lunes, marzo 20, 2017
jueves, octubre 22, 2015
Parece que siempre hago las cosas a destiempo y nunca doy con el instante preciso.
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
4:48 p. m.
2
¿Cómo lo dirías tú?
domingo, septiembre 06, 2015
“…Si tú me olvidas yo te olvidaré hasta el día que tú regreses…”*
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
2:04 p. m.
2
¿Cómo lo dirías tú?
domingo, noviembre 23, 2014
Entre copas de vino y mas vino, de risas y mas risas
Por cada caricia.
Brindo por cada mirada que cae de tus ojos
Y que nadie roba.
Por cada roce.
Brindo por cada palabra que cae de tus oídos
Y que nadie escucha.
Por cada ternura
bebiéndome el rocío de tu boca,
rozando el follaje de tu vientre,
catando la humedad subterránea de tu savia,
saboreando las edades de los vientos
en los pliegues de tu piel desnuda.
Brindo por broqueles custodios de un nosotros.
Brindo por la libertad de amarte como el viento.
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
9:06 p. m.
3
¿Cómo lo dirías tú?
lunes, noviembre 17, 2014
Ese amor desequilibrado de un solo lado *
Hoy se desató. Se me calló otra capa de piel, cuando desde mi sillón creí verte frente al espejo de siempre. Bailando con el pelo recogido atrás con una cinta de terciopelo, escapándosete unos mechones arqueados hacia delante enmarcándote la cara... Sentí en mis dedos tus pezones pequeños pero duros y calientes mientras mi lengua con sabor a vino rastreaba todo tu sexo y tus dos manos cogían mi cabeza guiándola entre tus muslos separados…
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
5:46 p. m.
0
¿Cómo lo dirías tú?
domingo, octubre 05, 2014
Te traigo la arena de mis diecinueve años en esta canción, ahora que mayo está claro que ha espigado en nuestras almas
Gleb Goloubetski The lighthouse
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
5:30 p. m.
1 ¿Cómo lo dirías tú?
viernes, septiembre 26, 2014
Canción del aniversario:
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| Gleb Goloubetski |
Después de tanto tiempo
Como el que ha pasado
Aun puedo ver a los niños
Con sus palas en la arena
Jugando en la playa.
Ellos van a por más agua
Para mantener sus castillos.
Quizás nosotros no fuimos
Por demasiada agua,
Pero eso ahora no importa.
Aun puedo ver las conchas
Cayendo por sus manos
O persiguiéndose
Alrededor de una duna
Mientras nosotros seguíamos
El rastro de una nubecilla.
Aun puedo recordar
Que por las noches
Bebíamos ron mallorquín
Mientras los niños se acostaban.
Cuando ellos se dormían
Nos hacíamos el amor...
Por las mañanas la cama
Se llenaba de niños...
De esto que te hablo,
Tú sabes mejor que yo,
Que han pasado
Al menos treinta años
Ahora los niños son mayores
Y han olvidado hacer castillos,
A ti no te gusta bañarte
Y yo cada día envejezco más
Y aunque trato de disimularlo
Ya tengo canas en la barba
y arañazos en el alma
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
9:01 p. m.
1 ¿Cómo lo dirías tú?
domingo, septiembre 07, 2014
Quizás porque los recuerdos necesitan las palabras para serlo y, al revés, porque las palabras, sin nada que nombrar, se borran*
Las lágrimas de San Lorenzo Julio Llamazares (Alfaguara Editorial)
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
8:27 p. m.
3
¿Cómo lo dirías tú?
domingo, abril 20, 2014
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
7:23 p. m.
0
¿Cómo lo dirías tú?
domingo, febrero 23, 2014
Sorbos cortos con sabor a besos largos
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
8:53 p. m.
3
¿Cómo lo dirías tú?
domingo, diciembre 15, 2013
Yo la siento, siempre por la quieta orilla, cuando cae la tarde y se anida mi verso en las pautas de un cielo que traza partituras para que nunca muera el ondear de su cuerpo.
el rocío de tus manos,
cuando mendigabas
en palacios deshabitados.
