domingo, agosto 31, 2008

Cartas de adioses envía Agosto a Septiembre en Cazulilla

(María Konstantinovna Bashkirtseva camino rural)

La noche parece sentir el final de las cosas, estilizándose, como cipreses melancólicos. Quizás por eso, esta noche, ha sido tan difícil de disiparse
El alma del día comenzaba a germinar entre el rumor de las aguas que corrían entre los tristes chopos erguidos en los que la niebla se enredaba, sin querer encaramarlos para remontar al cielo y luego desaparecer. La luz del día ya no era tan innumerable, tan interminable, tan socavadora, tan salvaje, ya no mordía los naranjos lejanos.

Yo sospechaba una partida triste. Cazulilla en Agosto tiene manchas de ausencia. El mes se va despidiendo lentamente -como un beso- de Cazulilla, mientras las sombras nocturnas de Septiembre van mordiendo, una por una, las hojas del calendario.
Atrás he dejado la felicidad amarilla, cuando miran al Sol, de los granos del trigo(a pesar de su diminuted, heredaron la grandeza y la humildad), Me voy despidiendo de los cordeles de caracoles trepando por las tapias del jardín. De los suaves hocicos de las vacas, abrevando en la vieja artesa. De los paseos a caballo, al atardecer, entre los robles y encinas milenarias.
Me despido del volar rápido del viento en todas las besanas, levantando en remolinos las hojas secas de los girasoles que cayeron al suelo en la ultima recogida. De las pipas girando en el cemento -contagian con su alegría-
Adiós nitrógeno centrifugado, herramientas, interminables cebollas, tomates radiantes y ajos fraternales
Adiós, alegre sonido de la campana con la que me llamabas, transparentemente desde tan lejos para sentarme a esa mesa tan grande colmada de tantas personas tan queridas a saciar el hambre con queso y vino…
Me despido de la suave música de la noche y sus mojitos, alrededor de la piscina, bajo los limoneros y cerca de la dama de noche. De las conversaciones silenciosas detrás de los sauces llorones
Adiós a los colores con los que he descubierto las palabras y he inventado el silencio y el ritmo, en esas tardes tan inacabables de siestas.
Adiós, adiós…
Cazulilla es un recuerdo larguísimo, por eso repaso y escardo en mi propia alma en busca de malas hierbas. Y así el recuerdo perduré pulcro en detalles así seré de puro y podré afrontar este próximo año y todos los que vengan.
Adiós Cazulilla, adiós…

domingo, julio 06, 2008

Canción rosa para una pubertosa IV


C.Monet, Las amapolas

Entre yerbas y matojos despides dulzura,
aroma de hinojos.
Sudor, cansancio y fuego.
Fulgor de tierra callada.
Luego, sin sospechas, te hundes en el ciclo.
Aunque, quizás algún día, nos sonría la primavera

