lunes, diciembre 15, 2008

Cinema Paradiso

Sólo quiero deciros que a noche volví a ver Cinema Paradiso. Es de esas pocas película que están para verse y volver a verse, en casa, porque esta preñada de memorias y placeres y me hace sentir el intimo vértigo de ver con ojos envejecidos las mismas imágenes que viví con ojos de veinteañero en aquellas grandes pantallas de los Pacios del sueño.
Sólo era eso para una tarde lluviosa y gris

sábado, diciembre 06, 2008

La vida se nos llena de penúltimas cosas.

















Claude Monet La casa azul en Zaandam (1871).

Como el mes de noviembre y el sábado, como el ocho y la penúltima vez que se acaricia la piel tersa que recuerda el dulce olor de la primavera estallada entre dos cuerpos que se aman.
Como el otoño del dos mil siete y como las once y cincuenta y ocho de una noche llena de silencios, de sombras y tragos cortos e intensos.
Como el melancólico azul tristón del arco iris y el rojo ensordecedor e intenso del sol rojo antes del anochecer.
Como el verdor del trigo antes de la cosecha estival y como el amarillo-oro de las hojas de los robles antes de caer en los fértiles suelos, profundos y húmedos
Como “Contraluz*” besando con su contraportada gris el ultimo libro de la balda y como “Bookends “de Simon &Garfunkel
Como el color rojo cuando sale la Luna en cuarto creciente y el refulgente relámpago en la oscuridad de la noche que precede al lento trueno.
Como el dedo índice y los visillos blancos delante de la ventana. Como las tontas equivocaciones que se corrigen y la rana verde que se convierte en príncipe.
Como las vísperas y la madurez, como una copa a las seis de la mañana y como la cilíndrica vocal “o” clara y palpable. Y la finalista consonante “y “que no acaba la carrera.
Como el valle que deja el agua del río para escabullirse entre los pedregales hasta el mar y como el gusano de seda antes de ser una lindísima mariposa policromática, que se dejó pegado en el trozo de sudario en el que ha pasado todo el invierno.


La vida está llena de penúltimas cosas, de penúltimas orillas.
Lo penúltimo es corto pero alarga las sombras porque el sol roza el monte detrás de nuestra espalda.
Hay penúltimos sorbos, como hay besos penúltimos y penúltimas curvas para mirar lo andado.
La vida se nos llena de penúltimas cosas.
El penúltimo día del verano, lleno de penúltimas orillas donde mirar.
La vida se nos llena de penúltimas cosas.

* Contraluz es el libro de Ricardo Martín Reina Editorial Sarriá

miércoles, noviembre 26, 2008

Isadora Duncan

Leon Nikolajewitsch Bakst retrato de Isadora Duncan



Las palabras fueron bebiendo
El rocío de tus manos,
cuando mendigabas
en palacios deshabitados.
Sentiste, en las sombras apretadas
de las tinieblas,
como los sonidos
cubrían tus dorados contornos.
Aferrada a la espuma
surgías en cada salto

