi edad he comprendido que las cosas que una vez he disfrutado se han quedado atrás. Mi alma guarda recuerdos que mi memoria olvida…Soy un recuerdo sin huella







jueves, julio 12, 2012

Cazulilla















Cazulilla




Las cosas no nos dicen nada. Es la mirada con la que las contemplamos la que nos cuenta la fuerza del alma que tienen. Quienes las amaron y donde  sus brazos se cerraron en torno a  ellas. Donde los arañazos dejaron  roces.  Así es mi caso; Mi casa sólo tiene miradas. Mis miradas

domingo, julio 01, 2012






Quizás ahora es buen momento para pararse  a mitad del sendero y contemplar el paisaje de relieves, olivos y girasoles. Quizás me vacíe los bolsillos y alivie el peso de los años, y así vacíos tenga espacio para guardar nuevos granos de arena.

hoy cumplo 53 años,



lunes, abril 30, 2012

“Buenos días ¿Puedo pasar? Me llamo Pablo Neruda. Soy poeta.


“Buenos días ¿Puedo pasar? Me llamo Pablo Neruda. Soy poeta.

Vengo llegando ahora del norte, del sur, del centro, del mar (...) y te pido permiso para entrar en tu casa, para leerte mis versos, para que conversemos(...)”