miércoles, junio 11, 2008

Acabados II

Les Escaliers de Montmatre-París

La niebla cubría como una mortaja la rue de Vienne, cuando comenzaron a andar por la calle en busca de un lugar donde almorzar. Arrastraban el cansancio y el sueño de la noche anterior. También esa satisfacción extraña de la visita a la colina, donde se habían bebido todo el vino de las últimas cepas del viejo Montmartre.
Poco a poco los dos se fueron incorporando a la marcha de una mañana fría y triste que se adivinaba terminada.
Escrutando las cartas de los restaurantes e intentando que ellas adivinaran lo que necesitaban dieron, sin mucho convencimiento, con uno que se les antojó distinto al del día anterior
Dejaron, con gran alivio, fuera el frío y no con mucha decisión esperaron a que les dieran una mesa donde aliviar el hambre y la sed.
El estuco veneciano cuarteaba la tela verde y la madera ya gastada de las paredes laterales De los techos pintados en un tono pastel con pintura plástica mate y algunas vetas (imitaba burdamente el mármol sin mucho acierto) colgaban lámparas de lagrimas de cristal que reflejaban su luz en los múltiples espejos insertados en molduras doradas y rematadas con flores de escayola que se alternaban con marinas oscuras compradas, seguramente, en algún mercado de antigüedades
Los veladores de madera y mármol se repartían por el laberinto de columnas (de una forma simétrica) que conformaban la parte interior del restaurante y fue allí a donde los acompaño el garçon.
En frente y al fondo de ellos se desarrollaba un testero grande en rojo con unas líneas sencillas y esquemáticas que dibujaban un puerto abierto, un muelle y unas gaviotas de un solo trazo volando por encima del malecón donde estaban atracadas algunas naves entre una perspectiva de casas al fondo.
El ruido de la carta sobre el mármol de la mesa los trajo, violentamente, de la contemplación y se centraron, no sin mucho interés, en el menú, que pidieron con rapidez para irrumpir de nuevo en sus pensamientos, tan alejados el uno del otro
Mientras, sobre el ruido de los platos en las bandejas de los camareros, los cubiertos en el mármol de las mesas, y las charlas silenciosas de los veladores comenzaba a abrirse paso, sin estridencias, una música de fondo que los arrancó al momento recuerdos inclasificables de un tiempo ya lejano y triste. Después de escuchar las primeras palabras (Non je ne pourrai jamais vivre sans toi) recordaron, al unísono esa estación de tren.
Eran recuerdos de despedida, pero esta vez no era la suya. No se despedían de nadie ni de nada, hacia ya tiempo que se despidieron de ellos y de su mundo común. No era su estación. Con la música de fondo se hilvanaba la historia de amor entre Geneviève, una muchacha que trabaja en una tienda de paraguas, en Cherburgo y Guy, un joven mecánico algo mayor que ella, que tienen previsto casarse, pero que se trunca cuando Guy es llamado para cumplir el servicio militar en Argelia por un periodo de dos años. Ante la incertidumbre de cuando volverán a verse, ambos deciden pasar su última noche juntos… Que cosas trae el recuerdo.
Cuando él pone el pie en el estribo del tren resonaba en el viejo cine de los Remedios:
"Non je ne pourrai jamais vivre sans toi
je ne pourrai pas, ne pars pas j'en mourrai
un instant sans toi et je n'existe pas
mais mon amour ne me quitte pas
Mon amour je t'attendrai toute ma vie
reste prés de moi, reviens je t'en supplie
j'ai besoin de toi, je veux vivre pour toi
oh mon amour ne me quitte pas "
Igual que ahora a muchos kilómetros y tanto tiempo sonaba en un restaurante del viejo Paris.
La insistencia del camarero le arrancó de la estación. Él miró a su alrededor con el alma hecha añicos y después a ella como pidiéndole ayuda para sumergirse, de nuevo, en esa estación que ya se perdió, pero ninguno de los dos pareció entender lo que ocurría, así que disimuladamente comenzó a leer la carta de vino intentando oír la canción que le llevara a la estación de Cherburgo de nuevo, o a su cine de los Remedios. Se refugió en los nombres de los vinos que le traían aromas complejos, mezcla de roble y frutos rojos y negros... 100% CABERNET SAUVIGNON 24 MESES DE BARRICAS NUEVAS DE ROBLE FRANCES Y AMERICANO acertó a leer en la carta. Así que pedió ese y se excusó para ir al servicio y poder recomponerme del latigazo de la canción.
Al volver se encontró la mesa vacía, se sentó comprobando que todo estaba en orden y esperó. Y esperó en vano porque él sabía que ella ya no volvería.
Dijo en voz alta:-Nos gusta hilar nuestras vidas a otras vidas, sabiendo que no les interferimos, que no quebramos ese hilo invisible que nos une.
Pagó la cuenta y se perdió en la niebla que cubría como una mortaja la rue de Vienne, cantandose en voz muy baja "Sous le ciel de Paris" de Édith Piaf... Eso si que era tristeza

viernes, junio 06, 2008

Acabados

Monet le jardin at Argenteuil





Ella yacía tumbada en la hamaca, rodeada de jazmines que trepaban sobre lavandas, Al fondo, por entre las altas adelfas perennifolias, y las azaleas agrupadas en inflorescencias muy vistosas, que se encontraban al lado de grandes racimos de hibiscos, se reparaba sin mucha dificultad en el tallo floral que sostenía, con demasiado orgullo, seis flores formadas por grandes sépalos de color amarillo anaranjados y de tres pétalos de color azul intenso del ave del paraíso. Las Buganvillas de decenas de tonalidades, se mecían con la brisa que corría por el jardín. Las jacarandas azuladas hacían más hermosa la mañana
Allí estaba ella, disfrutando del tibio sol de la mañana que se filtraba por entre las viejas ramas del magnolio. La mañana se disponía a perfumarse, a medida que el rocío se iba cayendo por sus hojas (en su caída levantaba un rumor a segundos que pasaban calladamente) y el sonido de los pájaros, en el aire aromatizado y en las ramas de los árboles del jardín la traía una y otra vez de ese sitio tan lejano que no compartía desde hacia ya tiempo.
A su lado él leía el periódico apurando el último sorbo de un café que ya debería estar frío. De vez en cuando la miraba con tristeza por encima de las hojas del periódico. Pero ella no lo advertía y sólo distinguía las hojas que le ceñían circundándole sus aciagos pensamientos.
La claridad fisgoneaba cada vez más en el laberinto…
Dobló el periódico. Desnudó, lánguidamente, su triste mirada de las gafas y depositando ambos objetos, con delicadeza en la mesa de madera, se incorporo de su sillón. Respiró fuertemente la esencia enredada en la brisa y mirándola le susurró muy despacio, como si quisiera no perder ninguna letra de las que pronunciara
- No te pierdas en una montaña de sentimientos.¿Cuántas personas han amado y no han sido amadas? ¿Cuántas personas han sido traicionadas por sentimientos y equívocos, por trampantojos absurdos y a veces inverosímiles? La vida no merece ser escrita por personas que han perdido trenes o que los han tomado en una estación equivocada. La vida merece ser escrita por los que la viven y eso son hombres y mujeres, felices de ser felices.
Ella cayó en el silencio ignorando sus palabras, mientras en sus ojos afloraban dos menudencias de lágrimas que ni siquiera trató de enjuagarse Y volvió a ese impresionante mapamundi en donde las jacarandas tintaban los océanos. Los magnolios daban formas a las cadenas montañosas. El blanco, de las nieves perpetuas, los prestaban los acantos, el azahar y los gladiolos. Las acequias rebosantes encarnaban todos los ríos de la Tierra. Y el burdeo oscuro de la tapia del jardín era el crepúsculo en el que titilaban con su blancura las macetas colgadas

martes, mayo 27, 2008

La ola

JoséLuis Pliego - Esperando las olas - 46 x 33 cm - Pastel sobre papel



La ola es el grito del mar herido en su piel
por mil barcos.
Picoteado, como la ciruela, por la gaviota,
pleno de dolor en el viento.
Hoy tengo penas del mar.
Quisiera detener la ola en su vuelco,
restañear la herida insoslayable
Y devolverle la alegría en un canto
de azul y verde cromo.
Batió la ola……
Una constelación de impotencia de espuma
yace sobre la arena



jueves, mayo 22, 2008

Me permito ser.