sábado, octubre 18, 2008

Ayer volví de nuevo a Cazulilla


(Fotografia de Cazulilla)
Un delicioso aroma empieza a desprenderse de las tierras húmedas y perfumadas mientras que el suave viento del otoño trae la fragancia de tierra removida de las besanas en este equinoccio abantón. Entra por el enrejado verde de la ventana, perfumando la habitación que a fuerza de oír la canción triste de la estación despertó. La mañana comienza con fuerza.
Un suave viento de octubre trae hojas perdidas que de pronto se enredan en las recias ramas del romero y la alucema del jardín, colmándolo con los prodigios de sus pigmentos anaranjados, rojizos y amarillos. Que contraste con los nardos y las gitanillas con los magnolios en flor con sus pétalos grandes hacia arriba, como buscando esa oportunidad que nadie le ha dado. Que contraste con los saúcos y las moras maduradas. A su lado desayunar es un espectáculo de luces y colores, de olores que traen de la memoria veredas inolvidables por donde andar perdiéndote con toda esas personas con las que un día fuiste feliz… Este suave viento de otoño…
Las últimas abejas inventan la música saltando en el agua, intranquilas. Mientras que del granero viene un suave murmullo nacido de la charla del trigo ya almacenado. A lo lejos los cascos de los caballos resuenan en el albero mientras silba el viento entre las ramas de los verdes olivos ya cargados.
En las acequias se atan una gota a otra hasta formar un caudal cantarín entre las mudas piedras que corre rápido a buscar la vencida de los labrantíos.
Y yo estoy en medio de este mundo de resonancias, de colores que estallan y suben a los árboles de la estrecha alameda para llamar a gritos a la luz del otoño, para avisarla. Entonces una fina hebra de aire bate sobre toda la geografía de Cazulilla, que se llena de viajes y viejas distancias
Desde donde estoy, desde el centro del planeta, veo la tierra preparada para el amor. Mañana Pepe, Miguel, Carlos, Domingo, Román y hasta “Jeromito” desde su bicicleta, saldrán con los tractores a preñar a Cazulilla. Pero eso será mañana, hoy el almizcle se apresura, galopando, por las besanas con ese reflejo a felicidad.
El mediodía viene anunciado por las voces de la chiquillada que se llaman unos a otros para sentarse a la mesa mientras que con pasos pausados y desde la lejanía yo me voy acercando a mi casa donde ya se oyen las conversaciones y el descorche del vino bajo el porche. Elena me besa y el universo aflora en ese corto “te quiero” que me susurra al oído.
El almuerzo es largo, las conversaciones se entrecortan con otras conversaciones llenas de vida, llenas de anhelos de certezas, de certidumbres, de confianzas y de convicciones de nueve hermanos con esperas y anhelos. Y cuando ya vamos quedando pocos el sonido de la tertulia se convierte en un rumor que con la tarde se va callando hasta convertirse en un susurro lejano. Que lentitud respirar mientras Cazulilla borda los olivos en calma
Rumores de golondrinas vuelan sobre las aradas mientras caminamos liando un cigarrillo de “Cardo de gallina” mientras Simón nos confiesa sus preocupaciones sobre Albahaca que no quiere amamantar a su potro Algarrobo. Son cosas que uno no entiende el porqué pero son así porque siempre han sido así, y no podemos venir los de la ciudad, a pesar de nuestros estudios, a cambiar la costumbre de los siglos.
La gente del campo son sabia; Ellos esperan a que se les de todas las razones posibles que a uno se le ocurre para al final ellos concluir con la única que es verdad. Están saturadas de experiencia: Son gente sabia
A lo lejos, las luces comienzan a trepar por las ventanas del caserío y un bello cielo rojo se extiende desde la línea del horizonte hasta poniente y escasas estrellas comienzan a asomarse. La noche comienza a caer en susurro sobre Cazulilla matizando los naranjos del camino de entrada y los rincones que se esconden entre los olivos de la vereda.
Tan exacto como la araña terrestre que nunca hila en otoño, la noche ha bajado a Cazulilla




lunes, septiembre 29, 2008

BAJO LA LUZ MOJADA DE ESTE DÍA (ANIVERSARIO)

(Salvatore Malorgio)



Hace dos años comencé este blog por curiosidad.
Esa curiosidad que uno siente de armar algo, sospechando, por señales que vislumbra, que puede hacerlo.
Y así me salió este, que con algunos cambios, sigue siendo el mismo que el primer blog,.
He practicado a ensamblarlo, bien o mal, pero he intentando, desde el principio articularlo. No obstante lo que he aprendido y lo único que ahora valoro es la cantidad de amigos que se han incorporado y como me he ido arrimando yo a sus vidas. Vidas, sentimientos, emociones experiencias anécdotas que resumen este pasar por la vida en el que he ido madurando, gracias a que me habéis hecho ver otros puntos de vista, diferentes y tan válidos como los míos. A que me habéis tolerado opiniones contrarias. Es verdad aunque en mis señales no descubráis nada, pero sembrasteis vuestra furia en mi alma.
Quisiera que estos momentos entre vosotros no terminaran nunca, porque nunca sabréis calcular cuanto recibí por nada, nunca podré vivir en la indiferencia, porque lo imprevisible y lo indecible alegra nuestros corazones,
Alguien podría decirlo mejor, al fin y al cabo yo aprendo de vosotros, pero el fondo es lo que ahora cuenta. Habrá otras formas, pero hoy no estoy para perfecciones