Sentiste, en las sombras apretadas
de las tinieblas,
como los sonidos
cubrían tus dorados contornos.
Aferrada a la espuma
surgías en cada salto…
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
7:26 p. m.
1 ¿Cómo lo dirías tú?
domingo, noviembre 24, 2013
Mi casa
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
12:55 p. m.
2
¿Cómo lo dirías tú?
martes, noviembre 12, 2013
Canción rosa para una pubertosa V (Su espalda, mi tierra. El recuerdo de mis manos en su piel. Su olor. Mi secreto)

Amedeo Modigliani (desnudo recostado)
Y mi boca se llenó de
aire
para pronunciar tu nombre.
Mis manos te buscaron
en lo mas negro de la noche
y mis dedos perfilaron
tu oscuro cuerpo lleno de sombras.
Anhelando la tibieza de tu alma
mis ojos recorrieron
toda la amplitud de
en
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
9:18 p. m.
2
¿Cómo lo dirías tú?
domingo, octubre 27, 2013
BRINDO POR EL VIENTO
Por los que tienen nombres de geografías
y por las sencillas brisas venidas,
de Dios sabe donde.
Por las locas ráfagas que hacen señales
atándose a las caricias.
Brindo, con mi copa transparente
Por todas las corrientes que desordenan tu pelo
y lo recogen
y lo mecen
Me gustan tus manos, tus dedos oscuros
y coronados por la nieve de tus uñas.
cuando en el arrullo del viento,
se extienden y se pliegan
porque entonces cae de tu cara
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
7:52 p. m.
1 ¿Cómo lo dirías tú?
jueves, octubre 10, 2013
Los frutos de las largas tardes de septiembre
Eugène Manet en la isla de Wight, 1875, de Berthe Morisot
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
4:34 p. m.
2
¿Cómo lo dirías tú?
martes, julio 09, 2013
Peñizcos
Olía a cera de madera y moho, a algas y a salitre del puerto. Sus rodilla olían a mar y yo echo de menos el aroma de ellas.
El tiempo tictaqueaba groseramente en aquel rincón oscuro de mis pensamientos. La tarde no daba para más y me puse a hojear en mi alma el diario no escrito de aquel tiempo. Recuerdo, ahora, que entonces pasé una brizna de hierba verde por sus labios despreocupados. En ese instante me pareció tan simplemente hermosa e inasequible.
Lo único que conservo procede de mi memoria y ahora recuerdo que quería introducirme dentro de su piel... Era suave hermosa flexible. La tenía bruñida por la luz y por el sudor perfumado que la envolvía…
Yo no conozco la vida de tanta prudencia como he puesto. Quizás por eso ni he vencido ni he abandonado: Solo me he conformado con dejarme vivir
He buscado atajos que me seducían y que tal vez resultaron equivocados. He caminado por sendas que tal vez eran las certeras. Estuve viviendo la vida tal como era (a veces era una herida incurable del alma) y después como quería que fuera. A veces iba rápido y otra llegaba con retraso. Casi nunca dí con el momento preciso y siempre retrasaba los instantes aquellos que confundía con la felicidad Alguien podría decir que no he vivido, solamente sobrevivido.
Desde el escondrijo de la memoria y del olvido he visto, ahora, claro que tenia que dejar que las cosas vinieran. No importunarlas para que sucedieran. Porque con el tiempo estoy reparando más en lo que permanece, no en lo que desaparece. Estoy viendo sus ojos(los ojos es donde buscamos a la otra persona) desde detrás de una copa y otra copa, desde detrás de un tiempo y otro tiempo. Estoy viendo esos ojos que en otro tiempo ame, Esos ojos idénticos a los que estaban encaramados en su cara cuando la amé por primera vez. Ahora, después de esos silencios y de esas palabras, en sus ojos no estaba ella, o no estaba el amor.