Me permito ser el vivitante 3333 de mi página
me hacia ilusión y no creia que iba a llegar tan pronto
gracias a todos

martes, mayo 20, 2008

Canción rosa para un pubertosa III






Porque yo quiero colgar un sueño entre tus dedos y aunque no se como prenderlo, no tengo porque esforzarme para quedarme en ti.
Porque simplemente amo el espacio del silencio que te llama.
Porque tu sonrisa llena mis reticencias de luz, cuando derramas toda su claridad entre nosotros.
Porque eres capaz de encajarle un guiño a la tristeza y un sonido al olvido.
Porque despojado de cualquier rastro, de ti, siempre estoy desnudo, desguarnecido.
Porque tú eres como el viento: Te despedazas contra mí, me ciñes y entonces me susurras, me cuentas y me gritas
Y porque yo soy como la marea; Me estrello contra ti, te circundo y entonces te murmuro, te hablo y te chillo
Porque No me siento dispuesto para dejar de quererte. Y nunca recuerdo olvidarte
Sólo por eso tengo razones para amarte. Sólo por eso...

jueves, mayo 08, 2008

Canción rosa para una pubertosa II


Este suave, querer verte todos los días
Este martirio, de no tenerte a mi lado
Este estar y no estar triste, poco dado.
Este andar y parar, con y sin tener guía

Este vacío del alma, sin tu presencia
Este sentirte cerca y lejos, sin desmayo
Este pensar, que todo tiene y no tiene fallo
Esta cobardía de cuerpo, en tu ausencia

Este no hallar reposo, dentro de uno
Este estar sin sentir ni pena ni dolor
Esta tierna caricia, siempre en ayuno

Este vivir inmenso tu contacto abrazador
Este cielo azul de color siempre bruno
Esto, me imagino yo, que debe ser el amor

domingo, mayo 04, 2008

ADIÓS TRISTEZA ADIÓS… ADIÓS PARA SIEMPRE (A MODO DE MANIFIESTO EN ESTA PRIMAVERA ABANTONA)

Summertime 1890 John Ottis Adams

El tiempo deja tras si otro tiempo mucho mas duradero, el recuerdo acabó de hacerse
Son sensaciones para vivir y volver a vivir, preñadas de memorias, que nos hacen sentir el íntimo vértigo de permanecer y de conservar con estos ojos ya arrugados, las mismas impresiones que vivimos con la turbación y el frenesí de esos años ya vencidos.
No hay respuestas concretas, no hay un tiempo preciso… A esta edad uno descubre que todo es un juego de adivinanzas sin sentido
Quiero acabar con esta nostalgia que me hace daño a la vez que me hace existir. Quiero romper con todo esto y vivir, ser y hallarme permanecer en la vida sin mas anclajes al pasado y que el único tributo que pague sea el de residir sin memoria, varado en este tiempo y con la misma persona con la que veo las claras luces del crepúsculo y los oscuros candiles bruñidores del amanecer desde hace ya tanto tiempo, rodeado de vida y mas vida… Adiós tristeza Adiós, Adiós para siempre

sábado, abril 26, 2008

Historia de La Quinientos (Lo he escrito para ti en esta mañana. Se que no es lo que esperas, pero te lo regalo.) escrito por Nikté Versión definitiva


Pablo me pide una historia, una que verse sobre París haciendo el amor por todos los rincones, pero algo me lo impide: Estuve allí, si, pero nunca amé a la usanza ni en este ni en ningún otro lugar a los que viajé y hoy no estoy para invenciones.

Pero si he de hablar, lo haría sobre La Quinientos, mujer llegada a tierras yucatecas, hermosa de piel y cabellos claros-eso dicen los que la conocieron-que se prostituyó en tierras de indígenas. Su nombre le viene por los pesos que cobraba a sus amantes. Uno de ellos le construyó una pagoda. Yo me detuve, fuera, imaginando a la ya anciana. Nunca pude escribir sobre ella, ni lo haré. Dejémosla con su raído traje de geisha que no es otro si no el mío, y el mío es un suplicar: bésame-¿Dónde?- me pregunta aquel al que amo-donde nunca me haya besado nadie; y el posa sus labios sobre la piel que alberga mi corazón, y tras esto se va de burdeles parisinos, y yo me quedo con un ramillete de limonarias atrapado entre mis pies.