Lágrimas y sonrisas para cada uno de vosotros que me habéis enseñado

Pablo

martes, septiembre 09, 2008

Paréntesis sobre Cazulilla (CANCIÓN HIPPIE PARA UNA PUBERTOSA)




Renoir Baile Bougival

Las horas se hacen tiempo y olvido, cuando con diecinueve años no se asume la perdurable felicidad de vivir y crear


Tú vendrás a mi lado,
junto a la carretera.
Te cantaré mi tosca canción
a la salida del sol.
Si, a la salida del sol
Y recogeré las flores más hermosas.
Subiré a todas las colinas para recoger amapolas.
Y te las entregaré a ti,
Porque estarás a mi lado.
Y no tendremos miedo a nadie.
Y andaremos el camino
Hasta que la vereda nos separe.
Pero antes, escribiremos
Nuestros nombres en las nubes
Que tocaremos al subir a las montañas
Y pescaremos peces
Y nos reiremos
Y cantaremos
Y bailaremos
y… Dios sabe que después no habrá más después

domingo, agosto 31, 2008

Cartas de adioses envía Agosto a Septiembre en Cazulilla

(María Konstantinovna Bashkirtseva camino rural)

La noche parece sentir el final de las cosas, estilizándose, como cipreses melancólicos. Quizás por eso, esta noche, ha sido tan difícil de disiparse
El alma del día comenzaba a germinar entre el rumor de las aguas que corrían entre los tristes chopos erguidos en los que la niebla se enredaba, sin querer encaramarlos para remontar al cielo y luego desaparecer. La luz del día ya no era tan innumerable, tan interminable, tan socavadora, tan salvaje, ya no mordía los naranjos lejanos.

Yo sospechaba una partida triste. Cazulilla en Agosto tiene manchas de ausencia. El mes se va despidiendo lentamente -como un beso- de Cazulilla, mientras las sombras nocturnas de Septiembre van mordiendo, una por una, las hojas del calendario.
Atrás he dejado la felicidad amarilla, cuando miran al Sol, de los granos del trigo(a pesar de su diminuted, heredaron la grandeza y la humildad), Me voy despidiendo de los cordeles de caracoles trepando por las tapias del jardín. De los suaves hocicos de las vacas, abrevando en la vieja artesa. De los paseos a caballo, al atardecer, entre los robles y encinas milenarias.
Me despido del volar rápido del viento en todas las besanas, levantando en remolinos las hojas secas de los girasoles que cayeron al suelo en la ultima recogida. De las pipas girando en el cemento -contagian con su alegría-
Adiós nitrógeno centrifugado, herramientas, interminables cebollas, tomates radiantes y ajos fraternales
Adiós, alegre sonido de la campana con la que me llamabas, transparentemente desde tan lejos para sentarme a esa mesa tan grande colmada de tantas personas tan queridas a saciar el hambre con queso y vino…
Me despido de la suave música de la noche y sus mojitos, alrededor de la piscina, bajo los limoneros y cerca de la dama de noche. De las conversaciones silenciosas detrás de los sauces llorones
Adiós a los colores con los que he descubierto las palabras y he inventado el silencio y el ritmo, en esas tardes tan inacabables de siestas.
Adiós, adiós…
Cazulilla es un recuerdo larguísimo, por eso repaso y escardo en mi propia alma en busca de malas hierbas. Y así el recuerdo perduré pulcro en detalles así seré de puro y podré afrontar este próximo año y todos los que vengan.
Adiós Cazulilla, adiós…

domingo, julio 06, 2008

Canción rosa para una pubertosa IV


C.Monet, Las amapolas

Entre yerbas y matojos despides dulzura,
aroma de hinojos.
Sudor, cansancio y fuego.
Fulgor de tierra callada.
Luego, sin sospechas, te hundes en el ciclo.
Aunque, quizás algún día, nos sonría la primavera