Lo que arrancó con brillo y sonrisas, con certezas acabó en nada o peor aun; Roto y con gusto a derrota
Ella es, ahora, una sombra de lo que fue. Una hermosa sombra aun, pero ahora ya me he desenganchado. Soy feliz, libre...Ya no le amo. Amé la imagen de una mujer que fue, no a la mujer. Sólo la sombra de la mujer que fue. Amé a una mujer en el balcón de una habitación de la Rue de Vienne en Paris, en una lejana noche de Mayo. La plaza estaba más hermosa con su figura en la ventana. Pero ahora no existe balcón, ya no queda Mayo ni está Paris.
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
8:01 a. m.
2
¿Cómo lo dirías tú?
domingo, abril 28, 2013
Es tan fácil desgarrar un corazón. Es tan difícil cerrar unos ojos
Relajamiento Marisa Espinosa García
El sol había comenzado a esfumarse y una espesa bruma trepaba por la ladera. Olía a uva y a cosas secretas. Me detuve un instante, mirando hacia atrás, como si la vereda que baja dolorosamente fuera el tiempo.
Te aprendí de memoria y después solamente pude aprender de memoria el mapa de tu recuerdo. Hilvanándolos hubo un tiempo en que me sentí fabricador de la luz que creí que nos rodeaba, de los colores que sombreaba el aire de melancolía. Si me hubieras dejado los ojos un instante… ¡Ay si me los hubieras dejado¡
El tiempo iba, venía y se iba y volvían otra vez. Delante de mí aparecía el alma de las cosas. Así era mi vida. Y aquello regresaría y se iría y regresaría de nuevo. Era una tarea eterna de quererte, de enredarte en los sentimientos. Hasta que llega un momento concreto de un día sin retorno en el que nadie sabe, ni se pregunta el motivo de esta fragilidad. Y nos hacemos añicos de cristales que el viento se encarga de esparcir violentamente como una lluvia de granizo. Ahora solo tengo que recoger los pedazos, los fragmentos rotos que se levantan indecisos al paso de las sonrisas y el silencio
Una fresca y húmeda ráfaga de aire salino arrastra voces muy tenues y lejanas derramándolas como la luz, de color azafrán, de las lámparas al encenderse Me gustaría dejarla ahí para siempre y que esto fuera el resto de la vida.
No se nada de ti. Simplemente dejé de nombrarte en voz alta. Te he esperado y hasta he olvidado el motivo.
Ahora ya se que eres como una herida escritas en los márgenes de la vida diaria
Es tan fácil desgarrar un corazón. Es tan difícil cerrar unos ojos
.
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
6:28 p. m.
1 ¿Cómo lo dirías tú?
sábado, febrero 23, 2013
No es mio pero que lindo es oir a los hermanos Carpenters
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
9:17 p. m.
13
¿Cómo lo dirías tú?
miércoles, noviembre 21, 2012
Una tristeza teñida de, quizás amor, quizás desamor
Rossana Stagnaro Frìas
Ya hacia tiempo que repetía continuamente la misma operación. Se estaba convirtiendo en una obligación; En una dulce obligación. Miraba a un lado y a otro, esperando no ser descubierto y abría el teléfono disimuladamente, buscando la aplicación que le llevaba a mirar la misma fotografía de siempre que ni siquiera era ella. Eso le hacia sentirla muy cerca, como si la poseyera en el silencio. Se sentía en esos segundos, triste. Sabia que estando cerca de ese constante deseo, estaba cerca de ella y también cerca del dolor que busca escuchar solamente el propio eco.
Cuando ella estaba “en línea” sentía correr al galope el deseo y eso le hacia la aventura mas arriesgada y a la vez mas excitante.