Lo pensó Nikté a las 1:46 PM 26 ¿Cómo lo dirías tú?

viernes, abril 25, 2008

Historia de La Quinientos (Lo he escrito para ti en esta mañana. Se que no es lo que esperas, pero te lo regalo.) escrito por Nikté Versión II



Pablo me pide una historia, una que verse sobre París haciendo el amor por todos los rincones, pero algo me lo impide: Estuve allí, si, pero nunca amé a la usanza ni en este ni en ningún otro lugar a los que viajé y hoy no estoy para invenciones.

Pero si he de hablar, lo haría sobre La Quinientos, mujer llegada a tierras yucatecas, hermosa de piel y cabellos claros-eso dicen los que la conocieron-que se prostituyó en tierras de indígenas. Su nombre le viene por los pesos que cobraba a sus amantes. Uno de ellos le construyó una pagoda. Yo me detuve allí, fuera, imaginando a la ya anciana. Nunca pude escribir sobre ella, ni lo haré. Dejémosla con su raído traje de geisha que no es otro si no el mío, y el mío es un suplicar: bésame-¿Dónde?- me pregunta aquel al que amo-donde nunca me haya besado nadie; y el posa sus labios sobre la piel que alberga mi corazón, y tras esto se va de burdeles parisinos, y yo me quedo con un ramillete de limonarias atrapado entre mis pies.

Lo pensó Nikté a las 1:46 PM 26 ¿Cómo lo dirías tú?

Historia de La Quinientos (Lo he escrito para ti en esta mañana. Se que no es lo que esperas, pero te lo regalo.) escrito por Nikté Versión I


Pablo me pide una historia, una que verse sobre París haciendo el amor por todos los rincones, pero algo me lo impide: Estuve allí, si, pero nunca amé a la usanza ni en este ni en ningún otro lugar a los que viajé y hoy no estoy para invenciones.

Pero si he de hablar, lo haría sobre La Quinientos, mujer llegada a tierras yucatecas, hermosa de piel y cabellos claros-eso dicen los que la conocieron-que se prostituyó en tierras de indígenas. Su nombre le viene por los pesos que cobraba a sus amantes. Uno de ellos le construyó una pagoda. Yo me detuve allí, fuera, imaginando a la ya anciana. Nunca pude escribir sobre ella, ni lo haré. Dejémosla con su raído traje de geisha que no es otro si no el mío, y el mío es un suplicar: bésame-¿Dónde?- me pregunta aquel al que amo-donde nunca me haya besado nadie; y el posa sus labios sobre la piel que alberga mi corazón, y tras esto se va de burdeles parisinos, y yo me quedo con un ramillete de limonarias atrapado entre mis pies.

Lo pensó Nikté a las 1:46 PM 26 ¿Cómo lo dirías tú?

sábado, abril 19, 2008

Lo hacía por tu amor (Canción )



Era un día caluroso,
El cielo estaba azul
Y la playa llena de gente.
Yo había ido a verte
Y nos besamos.
Ahora se que todo eso
Lo hacia por tu amor.

Descubrí una vieja pensión
Junto a una vieja tienda de cacharrería
Y alquilé esta habitación
Que con el paso del tiempo
Los colores se han comido
Y a pesar de eso, hicimos el amor
En una litera.
Y Ahora se que todo eso
Lo hacia por tu amor

La habitación estaba mustia
Y las cañerías viejas.
Con todo es calor
Solo pudimos beber agua
Que ni siquiera estaba fría.
Y Ahora se que todo eso
Lo hacia por tu amor

Los viajes en las tardes de julio,
Cuando más calor hace.
El norte y el sur de Chipiona.
Todo esto es un disparate
Pero Ahora se que todo eso
Lo hacia por tu amor

miércoles, abril 16, 2008

Besos encadenados (Canción rosa para una pubertosa)

mujer con sombrilla Monet


Hoy tiene el crepúsculo aromas a besos. A besos olvidados y encontrados. A besos sencillos y entregados. A besos difíciles y a veces negados. Unos tras otros se desgranan en este crepúsculo que también trae aromas a besos. A besos arrinconados y hallados. A besos humildes y ofrecidos. A besos ásperos y a veces contrariados. Unos tras otros se desgranan en este crepúsculo que también trae aromas a besos. A besos descuidados y localizados. A besos inocentes y dados. A besos complicados y a veces vedados. . Unos tras otros se desgranan en este crepúsculo que también trae aromas a besos. A besos, sólo eso,a besos.