miércoles, junio 11, 2008

Acabados II

Les Escaliers de Montmatre-París

La niebla cubría como una mortaja la rue de Vienne, cuando comenzaron a andar por la calle en busca de un lugar donde almorzar. Arrastraban el cansancio y el sueño de la noche anterior. También esa satisfacción extraña de la visita a la colina, donde se habían bebido todo el vino de las últimas cepas del viejo Montmartre.
Poco a poco los dos se fueron incorporando a la marcha de una mañana fría y triste que se adivinaba terminada.
Escrutando las cartas de los restaurantes e intentando que ellas adivinaran lo que necesitaban dieron, sin mucho convencimiento, con uno que se les antojó distinto al del día anterior
Dejaron, con gran alivio, fuera el frío y no con mucha decisión esperaron a que les dieran una mesa donde aliviar el hambre y la sed.
El estuco veneciano cuarteaba la tela verde y la madera ya gastada de las paredes laterales De los techos pintados en un tono pastel con pintura plástica mate y algunas vetas (imitaba burdamente el mármol sin mucho acierto) colgaban lámparas de lagrimas de cristal que reflejaban su luz en los múltiples espejos insertados en molduras doradas y rematadas con flores de escayola que se alternaban con marinas oscuras compradas, seguramente, en algún mercado de antigüedades
Los veladores de madera y mármol se repartían por el laberinto de columnas (de una forma simétrica) que conformaban la parte interior del restaurante y fue allí a donde los acompaño el garçon.
En frente y al fondo de ellos se desarrollaba un testero grande en rojo con unas líneas sencillas y esquemáticas que dibujaban un puerto abierto, un muelle y unas gaviotas de un solo trazo volando por encima del malecón donde estaban atracadas algunas naves entre una perspectiva de casas al fondo.
El ruido de la carta sobre el mármol de la mesa los trajo, violentamente, de la contemplación y se centraron, no sin mucho interés, en el menú, que pidieron con rapidez para irrumpir de nuevo en sus pensamientos, tan alejados el uno del otro
Mientras, sobre el ruido de los platos en las bandejas de los camareros, los cubiertos en el mármol de las mesas, y las charlas silenciosas de los veladores comenzaba a abrirse paso, sin estridencias, una música de fondo que los arrancó al momento recuerdos inclasificables de un tiempo ya lejano y triste. Después de escuchar las primeras palabras (Non je ne pourrai jamais vivre sans toi) recordaron, al unísono esa estación de tren.
Eran recuerdos de despedida, pero esta vez no era la suya. No se despedían de nadie ni de nada, hacia ya tiempo que se despidieron de ellos y de su mundo común. No era su estación. Con la música de fondo se hilvanaba la historia de amor entre Geneviève, una muchacha que trabaja en una tienda de paraguas, en Cherburgo y Guy, un joven mecánico algo mayor que ella, que tienen previsto casarse, pero que se trunca cuando Guy es llamado para cumplir el servicio militar en Argelia por un periodo de dos años. Ante la incertidumbre de cuando volverán a verse, ambos deciden pasar su última noche juntos… Que cosas trae el recuerdo.
Cuando él pone el pie en el estribo del tren resonaba en el viejo cine de los Remedios:
"Non je ne pourrai jamais vivre sans toi
je ne pourrai pas, ne pars pas j'en mourrai
un instant sans toi et je n'existe pas
mais mon amour ne me quitte pas
Mon amour je t'attendrai toute ma vie
reste prés de moi, reviens je t'en supplie
j'ai besoin de toi, je veux vivre pour toi
oh mon amour ne me quitte pas "
Igual que ahora a muchos kilómetros y tanto tiempo sonaba en un restaurante del viejo Paris.
La insistencia del camarero le arrancó de la estación. Él miró a su alrededor con el alma hecha añicos y después a ella como pidiéndole ayuda para sumergirse, de nuevo, en esa estación que ya se perdió, pero ninguno de los dos pareció entender lo que ocurría, así que disimuladamente comenzó a leer la carta de vino intentando oír la canción que le llevara a la estación de Cherburgo de nuevo, o a su cine de los Remedios. Se refugió en los nombres de los vinos que le traían aromas complejos, mezcla de roble y frutos rojos y negros... 100% CABERNET SAUVIGNON 24 MESES DE BARRICAS NUEVAS DE ROBLE FRANCES Y AMERICANO acertó a leer en la carta. Así que pedió ese y se excusó para ir al servicio y poder recomponerme del latigazo de la canción.
Al volver se encontró la mesa vacía, se sentó comprobando que todo estaba en orden y esperó. Y esperó en vano porque él sabía que ella ya no volvería.
Dijo en voz alta:-Nos gusta hilar nuestras vidas a otras vidas, sabiendo que no les interferimos, que no quebramos ese hilo invisible que nos une.
Pagó la cuenta y se perdió en la niebla que cubría como una mortaja la rue de Vienne, cantandose en voz muy baja "Sous le ciel de Paris" de Édith Piaf... Eso si que era tristeza