A veces se atrevía a escribir (desarrolló un extraño manejo de las letras virtuales del teléfono disimuladamente para con un dedo) pero rápidamente lo cancelaba avergonzado y mirando a todas partes. Temiendo haber sido descubierto guardaba el teléfono disimuladamente y entonces miraba como si buscase algún punto indeterminado en el horizonte aunque lo que de verdad miraba era la madera carcomida de la puerta de una vieja hacienda del cuadro de encima del mueble, que cada vez se le hacia mas extraña. Ya no recordaba aquel lejano Junio tan caluroso sentado en el jardín de la Hacienda pintándola
En otras ocasiones, ya derrotado, se levantaba y buscaba la protección del ordenador donde le escribía, mensajes, sabiéndose a salvo de todo. Incluso de ella. También, entonces, en aquel momento cancelaba el envío a sabiendas de que ella nunca le respondería. O no le respondería lo que él quería. En esos momentos, sabia que no es posible poseer nada que se refleje en un espejo; Una imagen, una sombra, no puede asirse ni se puede besar. Le cansaba la intensidad de lo que estaba viviendo porque se estaba engañando con lo que podría haber sido de no habérselo impedido otro sueño de lo que podría haber sido.
Había especulado tantas veces con el momento de reencontrase con ella, si es que alguna vez sucedía, que de tanto detenerse en aquella imagen se le había desdibujado en la mente igual que un viejo recuerdo que al cabo de los años se le antojaba más inventado que ocurrido
Eran sus ojos lo que siempre recordaba de ella. De una forma más precisa aún que el color de su pelo o el sabor fugaz de sus labios. Se le antojaban tan dulces como los recordaba. No se veía con fuerza suficiente para confesarle que cada vez que cierra los ojos ve los suyos. Esos ojos por los que había envidiado tanto a sus amantes, que los habían mirado hasta derrocharlos.
Atrapó ese recuerdo para siempre, porque tal vez fuera el último.
Mientras contemplaba la figura de ella empequeñeciéndose en la memoria, a medida que se adentraba en el olvido descubrió que nunca le había amado y, tragó saliva con gran esfuerzo, le dolía pensar que jamás en su vida le amaría.
Como cuando vas por la calle inconsciente rozando la pared con la yema de los dedos. No hay dolor hasta que no adviertes la sangre. Así era su vida: Una tristeza teñida de, quizás amor, quizás desamor
Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
4:43 p. m.
8
¿Cómo lo dirías tú?
lunes, noviembre 05, 2012
Variaciones del mismo tema
Manuel Tosar
El aire olía a fines de junio y a agujas de pino. La luz que se filtraba por entre las ramas de los árboles sembraba su cuerpo de manchas. Un hombro desnudo se asomó y pensé que era lo más sensual que había visto nunca. Era solo un hombro, pero toda su sensualidad se reunía allí: en una piel brillante y lisa con el hueso prominente de un omóplato.
¡Dios¡ como la deseaba y cómo la deseo aún.
Entonces me sentía el inventor del viento húmedo del sur, de los rayos del sol que daban al muro un movimiento acuático. De los sabores y los olores que aun tenía que pensar que imaginar, que descubrir.
La tarde se iba lentamente. A su paso, como una lámpara que se enciende, derramaba una luz de color azafrán mientras una fresca y húmeda ráfaga de aire salino hizo que una hoja fuera a caer entre nosotros estremeciéndonos. Sentí su mano caliente en mi nuca mientras su lengua con sabor a vino escudriñaba dentro de mi boca y sus dos manos cogían mi cabeza
Entonces las sombras comenzaban a extenderse en dirección al verano…
Con el olor a algas y a salitre del puerto, bajo un cielo negro taladrado por millones de estrellas aguardaba nervioso a que la vida comenzara. Pero no fue así
Ahora echo de menos esos ojos oscuros y dulces con los que me mirabas mientras el aire olía a fines de junio y a agujas de pino
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Lo pensó
Pablo Ballesteros
a las
4:31 p. m.
1 ¿Cómo lo dirías tú?



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