sábado, abril 12, 2008

no hacía mucho frio III


- Oye estoy indeciso entre lomo de ciervo braseado con romero o strganoff a la mostaza pommery.
- Vale pide entonces escalopines a las trufas con salsa de oporto Y ¿Aurora?
-Mira Pedro no se, me ha llamado y quiere verme urgentemente. Eso es lo único que se
- Y que querrá? Hace tiempo que no la veo. Dos días después de lo vuestro, (dijo encerrando nuestra repetidas rupturas en las palabras “lo vuestro”) con la excusa de que le asesorara sobre ciertos asuntos legales vino a verme. Yo le mandé a mi socio de despacho pero ella se empeño y
- y ¿le repusiste el costurero?
-No seas bruto Pepe Estuve con ella dos minutos y entre sus lagrimas y las mías pudimos hacer un océano.
-Qué poético Pedro nos miramos en silencio un par de segundo. No te pega
-No le asesoré, le aconsejé.
-¿Cuál fue tu consejo? ¿Que me demandará? Que mandará el proyecto hacer puñetas.
Pedro me pedía con las manos y los ojos que me calmara y que no levantara la voz
-Tú sabes perfectamente lo que hablamos porque fue salir ella del despacho y llamarte a ti para preguntarte qué pasó. Trampantojo, me dijiste. Mi vida es un trampantojo. Entonces los dos recordamos “al Calavera” con sus ojos hundidos y esa voz cavernosa explicándonos la técnica en la clase de Arte. Aún recuerdo el espejo transparente de Schüfftan. En la parte espejada se reflejaba el trampantojo y a través de la parte transparente tenía lugar la escena real de tu vida, me decías.
-Se han decidido ya los señores, pregunto el camarero con voz baja y acento Francés.
Le dijimos lo que queríamos y después de apuntarlo y saludarse por el buen gusto se marcho, dejándonos en completo silencio. Un sumiller vestido del dieciochesco se nos aproximó con la carta de vino y tras recomendarnos un Médoc del Chateau Bernadotte espero un par de segundo a que alguno le contestara.
-No gracias Jaime hoy vamos a brindar por los trampantojos. Y los trampantojos se merecen un vino de entre Tudela de Duero y Peñafiel ¿No te parece Pepe? Me dijo, arrastrando mi nombre
-Los trampantojos se merecen eso Pedro.
-Estupendo dijo el sumiller, entonces estarán conmigo de acuerdo en un Valbuena 5 Es un vino que procede de viñas algo más jóvenes y, en su composición, se encuentra mayoritariamente tempranillo y más merlot que cabernet sauvignon. Tiene de su hermano mayor el color cereza granate con ribete anaranjado, la expresión etérea de su graduación alcohólica y el acento de su excelente evolución oxidativa, fruto de un roble bien curtido, rasgo característico de los tintos de la firma. De su propia personalidad destaca el recuerdo de sus variedades, con un matiz de fruto rojo maduro. En boca, tiene una estructura más magra que el Vega Sicilia Único pero con la complejidad de la asociación vinoso-afrutado Nos expuso como una lección bien aprendida y con altivez casi humillante.
- No Jaime no, esta vez no queremos ni Vega Sicilia, ni Pingus, ni Alion, ni Mauro ni nada de eso. Se quedo muy extrañado el sumiller al ver como rechazábamos esos prodigiosos y mágicos caldos por lo que cualquier hombre podría haber matado (Yo hubiera hecho alguna locura, por algunos de esos pagos). Un trampantojo necesita algo especial y en esa carta no aparece lo que nosotros queremos.
-Esta carta es de las mejores del país. Dijo orgulloso y señalando la carta con un dedo que en ese momento me pareció largísimo
-Si pero nosotros queremos brindar por tantos trampantojos como hemos dejado en la vida con un vino especial. Este trampantojo es especial y delicado como especiales y seleccionadas son las uvas del pago y delicada la vendimia que lo llevó al lagar. Dije con un tono tontamente inspirado.
-Tráenos un Abadía Retuerta
-¿Selección del 2001?
-Claro, (confirme rotundo) aunque este trampantojo tiene más años que el viñedo.(agregué melancólicamente).
-Vamos a ver Pepe. ¿Qué demonios vas a hacer? Te vas a meter de nuevo en aquello que te hará daño.
- Tu sabrás reponer el costurero, le dije sin muchas ganas de seguir la conversación.

martes, abril 08, 2008

Hace ya tiempo... pero me gustó tanto... Te amé sin que yo lo notara



En geografías contrarias y en regiones equivocadas,
En mediodías olvidados, y en noches derramadas,
En aromas de lluvias recién caídas
Te amé sin que yo lo notara.
Entre el viento y las estrellas quebradas
Entre mi silencio y el sereno sonido de tu risa
Entre nocturnas fronteras selladas
Te amé sin que yo lo notara

Y te amé sin que yo lo advirtiera,
Sin que lo distinguiera.
Viéndote sin buscarte
Y hablándote sin llamarte
Porque en el amor no valen los ojos cerrados
Porque en el amor no sirven los labios partidos
Entre copas de vino y más vino, de risas y más risas
Entre horas volcadas y consumidas
Mi vieja edad te reclama
Ahora que se que te ama.

jueves, abril 03, 2008

no hacia mucho frio II


“Desnudo siempre estoy.
Desnudo en la voz, en mi sueño
y en mi angustia,
frente al reflejo de mis mañanas
y la angosta infinidad de mi alma.
Encajaré una sonrisa a mi tristeza
y un sonido a tu olvido.
es la única forma,
que conozco, en silencio,
de amarte”

