Primer intento (con miedo aún)
PARIS Ernest DescalsYo he nacido en Sevilla junto a un rio como mar.No busques lugar mas bello porque no lo vas a encontrar
PARIS Ernest Descals
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
7:40 p. m.
7
¿Cómo lo dirías tú?
Fue...
Un tiempo de inocencia.
Un tiempo de confidencias.
Hace ya tanto.
Debió ser en....
Conservo una fotografía.
Cuida tus recuerdos.
Son todo cuanto te queda.

La vida huye de mí y yo huyo de la vida. Mucha gente es como yo. No soy el único en tender la mano hacia algo que se escapa. Ni siquiera se poner nombre a eso… Recuerdo todo el tiempo que me pertenece. Y este me perteneció plenamente
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
8:30 p. m.
9
¿Cómo lo dirías tú?
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
8:42 p. m.
4
¿Cómo lo dirías tú?
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
5:27 p. m.
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¿Cómo lo dirías tú?
Lo pensó
Pablo Ballesteros
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7:23 p. m.
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¿Cómo lo dirías tú?
Lo pensó
Pablo Ballesteros
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9:01 p. m.
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¿Cómo lo dirías tú?
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
9:41 p. m.
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¿Cómo lo dirías tú?
He hecho un intermedio en mis pedazos rotos del alma porque me gusta la aventura de Rebeca en su blog http://unapartedelmundo.blogspot.com/ (también conocido por “Cosas que nunca te dije”) y espero que vayáis al sitio,
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
9:27 p. m.
2
¿Cómo lo dirías tú?
Siempre le había molestado llegar tarde. Y hoy llegaba tarde. Y además sin remedio.
El coche bloqueando la salida de aparcamiento, los pitidos irreverentes e incomprensibles le estaban dando dolor de cabeza. A su lado su hija hablaba con voz monótona y relativamente baja. Tan baja que se perdía en el ruido irritante de las bocinas destemplada de los conductores desesperados.
Cuando por fin pudo salir, después de un tiempo que le pareció una eternidad dilatadísima se encontró con que ya no llegaba a tiempo y que no le esperarían. ¿Cómo iban a esperar a una persona que no era capaz de llegar puntual? Para colmo de males comenzó a llover. Al principio lentamente y a medida que avanzaban los escasos metros por las calles lo hacia con mas intensidad. Hasta que en un momento la violencia del agua era tal que le impedía continuar de forma segura. Pero allí era donde él se crecía; Esas situaciones que sacaban de él su lado mas animal. Ese lado que abrían sus pupilas desmesuradamente y cabían en ella todo el mundo con sus calles Sus oídos se afinaban y el caer de una aguja al suelo le hacia volver la cabeza. Y perdía por entero el carácter sereno que siempre tenia y su irascibilidad al volante le convertían en un autentico peligro. Pero en ese momento no cambió nada en él. Seguía pensando en que llegaba tarde. Su hija al lado le hablaba con un hilo de voz incapaz de que él lo percibiera.
Miró su reloj de muñeca y volvió a repetir por quincuagésima vez, en esa mañana, el gesto incrédulo de ratificar la hora en el reloj del coche cuando pasó por el poste publicitario que marcaba las horas y la temperatura. No podía creerlo pero le había arrebatado cinco minutos a las tres últimas calles antes de desembocar en la gran avenida que estaba vacía, a esas horas. Le faltaban algunas calles para llegar al destino. El destino que esa mañana podría cambiar su vida y la de los suyos
En el asiento de al lado su hija le miraba a la cara tratando que él le escuchara, pero su voz seguía siendo tristemente silenciosa angustiosamente muda.
Cuando pasó, maldiciendo, por delante de la puerta del edificio, descubrió con gran pesar que el parking quedaba en el otro lado de la avenida y que llegar a él le iba a retrasar, de no tomar de inmediato la determinación de dar un volantazo y cruzar la mediana de forma resuelta. Miro a todos los lados que pudo y de nuevo repitió el gesto incrédulo de ratificar la hora. Aun podía llegar a tiempo. Adelantó, temerariamente, a otro vehiculo para meterse el primero en el parking. Bajo la ventanilla velozmente y saco la mano para retirar el recibo y un sudor frío le corrió por la espalda cuando leyó en el neón la palabra “completo” en un flash que iba y venia como las agujas que se clavaban en su cabeza. Las dos llevaban el mismo ritmo irse y venirse. Ya no podía hacer nada.
Siempre le había molestado llegar tarde. Y hoy llegaba tarde. Y a demás sin remedio.
Su vida ya no podría cambiar porque ellos no le esperarían en esos escasos doscientos metros que separaban su coche del despacho en donde cambiaria su vida.