viernes, junio 06, 2008

Acabados

Monet le jardin at Argenteuil





Ella yacía tumbada en la hamaca, rodeada de jazmines que trepaban sobre lavandas, Al fondo, por entre las altas adelfas perennifolias, y las azaleas agrupadas en inflorescencias muy vistosas, que se encontraban al lado de grandes racimos de hibiscos, se reparaba sin mucha dificultad en el tallo floral que sostenía, con demasiado orgullo, seis flores formadas por grandes sépalos de color amarillo anaranjados y de tres pétalos de color azul intenso del ave del paraíso. Las Buganvillas de decenas de tonalidades, se mecían con la brisa que corría por el jardín. Las jacarandas azuladas hacían más hermosa la mañana
Allí estaba ella, disfrutando del tibio sol de la mañana que se filtraba por entre las viejas ramas del magnolio. La mañana se disponía a perfumarse, a medida que el rocío se iba cayendo por sus hojas (en su caída levantaba un rumor a segundos que pasaban calladamente) y el sonido de los pájaros, en el aire aromatizado y en las ramas de los árboles del jardín la traía una y otra vez de ese sitio tan lejano que no compartía desde hacia ya tiempo.
A su lado él leía el periódico apurando el último sorbo de un café que ya debería estar frío. De vez en cuando la miraba con tristeza por encima de las hojas del periódico. Pero ella no lo advertía y sólo distinguía las hojas que le ceñían circundándole sus aciagos pensamientos.
La claridad fisgoneaba cada vez más en el laberinto…
Dobló el periódico. Desnudó, lánguidamente, su triste mirada de las gafas y depositando ambos objetos, con delicadeza en la mesa de madera, se incorporo de su sillón. Respiró fuertemente la esencia enredada en la brisa y mirándola le susurró muy despacio, como si quisiera no perder ninguna letra de las que pronunciara
- No te pierdas en una montaña de sentimientos.¿Cuántas personas han amado y no han sido amadas? ¿Cuántas personas han sido traicionadas por sentimientos y equívocos, por trampantojos absurdos y a veces inverosímiles? La vida no merece ser escrita por personas que han perdido trenes o que los han tomado en una estación equivocada. La vida merece ser escrita por los que la viven y eso son hombres y mujeres, felices de ser felices.
Ella cayó en el silencio ignorando sus palabras, mientras en sus ojos afloraban dos menudencias de lágrimas que ni siquiera trató de enjuagarse Y volvió a ese impresionante mapamundi en donde las jacarandas tintaban los océanos. Los magnolios daban formas a las cadenas montañosas. El blanco, de las nieves perpetuas, los prestaban los acantos, el azahar y los gladiolos. Las acequias rebosantes encarnaban todos los ríos de la Tierra. Y el burdeo oscuro de la tapia del jardín era el crepúsculo en el que titilaban con su blancura las macetas colgadas

martes, mayo 27, 2008

La ola

JoséLuis Pliego - Esperando las olas - 46 x 33 cm - Pastel sobre papel



La ola es el grito del mar herido en su piel
por mil barcos.
Picoteado, como la ciruela, por la gaviota,
pleno de dolor en el viento.
Hoy tengo penas del mar.
Quisiera detener la ola en su vuelco,
restañear la herida insoslayable
Y devolverle la alegría en un canto
de azul y verde cromo.
Batió la ola……
Una constelación de impotencia de espuma
yace sobre la arena



jueves, mayo 22, 2008

Me permito ser.