Fue lo único que quedó de esa noche. Escrito en un papel que al acabar de leerlo lo metí en la cartera junto a otros que ya estaban allí de antes.
La mañana fue corta. Despaché con prisa los asuntos recordándola. Mi padre lo hubiera reprobado desde el primer instante:-Los negocios no se mezclan con las preocupaciones. Me hubiera mirado inquisitorialmente y con ese dedo que siempre levantaba me lo hubiera dicho, poniendo la más ronca de su voz. Pero ahora eso ya no me importaba. Ya no estaba para censurarme. Tampoco para aconsejarme. A veces lo echo de menos, sobre todo cuando llegan los momentos difíciles y es imposible echar mano de un amigo y sabes que él te va a decir:-Todos tus sueños se van a hacer realidad- Pero claro entonces tenia 7 años y una vida por delante los dos. Desde mi primer internado nunca mas volví a escuchar la frase. Creo que ya no lo pensaba. Y después mi vida tan caótica… Casi lo entiendo. Pero Cazulilla suple esa necesidad cuando me quedo consternado y acabado, con los paseos por su “extensa geografía planetaria” Es como ir al Sur, al sur de mi vida.
Pedro me convidó a almorzar en un restaurante donde según él se habían hecho con gran parte de Abadía Retuerta 2001, y sabía que ante eso yo no me iba a oponer.
Pedro era un amigo de la infancia con el que he hecho infinidad de negocios. Mi padre decía que no entendía nada del negocio pero cuando los dejó en mis manos ya se hizo inseparable. Auné amistad y negocio, cosa prohibida por los cánones de mi padre. Hasta ahora nunca me había ido mal y ganaba dinero y amistad.
Los dos hemos compartido muchas cosas.
Hubo una mujer… ¿Cómo se llamaba? Ah si, se llamaba Patricia. La recuerdo muy bien, era hermosa de una piel morena extremada, y unos pechos perfectos, pero más pobre que el hambre. Salía, yo, de una relación, por lo que Pedro, siempre al tanto de mi vida, me la presento y rápidamente acabamos en su apartamento. Un día le regale un costurero con la promesa de rellenárselo pronto (entonces era una objeto caro) a los dos días y ante mi sorpresa lo vi lleno de bobinas de hilos de dedales, de agujas y demás piezas.
A los tres meses cuando se acabaron las tardes locas de su apartamento, Pedro me confesó que”había sentido debilidad carnal” (a veces Pedro hablaba así de afectado) y que ella le había pedido esos utensilios. Estaba bien; Uno le regaló el costurero y otro se lo rellenó. Siempre nos reímos con aquella anécdota.
Estaba retirando la servilleta del plato cuando entraba sonriente como siempre e imponente con su altura que desde atrás seguro que nadie veía al metre que le guiaba hacia nuestra mesa.
-Pero bueno Pepe ya has llegado. Como sabia que no te ibas a resistir a un caldo de Sardón de Duero. Pero bueno cuéntame ¿te has enterado ya de la historia?.
En ese momento recordé la cita de las cinco de la tarde. Pero no sabía que Pedro estuviera en ello.
-Bueno si he quedado con ella..
-¡Qué dices Pepe¡ Te hablo de la historia de la bodega, pero eso también me lo tienes que contar.
Comencé a sentir como me subía de golpe la sangre dándome el color rojo de mi cara y a sudar por la frente. Me preocupe de que nos estuviera escuchando el camarero que en ese momento estaba retirando la silla para que Pedro se sentara
-El caso, dije tímidamente, ante su vozarrón, es que no hay nada que contar. Que no sea que El nombre de la Bodega Abadía Retuerta es el resultado de dos palabras que definen y describen el territorio: Ribula Torta que significa “orilla tortuosa”. Le dije de sopetón intentando sobreponerme al momento
-Eso ya no me interesa, dijo tajantemente, mientras el camarero procedía a retirarse en silencio.
-Pero esto si, La primera referencia escrita de la importancia de los viñedos de Retuerta data del siglo XVII, que indican que el vino vendido por los monjes que la habitaban, con una producción anual que rondaba los 7.800 cántaros dominaba el mercado de Valladolid.
- Me sorprende que te aprendas esas cosas Pepe. 125.000 litros son muchos litros para esa población, Así veían a Dios por todas partes- y comenzó a reírse a carcajadas.- Así también vería yo hasta Aurora. Ahora me quedé seco,él lo notó y cambió de conversación. –Sabes en los 70 se arrancaron las ultimas viñas y después de grandes y costosos estudios geológicos, que yo patrociné, (dijo en un tono de falsa humildad) se inicio la replantación de la finca.
-No me sorprende que te metas en esos negocios Pedro.
Siguió con su perorata, sin atenderme y poniéndose las gafas
- Desde 1996, fecha de creación de la bodega, hasta la actualidad, se producen vinos diferenciados no sólo por los procesos de elaboración, sino sobre todo por las características de las uvas de nuestro viñedo, que permiten cada vendimia, determinar la calidad de las distintas parcelas y adaptar las vinificaciones, para la producción de vinos de máxima calidad. Con esta forma de trabajo, viña-vinificación, se extrae lo mejor de cada añada. De eso no hace falta que tomes notas lo pone en la carta, me dijo mostrando una carta de vinos enorme y con varias páginas describiendo los mejores vino del mundo
Quedamos los dos en silencio. Eso era típico en nosotros, aún después de tantos años.
-¿Has quedado con Aurora? Me soltó en plena cara
-No, ella ha quedado conmigo. No le miraba la cara porque comencé a enfrascarme en la carta y eso son palabras mayores. Angulas ahumadas con salsa de rábanos picantes, carpaccio de alcachofas con queso parmesano, salmón marinado a la rusa, Carpaccio de venado con granos de mostaza e higos picantes, arenques a la crema con kartoffelpuffer. Parfait de higadillos de ave a la pimienta verde. Bric de foie y trufas. Volví a leerlo todo, mientras con el rabillo del ojo veía que Pedro no me quitaba ojo. Carpaccio de alcachofas con queso parmesano o Carpaccio de venado con granos de mostaza e higos picantes. Era difícil la elección
-Tomaré Carpaccio de venado con granos de mostaza e higos picantes de aperitivo, le dije mirándole a la cara.
- Vale yo lo mismo. Pero ¿qué haces dejando que Aurora entre otra vez en tu vida?

domingo, marzo 30, 2008

¿Qué será, qué será?