Miró al lado y se encontró con la cara pecosa de su hija, Observó que entre los matojos de su pelo zanahoria había un hilillo blanco que salía de sus orejas. Estiró su mano para acariciarle la cabeza en ese actitud tierna de siempre y le quitó el auricular que estaba dentro de su oído.
-¡Qué susto papa¡
- ¿Por qué hijita?
- Llevas desde que salimos de casa sin oírme.
- Y ¿qué me decías?
De repente vio que se apagaba el letrero luminoso y avanzó rápidamente convirtiendo la voz de su hija en un sonido sin sentido.
Le llevo un buen tiempo encontrar la plaza libre, mientras mirar con el rabillo del ojo la consola central donde el reloj marcaba las 11 de la mañana y sonaban unos pitidos anunciándolas.
No le dio tiempo a cerrar el coche cuando apretaba con insistencia todas las flechas de la botonadura del ascensor y su hija se le acercaba con las llaves en las manos y en la cara una mueca de desconfiada.
Al cerrarse la puerta del elevador aprovecho que su cuerpo pasaba al lado del de su hija y se aproximo cogiéndole la cara entre sus manos, como tantas veces hacia, y le beso.
-¡Papa ya está bien atiéndeme¡ Resonó en el silencio que se había instaurado entre los dos desde que esa mañana salieran rápidamente de casa
- Si hijita ya te puedo atender como mi princesa se merece.
- Llevo todo el camino preguntándote
- Hijita lo siento, ya se que te tenia que prestar atención pero es que ya sabes que no me gusta llegar tarde y esta cita es muy importante no solo para mi, también para todos nosotros.
- De eso quería hablarte papa.
Sonó un Pin Pin y la puerta se abrió lentamente dejando ver un gran vestíbulo donde en unas de sus paredes laterales estaban escritas con letras de oro “Producto Pecas S.L. “., Pero ante su asombro no vio a nadie. Estaba vacío. Miro con aspaviento de izquierda a derecha y comprobó con angustia que no había nadie. Miro a su hija
-…Rafael Candau, presidente de Producto Peca pasó anoche por casa y te dejo sobre el escritorio un contrato para que lo firmaras.
Miró su reloj en un tic grotesco y miró a su hija de nuevo
- Y ¿por qué no me has dicho nada?
- Desde que salimos de casa te lo estoy intentando decir….
-¿Pero por qué no me has cortado?
-Papa ¡cómo eres¡ Antes de meterme en el coche te decía que era domingo
- ¿Domingo? Se sentó riéndose en el suelo y repitiendo con la voz cada vez más quebrantada ¿Domingo?.......
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
9:23 p. m.
8
¿Cómo lo dirías tú?
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
6:12 p. m.
18
¿Cómo lo dirías tú?
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
6:52 p. m.
18
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Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
9:16 p. m.
16
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Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
8:14 p. m.
13
¿Cómo lo dirías tú?
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
8:54 p. m.
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¿Cómo lo dirías tú?

Richard Gallo and His Dog at Petit Gennevilliers
Gustave Caillebotte
Edelweiss es una flor blanca y también es una leyenda de amor pero cuando ya ha pasado todo este tiempo su significado no puede ser otro que el de escríbeme. Y durante todo este tiempo el viento me ha perseguido gritándome Edelweiss, Edelweiss, Edelweiss.
Hace ya mucho tiempo que no paso por aquí. Demasiado, quizás... No ha sido intencionadamente, no sabría cómo (Los días van devorando a los días repletos de trabajo, de cansancio El tiempo se estira y desaparece). Hay tantos acentos distintos y perdidos en mis oídos y tantas geografías lejanas e impronunciables en mis retinas que a veces siento como un viento furioso sopla a rachas llena de rabia las palabras traídas del verano y ya del otoño. Pero son tópicos telúricos que bien se recogerían en una guía turística y no en este sitio. No. Seguro que no en este sitio.
En este tiempo de silencio he sabido vivir y eso me ha dado paz. Vivir de verdad es saber disfrutar de cada momento en plenitud y yo lo he hecho.
He bajado a minas subterráneas, subido a montañas que ni siquiera sabia que existían Andado por barrios vacíos y rotos y por calles llenas y rehechas. Con Sol y con lluvia. Al paso me han salido mil historias de personas escritas en piedras que la guerra hirió y a veces redujo a pedazos perdidos.
Me he arrodillado en pequeñas capillas llenas de sombras para orar en el silencio que solo la soledad sabe conservar y paseado por ruidosas naves catedralicias de ocho a doce y de cuatro a siete.