Me permito ser el vivitante 3333 de mi página
me hacia ilusión y no creia que iba a llegar tan pronto
gracias a todos

martes, mayo 20, 2008

Canción rosa para un pubertosa III






Porque yo quiero colgar un sueño entre tus dedos y aunque no se como prenderlo, no tengo porque esforzarme para quedarme en ti.
Porque simplemente amo el espacio del silencio que te llama.
Porque tu sonrisa llena mis reticencias de luz, cuando derramas toda su claridad entre nosotros.
Porque eres capaz de encajarle un guiño a la tristeza y un sonido al olvido.
Porque despojado de cualquier rastro, de ti, siempre estoy desnudo, desguarnecido.
Porque tú eres como el viento: Te despedazas contra mí, me ciñes y entonces me susurras, me cuentas y me gritas
Y porque yo soy como la marea; Me estrello contra ti, te circundo y entonces te murmuro, te hablo y te chillo
Porque No me siento dispuesto para dejar de quererte. Y nunca recuerdo olvidarte
Sólo por eso tengo razones para amarte. Sólo por eso...

jueves, mayo 08, 2008

Canción rosa para una pubertosa II


Este suave, querer verte todos los días
Este martirio, de no tenerte a mi lado
Este estar y no estar triste, poco dado.
Este andar y parar, con y sin tener guía

Este vacío del alma, sin tu presencia
Este sentirte cerca y lejos, sin desmayo
Este pensar, que todo tiene y no tiene fallo
Esta cobardía de cuerpo, en tu ausencia

Este no hallar reposo, dentro de uno
Este estar sin sentir ni pena ni dolor
Esta tierna caricia, siempre en ayuno

Este vivir inmenso tu contacto abrazador
Este cielo azul de color siempre bruno
Esto, me imagino yo, que debe ser el amor

domingo, mayo 04, 2008

ADIÓS TRISTEZA ADIÓS… ADIÓS PARA SIEMPRE (A MODO DE MANIFIESTO EN ESTA PRIMAVERA ABANTONA)

Summertime 1890 John Ottis Adams

El tiempo deja tras si otro tiempo mucho mas duradero, el recuerdo acabó de hacerse
Son sensaciones para vivir y volver a vivir, preñadas de memorias, que nos hacen sentir el íntimo vértigo de permanecer y de conservar con estos ojos ya arrugados, las mismas impresiones que vivimos con la turbación y el frenesí de esos años ya vencidos.
No hay respuestas concretas, no hay un tiempo preciso… A esta edad uno descubre que todo es un juego de adivinanzas sin sentido
Quiero acabar con esta nostalgia que me hace daño a la vez que me hace existir. Quiero romper con todo esto y vivir, ser y hallarme permanecer en la vida sin mas anclajes al pasado y que el único tributo que pague sea el de residir sin memoria, varado en este tiempo y con la misma persona con la que veo las claras luces del crepúsculo y los oscuros candiles bruñidores del amanecer desde hace ya tanto tiempo, rodeado de vida y mas vida… Adiós tristeza Adiós, Adiós para siempre

sábado, abril 26, 2008

Historia de La Quinientos (Lo he escrito para ti en esta mañana. Se que no es lo que esperas, pero te lo regalo.) escrito por Nikté Versión definitiva


Pablo me pide una historia, una que verse sobre París haciendo el amor por todos los rincones, pero algo me lo impide: Estuve allí, si, pero nunca amé a la usanza ni en este ni en ningún otro lugar a los que viajé y hoy no estoy para invenciones.

Pero si he de hablar, lo haría sobre La Quinientos, mujer llegada a tierras yucatecas, hermosa de piel y cabellos claros-eso dicen los que la conocieron-que se prostituyó en tierras de indígenas. Su nombre le viene por los pesos que cobraba a sus amantes. Uno de ellos le construyó una pagoda. Yo me detuve, fuera, imaginando a la ya anciana. Nunca pude escribir sobre ella, ni lo haré. Dejémosla con su raído traje de geisha que no es otro si no el mío, y el mío es un suplicar: bésame-¿Dónde?- me pregunta aquel al que amo-donde nunca me haya besado nadie; y el posa sus labios sobre la piel que alberga mi corazón, y tras esto se va de burdeles parisinos, y yo me quedo con un ramillete de limonarias atrapado entre mis pies.