Mujer frente a la ventana (Eduardo Vicente)



La vida está llena de tristes y amargos peros que nos impiden ser otros

miércoles, marzo 26, 2008

no hacia mucho frio



No hacia mucho frió esa tarde. La plaza estaba solitaria. La vieja que vendía los arvejones para las palomas estaba acurrucada bajo una gran manta marrón ya raída por el tiempo y buscaba los tímidos rayos del sol del mes de febrero con movimientos continuos de la silla plegable en la que se sentaba. Había pocos niños ese día corriendo detrás de las palomas, por lo que éstas estaban tranquilas.
Me senté en un velador y comencé a divagar con las palomas: Se alimenta a base de granos, semillas, pequeños frutos y restos de comida y basuras, consumiendo alrededor de 500 gramos de comida a la semana. La digestión la realizan de forma rápida y, al carecer de vejiga, están continuamente deponiendo excrementos, tanto apoyadas en el suelo como en vuelo. En estado salvaje llegan a vivir hasta 15 años o más, pero en el ámbito urbano apenas superan los 5 años de vida. Aunque pueden pasar sin comida durante dos o tres días, es indispensable la toma de agua, que utilizan tanto para beber como para lavarse. Por ello, la presencia continua de palomas en las fuentes de cualquier ciudad... - ¿qué va a tomar el señor?- me saco de mi reflexión interna el camarero
-Un café- le pedí sin mucho convencimiento y escrutándole de una forma poco cortés. Le miré como se iba sin mucha prisa, con la bandeja bajo del brazo, después de apuntar en una libretilla, ya desgastada, unos signos que supuse que significaban café,
El viento de la tarde traía las notas de un carrusel lejano que estaba vacío, las tristes notas de Moon river . La tarde era triste y yo estaba excitado por la cita, pero de golpe quedé melancólico y perdido en una suerte de recuerdos que golpeaban por salir.
1971, era verano y el cine los Remedios reponía esa calurosa tarde de domingo Desayuno con Diamantes. Aquella Holly estaba preciosa y chispeante. Superficial en su existencia y amarga en su insistente búsqueda de la felicidad a base de desayunar contemplando el escaparate de la lujosa joyería de Tiffanys o aquel escritor en ciernes, Paul Varjak,mantenido por esa mujer madura mientras esoperaba alcanzar el exito.
“Moon river, wider than a mile
I'm crossing you in style some day
Oh, dream maker, you , heart breaker
Wherever you're goin', I'm goin' your way…”