Me han embaucado las columnas en trampantojo de una humilde iglesia en la que con una guitarra un violín y las sencillas voces de un coro de no mas de 15 niños y niñas me he sentido mas cerca de Dios que nunca en mi vida.
He sido feliz en un beso mientras la lluvia aplastaba el polvo del suelo y le hacia rezumar un olor espeso.
Que raro suenan Simon and Garfunkel en un ruidoso tren mientras me bebía las hojas de la incompleta Suite francesa de Irène Némirovsky . De reojo, a lo lejos, las Tatras sureñas contemplaban nuestro lento pasar camino de alguna parte
Detrás de una mirada he sido feliz mientras oía el impetuoso descorche una botella de riesling del Mosela, y me explicaban que las uvas se recogen en invierno, heladas, y se conservan congeladas en la variedad Eiswein.
He estado satisfecho mientras intercambiaba la bigos y los pierogi en un Bar mleczny, perdido en un triste callejón, lleno de flores de colores con Elena, al tiempo que reíamos con cualquier ocurrencia.
El sol me ha despertado antes de meterme en la cama y durante un tiempo no he visto a la luna
He sabido vivir y eso me da paz. He sabido disfrutar de cada momento en plenitud
He querido contarlo, desde entonces, no una. Han sido mas de cien las tardes que venia a recostarme en esta baranda pero he descubierto que no hay registrado nada memorable ni atrapante para otro que no sea yo.
Volveré. Seguro estoy que volveré. Pero no con mis viajes de esta última estación.
Volveré con mis mujeres despechadas con mis parejas tristes e incomunicadas.
O a lo mejor no. Igual el tiempo me ha cambiado y me ha hecho ver la vida de otra forma. Que se yo.
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
9:22 p. m.
29
¿Cómo lo dirías tú?
Hoy es mi cumpleaños. Cinco a cero contra una vida que Inexorablemente me vencerá. Cinco a cero contra la vida...
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
12:00 a. m.
29
¿Cómo lo dirías tú?
Gustave Caillebotte Villas a Trouville
Una suave brisa empezaba a soplar del sur arrastrando consigo el aroma salado del mar mientras el sol dibujaba sobre el césped verde y los parterres multicolores sombras caprichosas, que al paso de las nube desaparecían. Ella estaba recostada en la tumbona jugando a cerrar los ojos y a no existir, pero el frescor que se mecía en el aire se lo impedía constantemente. La tarde pasaba despacio, lenta y suavemente despacio.
Él estaba recostado en el tronco del antiguo magnolio con la mirada perdida en el horizonte. Sus pensamientos reventaban como una irisada pompa de jabón en un delicado sonido, a penas perceptible. Entonces no quedaba más que un vago recuerdo de algo que fue.
La tarde cruzaba perezosamente las horas que faltaban para acabar. A un tiempo le seguía otro y era difícil adivinar que hora del día era, a no ser que se observara como el cielo había palidecido y mostraba ese color frágil en el que el azul aún se insinuaba
A veces los recuerdos mienten. Nos imaginamos cosas que no existen solo porque nos gustaría que hubiera sido así. Pero la realidad es muy distinta. Para ella era muy distinta.
Todo había cambiado extrañamente. La siluetas eran menos perfiladas, los colores mas empañados. Los aromas, incomprensiblemente, mas apagados. Sintió miedo de que los sonidos de su vida no tuvieran el eco de antes.
- El amor nunca se olvida.; Queda escondido para siempre en alguna parte del cerebro para volver a salir cuando uno menos se lo espera- se dijo a si misma como quien escucha el silencio de una voz que ya no es posible oír.
-¿Quién sabe donde nace el viento? ¿Sabes tú donde nace el viento?
Quiso preguntárselo. Sabía que era imposible que ella lo comprendiera. Hacia ya tiempo que entendió lo lejos que estaba de él. Cuando no se puede lo que se quiere hay que querer lo que se puede, y él aprendió a querer lo que podía alcanzar.
-¡Qué sencillo sería si todo estuviera escrito! Pensó mientras se levantaba y la miraba con ternura. Veía su pelo rojizo y mentalmente colocó su mano sobre esa flor de carne. Le gustaba imaginar, sentir la suavidad de su piel, la juventud que ofrecía y que, en cierta manera, le devolvía a él.
Un polvo fino entraba por la ventana y se posaba sobre todos los objetos mientras, a lo lejos, el sol tornaba los tejados rojizos, casi sanguinolentos, con sus últimos rayos
Que extraño era todo
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
9:36 p. m.
23
¿Cómo lo dirías tú?
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
12:02 a. m.
35
¿Cómo lo dirías tú?
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
7:08 p. m.
23
¿Cómo lo dirías tú?