Lo pensó Nikté a las 1:46 PM 26 ¿Cómo lo dirías tú?

viernes, abril 25, 2008

Historia de La Quinientos (Lo he escrito para ti en esta mañana. Se que no es lo que esperas, pero te lo regalo.) escrito por Nikté Versión II



Pablo me pide una historia, una que verse sobre París haciendo el amor por todos los rincones, pero algo me lo impide: Estuve allí, si, pero nunca amé a la usanza ni en este ni en ningún otro lugar a los que viajé y hoy no estoy para invenciones.

Pero si he de hablar, lo haría sobre La Quinientos, mujer llegada a tierras yucatecas, hermosa de piel y cabellos claros-eso dicen los que la conocieron-que se prostituyó en tierras de indígenas. Su nombre le viene por los pesos que cobraba a sus amantes. Uno de ellos le construyó una pagoda. Yo me detuve allí, fuera, imaginando a la ya anciana. Nunca pude escribir sobre ella, ni lo haré. Dejémosla con su raído traje de geisha que no es otro si no el mío, y el mío es un suplicar: bésame-¿Dónde?- me pregunta aquel al que amo-donde nunca me haya besado nadie; y el posa sus labios sobre la piel que alberga mi corazón, y tras esto se va de burdeles parisinos, y yo me quedo con un ramillete de limonarias atrapado entre mis pies.

Lo pensó Nikté a las 1:46 PM 26 ¿Cómo lo dirías tú?

Historia de La Quinientos (Lo he escrito para ti en esta mañana. Se que no es lo que esperas, pero te lo regalo.) escrito por Nikté Versión I


Pablo me pide una historia, una que verse sobre París haciendo el amor por todos los rincones, pero algo me lo impide: Estuve allí, si, pero nunca amé a la usanza ni en este ni en ningún otro lugar a los que viajé y hoy no estoy para invenciones.

Pero si he de hablar, lo haría sobre La Quinientos, mujer llegada a tierras yucatecas, hermosa de piel y cabellos claros-eso dicen los que la conocieron-que se prostituyó en tierras de indígenas. Su nombre le viene por los pesos que cobraba a sus amantes. Uno de ellos le construyó una pagoda. Yo me detuve allí, fuera, imaginando a la ya anciana. Nunca pude escribir sobre ella, ni lo haré. Dejémosla con su raído traje de geisha que no es otro si no el mío, y el mío es un suplicar: bésame-¿Dónde?- me pregunta aquel al que amo-donde nunca me haya besado nadie; y el posa sus labios sobre la piel que alberga mi corazón, y tras esto se va de burdeles parisinos, y yo me quedo con un ramillete de limonarias atrapado entre mis pies.

Lo pensó Nikté a las 1:46 PM 26 ¿Cómo lo dirías tú?

sábado, abril 19, 2008

Lo hacía por tu amor (Canción )



Era un día caluroso,
El cielo estaba azul
Y la playa llena de gente.
Yo había ido a verte
Y nos besamos.
Ahora se que todo eso
Lo hacia por tu amor.

Descubrí una vieja pensión
Junto a una vieja tienda de cacharrería
Y alquilé esta habitación
Que con el paso del tiempo
Los colores se han comido
Y a pesar de eso, hicimos el amor
En una litera.
Y Ahora se que todo eso
Lo hacia por tu amor

La habitación estaba mustia
Y las cañerías viejas.
Con todo es calor
Solo pudimos beber agua
Que ni siquiera estaba fría.
Y Ahora se que todo eso
Lo hacia por tu amor

Los viajes en las tardes de julio,
Cuando más calor hace.
El norte y el sur de Chipiona.
Todo esto es un disparate
Pero Ahora se que todo eso
Lo hacia por tu amor

miércoles, abril 16, 2008

Besos encadenados (Canción rosa para una pubertosa)

mujer con sombrilla Monet


Hoy tiene el crepúsculo aromas a besos. A besos olvidados y encontrados. A besos sencillos y entregados. A besos difíciles y a veces negados. Unos tras otros se desgranan en este crepúsculo que también trae aromas a besos. A besos arrinconados y hallados. A besos humildes y ofrecidos. A besos ásperos y a veces contrariados. Unos tras otros se desgranan en este crepúsculo que también trae aromas a besos. A besos descuidados y localizados. A besos inocentes y dados. A besos complicados y a veces vedados. . Unos tras otros se desgranan en este crepúsculo que también trae aromas a besos. A besos, sólo eso,a besos.