Allí donde vallas seguiré tu camino, Allí donde vallas seguiré tu camino, Allí donde vallas seguiré tu camino... Pensé que martilleaba mi cerebro, la frase, pero al alzar la vista del suelo me sorprendió el camarero con el tintineo de la taza en el plato que venia desde dentro Era otro, con los andares mas pausados y transportaba en sus zapatos el polvo de la plaza.
Se fue mi adolescencia arrastrada en las suelas del camarero, que sin prisa volvía al calor del interior. El Carrusel se había silenciado y las palomas se arremolinaron alrededor de una pareja que acababa de llegar, con golpes de alas y lúgubre zureo. Voraces.
-qué año ese ¡ me dije mientras se asomaba la cara de Aurora con esos ojos tan grandes y su pelo pelirrojo anudado atrás para que se le viera mejor la cara llena de pecas sentada en las incomodas butacas de un cine de barrio, de mi barrio. Con Aurora aprendí a besar. A besar como lo hacia Audrey Hepburn . Ella cerraba los ojos y bueno yo ya no me acuerdo si los cerraba o los dejaba abierto, pero si recuerdo que sus besos sabían a chicle de menta. (No se donde los dejaba cuando nos besábamos porque parecíamos una pelea de pulpos, tan poco se lo pregunté nunca) Me dejó un buen recuerdo Aurora. Aurora sabia cantar muy bien Moon river y se acompañaba de una guitarra mas grande que ella, que sostenía entre sus piernas con un equilibrio calculado.
- ¿Va a tomar algo mas el señor? Me preguntó el camarero, mientras ponía un tique con el precio de la consumición bajo el vaso de agua.
-No gracias. ¿Cuánto es? Saque la cartera del interior del abrigo y le entregué un billete esperando me diera el cambio. Se fue y aproveché para escribir en el tique “Aurora gracias por llegar e instalarte en la orilla, como lo hacen las aguas en la costa marina. Me trajiste recuerdos de lo que fui ayer. Gracias por la ternura volcada en el hueco de mis manos vacías Gracias por ponerle alas a mi alegría y con ellas recorrer la vida” (Son costumbres que desarrollé desde muy pequeño, cuando quería impresionar con alguna cita, que no era capaz de aprender. Lo guardé en la cartera al lado de tantos papelitos amarillos, verdes, rojo… Cada uno tenía una categoría.)Y quedé allí mirando la plaza que cada vez estaba mas oscura.
-El amor, le indiqué al camarero que me traía el cambio y que no dejaba de hacer gestos y mirar de hito en hito a la pareja que estaban sentadas en un banco del parque besándose apasionadamente
- Si, si el amor. Pues podrían hacerlo en su casa en vez de aquí al lado de todo el mundo.
Miré alrededor y ya no quedaba nadie, la vieja vendedora de arvejones
se había marchado y las viejas farolas isabelinas comenzaban a encenderse tímida pero concluyentemente. En las fuentes el agua se había escarchado y las palomas habían huido en bandadas haciendo el silencio mas denso.
Eran las 6 de la tarde y parecía que ya no iba a venir.
Sólo descolgué el teléfono y ya reconocí su voz. Habían pasado cuatro años, me dije, mientras dibujaba el movimiento de abajo hacia arriba de su cabeza cuando comenzaba a sonreír y su pelo sedoso y casi rubio que se balanceaba con ese movimiento tan coqueto y espontáneo, pero que me volvía loco. La creía, bueno no muerta, pero hacia mucho tiempo que había dejado de pensar en ella, que había salido de mi existencia. Por eso cuando dije su nombre sentí que mi propia voz surgía del abismo. Acaso porque la emoción me devolvió al lugar donde todas las voces del pasado suenan ahogadas. Ahora ella estaba aquí, en algún lugar de esta ciudad, a miles de kilómetros de la pesadilla, llamándome desde una cabina con el rutinario temblor que recordaba tan bien
La habitación del hotel con ese color neutro e impersonal se lleno de su risa y el espejo comenzó a devolverme su cuerpo. Ese cuerpo que tantas veces antes yo había recorrido
En un principio no pude entenderla bien pues los recuerdos se agolparon en mí cerebro impidiéndome atender la realidad pero me sosegué pronto al ver que ella adoptaba esa postura calmada de siempre y la conversación telefónica fue la siguiente:
-Hola
-Hola, Cuánto tiempo
-Si ha pasado mucho tiempo
-y mucho silencio, le espeté con energía, ¿Qué quieres?, fui directo a la pregunta
- Saber de ti.
- Eso no es cierto. Estas bien enterada de mi vida
- Es cierto, lo se, pero necesito verte. Es urgente.
La luz, pugnaba por pasar entre los ocres visillos. Viéndose la estela de polvo impalpable. Estaba atardeciendo. Y en esa quietud que viene después del trafago del día, de pronto volví a sentirla.
Volví a vivir su olor de hembra. Y me la encontré, desnuda sobre el sillón como otras tantas veces, en esa y en otras habitaciones, que conmigo había estado.
-¿Pepe?. ¿Estas allí?
-si, si estoy . Estaba pensando en…
-¿En mi? Me cortó sonriendo
-No, bueno… ¿Qué es tan urgente?
Necesito hablar contigo, verte.
-Vale esta noche tengo un rato después de la cena, si quieres paso a recogerte o vienes al hotel. Y hablamos.
-No. Busquemos un terreno neutro.
-¿Neutro? ¿Neutro para qué?
-Neutro para que sea neutro y ya está- Esa era ella.
-Vale mañana por la tarde ya he acabado de hacer todo lo que tenia que hacer aquí. ¿Te viene bien?
Esperé un rato a que me contestara y escuché como las monedas caían en el teléfono y a lo lejos una ambulancia venia demasiado deprisa. –Vale me viene bien. ¿Conoces el parque santa Luisa? Hay un velador que da a una fuente grande? ¿Allí a las 5 de la tarde?
-Y te parece neutral ese parque?
- ¿No lo es? ¿Hemos estado allí alguna vez?
-Claro que si. No lo encuentro neutral. Con el auricular en la mano, la veía detrás del teléfono, respirando fuertemente.
-Perdón no lo recordaba, pero lo prefiero a la habitación de tu hotel. Se que acabaré metida entre las sabanas y..
- Yo no lo creo. Se acabó o ¿no lo dejaste así de claro la última vez?
- Pepe siempre serás el mismo. Nos vemos en el parque a las 5 mañana. No faltes es urgente.
-Adelántame algo. Pero sólo oí el silencio en el teléfono pues ya sólo se encontraba en mi mente.
Aquella noche no dormí bien. Fue una dura batalla contra el recuerdo que perdí. Me dejó heridas que solo la ginebra del minibar de la habitación del hotel podía curarme.

sábado, marzo 22, 2008

Brindo por el Viento


Es una entrada antigua pero es que ahora la encuentro tan vigente...


Brindo por el viento,
Por todos los vientos.
Por los que tienen nombres de geografías
y por las sencillas brisas venidas,
de Dios sabe donde.
Por las locas ráfagas que hacen señales.
Atándose a las caricias.
Brindo, con mi copa transparente
Por todas las corrientes que desordenan tu pelo,
y lo recogen,
y lo mecen tras tu cara encendida
Me gustan tus manos, tus dedos oscuros
coronados por la nieve de tus uñas,
Cuando en el arrullo del viento,
tejen cada racimo de tu pelo
porque entonces cae de tu cara
la semilla de tu última risa